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Los vecinos vuelven unos minutos a Asín y Orés entre cenizas: “Salimos con lo puesto y volvemos devastados”

Medio centenar de vecinos de las localidades de Asín y Orés han podido volver a sus viviendas a primera hora de la tarde del viernes, aunque solo por menos de una hora. Los afectados, un miembro de cada casa, han subido en coches compartidos escoltados por Protección Civil, Bomberos y Guardia Civil, además de dos psicólogas.

La interrupción de Eduardo, uno de los vecinos desalojados de Asín, al presidente Jorge Azcón durante su intervención ante los medios de comunicación la mañana del viernes en presencia de la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha sido el detonante para la organización de este convoy de vecinos. Eduardo y Esperanza fueron desalojados de su casa el miércoles por la tarde, han pasado dos noches en un hotel, ambos son jubilados y su residencia está en Barcelona. “Necesitamos volver a nuestras casas a coger ropa y medicamentos, al menos unos minutos, acompañados o como sea”, ha increpado al presidente, que le ha recordado que ahora, lo más importante es garantizar la seguridad antes de acceder a la zona del incendio.

Minutos después, una pareja de bomberos acompañaba a estos dos vecinos hasta su casa en Asín para recoger sus enseres y volver de nuevo a Ejea, donde están en este momento alojados. Tras este incidente, un equipo se ha puesto ha trabajar para poner en marcha la movilización, de carácter puntual y bajo seguridad, que ha permitido a la vecindad volver a Asín y Orés en una operación que ha tenido lugar a primera hora de la tarde que ha durado alrededor de cincuenta minutos.

Los vecinos están agradecidos de haber podido volver a sus pueblos. Especialmente afectados se encuentran los vecinos de Asín, el municipio de los seis desalojados hasta el momento que peor parte se ha llevado. “Ya solo al ver los campos quemados y la carretera me ha dado angustia”, confiesa Angelines, que ha vuelto para ver el estado en el que se encontraba la casa, coger algo de ropa y “la medicación de mi marido Juan José, salimos tan rápido y nos pusimos tan nerviosos en ese momento que nos la dejamos olvidada”.

Su casa está bien, sin embargo, otros vecinos, como Carlos no han tenido tanta suerte. Con pena nos enseña en su teléfono móvil un vídeo que él mismo ha grabado esta misma tarde. La parte exterior de su casa en Asín, aparece calcinada en un 90 por ciento. “Aquí había una casa de madera exterior, acondicionada, en la que teníamos vídeos familiares, fotografías, recuerdos, lo hemos perdido todo”, junto con la nave de su abuelo, ahora en el terrero de su sobrino, pérgolas, mobiliario y otros enseres.

Jesús y Roberto, padre e hijo, se dedican a la agricultura y la ganadería. “Tenía cuarenta cabras, pero solo han sobrevivido cuatro de ellas”, dice Roberto, el resto se asfixiaron por el humo, antes de que el fuego alcanzara la zona en la que se encontraban. También han perdido una nave y parte de la maquinaria de labor; un tractor y una empacadora entre ellos. Sin embargo, dentro de la desgracia, ellos insisten en que dan gracias por estar bien, y porque no haya habido daños personales hasta el momento “esto es un accidente”, repite Jesús.

Los vecinos comparten fotos y vídeos en el bar de Farasdués, al que han acudido después de bajar de sus pueblos. También impresiones sobre cómo han encontrado las calles, los corrales, los jardines y las casas. Y en el comentario de todos, la historia de una vecina, que al abrir la puerta de su vivienda se ha dado con el humo de frente. “Salía de la cocina, un bombero ha ido y ha echado oxígeno, han prometido que irían después para revisarla”, cuenta uno de los vecinos, mientras en la mesa de al lado, Pili y Angelines dan gracias por haber podido subir a sus casas: “Menos mal que hemos ido, si no, igual se hubiera quemado alguna vivienda más”.

En la terraza, a la derecha; alrededor de cuatro mesas descansa un grupo de efectivos de la UME, a la izquierda; varios vecinos y vecinas de Luesia que todavía no han podido volver al pueblo, y no hay previsión de que puedan salir en un convoy similar al organizado para los desalojados de Orés y Asín porque ahora, ese punto es el que más preocupa a los equipos de extinción. En la puerta del bar, los más jóvenes de Asín debaten tras haber visitado el pueblo. Tiene dudas sobre la toma de decisiones en este incendio; siente que “se está priorizando proteger la sierra frente a los municipios pequeños, como Asín”. La Sierra de Santo Domingo es uno de los enclaves naturales y paisajísticos más importantes de la comarca de Cinco Villas; un polo de atracción de turismo, principalmente deportivo y de familias.

Una venta para la esperanza del turismo en Asín es que sus dos casas rurales están intactas. Una de ellas, dedicada al universo de Harry Potter ha logrado zafarse de las llamas, y los vecinos esperan que “la gente venga a verla cuando todo esto pase”, porque lo que viene a partir de ahora “no es sencillo”. Con el incendio todavía por extinguir, los vecinos de Asín que han perdido sus casas o parte de ellas, piensan ya en “cómo limpiar y arreglar” todo lo que han devorado las llamas. “No sabemos si alguien vendrá a echarnos una mano”, apunta Carlos, “habrá que esperar a eso y a pedir las ayudas que nos correspondan”, añade.

Mientras, en Uncastillo continúan las labores de extinción, ahora centradas en campo y monte, los vecinos aseguran que se ven “animales escapados” de explotaciones cercadas, pero nada se puede hacer por ellos porque sus dueños, “o no pueden acceder o están subidos a un tractor colaborando con las brigadas de extinción” comentan algunos afectados como Javier, que ha perdido su paridera, mientras observa con impotencia la estructura (renovada hace escasas fechas) y que hoy aparece devorada por las llamas.

Raquel, ganadera de vacuno en la zona hacia donde ahora se dirige el fuego, comparte el llamamiento recibido en el grupo de WhatsApp de ganaderos de la comarca: “Necesitamos más tractores voluntarios”. Tras una noche dedicada a frenar el fuego en su avance hacia el interior del pueblo, ahora los dispositivos hacen relevo y entra un nuevo refuerzo en la zona norte; si ayer a esta hora se defendía Uncastillo, hoy la batalla se ha librado en Luesia, con el fuego a las puertas del casco urbano.

Más al norte, en el punto de mira de las llamas, y a merced del comportamiento del viento, se encuentran los municipios de Biel y Fuencalderas. Ambos están prevenidos para un posible desalojo preventivo que ya ha sido coordinado también al otro lado del perímetro del incendio, en Ejea de los Caballeros, donde voluntarios de Cruz Roja, de Servicios Sociales, equipos de atención psicológica, Protección Civil, Policía y el Ayuntamiento de la localidad, junto con la comarca de Cinco Vilas como institución, ya están preparados también para responder.

El fin de semana se presenta “incierto” en lo meteorológico, tal y como aseguraba el consejero Roberto Bermúez de Castro tras la reunión de la tarde, y en lo humano, ya que el cansancio entre los desalojados comienza ha hacer mella, las noches sobre una cama estrecha, rígida y provisional van ya para tres, y entre los desalojados hay personas de mediana edad que necesitan descanso en un momento psicológica y emocionalmente complicado. El consejero aseguraba que tanto comarca como Ayuntamiento de Ejea están buscando “alternativas habitacionales” a esta situación. Y también ha pedido que se reduzcan en todo lo posible los desplazamientos a dicha comarca ya que hay un importante tránsito de maquinaria pesada y se necesitan las carreteras estén lo más despejadas que sea posible, para facilitar los traslados y el trabajo de los equipos de extinción de este incendio que ha calcinado 14.000 hectáreas y que, hasta el momento, sigue sin control, y en el punto de mira por su comportamiento díscolo.