La ley LGTBI de Asturias sale adelante con el apoyo del PP y la única oposición de Vox
El parlamento asturiano ha dado este miércoles luz verde a la Ley LGTBI+, una normativa que empezó a impulsarse la legislatura pasada, hace siete años, y que finalmente ha sido aprobada entre aplausos con el respaldo de los grupos de la izquierda, Partido Popular y Foro, y la única oposición de los cuatro diputados de Vox.
Asturias deja así de ser la única comunidad, junto a Castilla y León, que no contaba con una legislación propia en esta materia y con la que se busca garantizar y consolidar los derechos de las personas lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales para erradicar la discriminación y asegurar que puedan vivir su orientación e identidad sexual sin menoscabo de sus derechos.
El consentimiento familiar
Durante la tramitación parlamentaria, PP y Foro decidieron respaldar el texto al conseguir introducir en el mismo la necesidad de contar con el consentimiento familiar para tratamientos de transición de sexo en menores de 16 años en el ámbito asistencial y sanitario, pero también en el educativo, ya que solo podrán adecuar su nombre sin el consentimiento de sus tutores los alumnos mayores de esa edad.
La norma autonómica introduce también un régimen sancionador propio para conductas discriminatorias, la prohibición explícita de las terapias de conversión en la red pública y concertada del Principado, presta especial atención al entorno rural asturiano con medidas dirigidas a combatir el sexilio y obliga a los centros educativos públicos y concertados a aplicar protocolos contra el acoso escolar LGTBIfóbico y a respetar la identidad y el nombre sentido del alumnado.
Las subvenciones
Además, prevé la sustitución del antiguo Observatorio contra la LGTBI-fobia por un órgano consultivo como el Conseyu de Participación LGTBI y contempla que en el sector público se tenga en cuenta a la hora de dar subvenciones la existencia de planes o estrategias para garantizar la igualdad y la no discriminación por razón de orientación sexual, identidad sexual y expresión de género.
La ley para la erradicación de la discriminación y para la igualdad real y efectiva de derechos de las personas LGTBI, conocida también como Ley Trans, ha contado con reticencias de parte del movimiento feminista por el impacto que pueda tener en los espacios reservados por razón de sexo biológico o las medidas específicas contra la violencia machista.
Defender la igualdad
El popular Manuel Cifuentes ha reconocido que la tramitación no ha estado libre de discrepancias pero que su partido la va a votar con convicción, porque para el PP las personas de este colectivo son personas libres que tienen derecho a ejercer su proyecto vital como consideren, que no necesitan dogmas ni etiquetas, pero sí “que no se les señale, acose o agreda, algo que sigue pasando y por lo que es necesaria esta ley”.
No obstante, ha señalado que la apoya también con “espíritu critico” porque no es la ley que hubiese querido su partido, si bien ha elegido el camino de la responsabilidad, no ponerse de perfil y apoyar el texto tras conseguir el derecho de las familias a acompañar a sus hijos menores en decisiones trascendentales para su vida, entre otras aportaciones.
“Llega tarde, pero es oportuna”
Para el forista Adrián Pumares, aunque esta ley llega tarde, es oportuna porque garantizar la igualdad ante la ley son obligaciones fundamentales que tienen los poderes públicos y porque en una sociedad libre ninguna persona debe encontrar obstáculos para desarrollar su proyecto de vida por su orientación sexual o identidad.
La portavoz de IU-Convocatoria por Asturies, Delia Campomanes ha mostrado su “profundo orgullo” por la aprobación de una ley que supone una conquista colectiva y que sobre todo habla de personas que durante mucho tiempo tuvieron que esconderse o fueron discriminadas y a las que hoy se las dice que“ su dignidad, derechos y vidas importan”.
“Vivir la vida en libertad”
Para la diputada del Grupo Mixto y portavoz de Somos Asturies, Covadonga Tomé, esta ley reconoce el derecho pleno a vivir la vida en libertad, con seguridad y con igualdad de oportunidades sin limitaciones, a decidir por uno mismo, a defender una identidad propia y a amar a unos o a otras.
La socialista Lidia Fernández ha advertido de que esta ley es necesaria porque todavía hay gente que tiene miedo, jóvenes que tardan años en decir quienes son, personas trans que se enfrentan a diario a prejuicios y discriminaciones y porque todavía hay insultos, acoso y violencia y mientra exista eso no se puede decir que la batalla por la igualdad ha acabado“.
Adoctrinamiento y privilegios
Desde Vox, Javier Jové ha dicho que a su partido no le importa con quien se acuesta la gente, pero que esta ley no va de eso, “va de imposición, de adoctrinamiento y de privilegios” y ha criticado al PP por apoyar un texto que “permite alegremente que menores de edad sean sometidos a tratamientos dañinos para su salud”.
“Es una ley carca que no va con los tiempos, que mantiene todo el aparato represor contra la libertad de conciencia, que impone un régimen brutal de sanciones y que otorga privilegios a una minoría militante”, ha afirmado Jové, que ha asegurado que en este proceso Vox no se ha sentido solo porque “han sentido el calor y el apoyo de las feministas clásicas”.
En su opinión, se esta haciendo ideología de algo muy serio, donde no importan las personas con disforia, que responde a una “dictadura de pensamiento”, que no va de la libertad para amar o acostarse con quien uno quiere: es una ley diverticida, totalitaria que pone en serio peligro la salud de los menores“.