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Gotzon Elizburu

Nací en Soraluze (Gipuzkoa) en junio de 1988. Licenciado en periodismo en la EHU/UPV y master de comunicación multimedia. Fui colaborador de Gaztesarea. Hoy en día soy portavoz de Ernai, las juventudes de la izquierda abertzale. Me interesa empapar sobre... comunicación, economia social, euskera, política, música y literatura vasca.

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Atrapadas en las redes (Ernai)

Las redes sociales se han convertido en herramienta indispensable en la estrategia comunicativa de cualquier organización o movimiento político o social, por una simple cuestión: "nuestro mensaje debe estar donde está la gente". En los últimos tres años ha habido un desembarco general de políticos profesionales en las redes. Digo de políticos profesionales, porque política en la Red se hace desde mucho antes de que dichos profesionales se inscribiesen en ellas. Siempre desde mi experiencia personal, las redes sociales virtuales casi desde su principio han sido espacio para la conspiración política. Creo conveniente decirlo. No debemos olvidar que todas las personas somos sujetos políticos y caemos en el error de centrarnos demasiado en la "política profesional" al analizar temas como este.

Uno de los elementos que marca este mundo postmoderno es la velocidad en la que vivimos: comida rápida, transportes rápidos, relaciones fugaces, información instantánea... -ya nos estrellaremos si no espabilamos-. Las redes sociales son parte de este mundo rápido y evolucionan casi a la velocidad de la luz. En consecuencia, las tendencias de las redes, en cuanto a modos de uso, incluso de tipo de gente que hay en ellas evolucionan a tal velocidad que cuando creemos estar en los últimos metros de la carrera, tenemos otros cien metros más que correr.

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Que dejen el paso libre (Ernai)

Recuerdo que hace unos diez años, hubo una gran lucha en mi pueblo, Soraluze, para poder conseguir locales de ensayo para grupos de música. Durante algunos meses cada semana los grupos que necesitaban un local se plantaban delante del ayuntamiento con sus instrumentos para sacar ruido y de ese modo hacer patente la necesidad de locales de ensayo en el pueblo. Al final, el PNV tuvo que ceder y prestaron unos locales que en su época fueron de la Ikastola. Locales precarios y con mucha humedad, todo hay que decirlo.

Gracias a esa lucha en el pueblo hubo un florecimiento de grupos de rock que no se conocía de muchos años atrás. Yo también tuve la oportunidad de crear con otros cuatro amigos de la infancia un grupo de punk, pero esa es otra historia. A consecuencia del florecimiento, al año y pico tuvimos que luchar de nuevo para que nos cedieran más locales. Fué una epoca muy enriquecedora para mí, ya que tuvimos que hacer obras en auzolan -trabajo en común-, para insonorizar y partir el local en dos, para así tener tres locales de ensayo y no dos.

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Migración y precariedad ¿consecuencia o sustento del capitalismo? (Ernai)

"No es mi opción primordial pero tampoco descarto, de ninguna manera, largarme a otro país si no tengo ninguna oportunidad laboral en un tiempo de plazo medio". Es lo que me contaba un chaval de 23 años de Mungia la semana pasada. Todas conocemos a alguien que haya estado o esté en el extranjero, o que tenga planes para largase fuera a estudiar o trabajar. Es la tónica general. Y si no hay cambios radicales a corto plazo, puede que se convierta en un problema estructural. El tema de la migración juvenil es consecuencia de no poder trabajar en nuestra tierra y por lo tanto es consecuencia de la falta de oportunidad de desarrollar el proyecto de vida que cada una de nosotras tenga en mente. Pero, ¿por qué no podemos trabajar? Y para quienes trabajamos, ¿es real la oportunidad para emanciparnos hoy en día, con la destrucción masiva de derechos que se está dando por parte del neoliberalismo y sus secuaces políticos? (Sí, todas aquellas que el lunes pasado desembarcaron en Bilbo).La semana pasada Ernai presentó un dossier bajo el título 'Juventud, trabajo y precariedad'. Los datos son devastadores. En Hego Euskal Herria, en el año 2012 al menos 22.300 jóvenes de entre 18 y 34 años decidieron marcharse. El 68,9 % se fue a un país fuera del Estado Español. Lógico. En Ipar Euskal Herria la situación es peor. A consecuencia de no tener opción para estudiar una carrera en Lapurdi, Behe Nafarroa o Zuberoa, la juventud esta obligada a desplazarse a Pau, Burdeos o Toulouse a estudiar. Cada año son 8000 las jóvenes que abandonan Ipar Euskal Herria. Asi pues, el problema de la migración juvenil es estructural. Muchas de las jóvenes que se marchan no regresas a su pueblo por falta de ofertas de trabajo cualificado. Otra de las consecuencias de la obligación de estudiar fuera, es la imposibilidad de cursas los estudios en euskera. En total, según cálculos de Gaindegia, la migración juvenil en Euskal Herria a crecido en un 43% desde que comenzó la ofensiva neoliberal, esta estafa en forma de crisis.Pero, hay otro dato significativo: el desfase entre la oferta y demanda de trabajo cualificado. El 43,7% de la población tiene títulos de alta cualificación. Pero la oferta de trabajo que hay hoy en día es de baja cualificación. Todo esto puede ser consecuencia de la terciarización de la economía y el desprestigio de la Formación Profesional. Por lo tanto, parece lógico que al no encontrar trabajo que se adecue a mi cualificación decida probar suerte en el extranjero.

Sin embargo, marchar al extranjero no es sinónimo de estabilidad, llevamos con nosotras en el equipaje la falta de seguridad e inestabilidad. La precariedad nos persigue; el capitalismo es precariedad, está en su ADN. Necesita la explotación para su supervivencia y desarrollo en la lógica de la competitividad, para la acumulación del capital. Generalmente las condiciones de trabajo siguen siendo penosas y lo más probable es que no encontremos trabajo cualificado. Pero estos no son los únicos inconvenientes. Si al marchar decidimos darnos de baja en el censo, cuando regresemos a casa estaremos jodidas, ya que nos convertimos en sujetos sin derechos sociales, tal y como puso de manifiesto EGK. Está claro que impulsar programas y becas para trabajar fuera no es la solución ante la precariedad que padecemos las jóvenes, aunque la experiencia en si -viajar, conocer otras lenguas, culturas, formas de vida y trabajo...- puede ser enriquecedora para nuestro desarrollo personal. Además de la deslocalización de las empresas capitalistas, se está impulsando la deslocalización de las personas, creando un mercado global de precariedad, como si las trabajadoras fuésemos mercancía o parte del capital de la empresa. ¿Y cuál es la solución? Lo que está claro es que no existirá solución alguna si continuamos pensando con la lógica que nos ha traído hasta aquí. Para solucionar el problema del trabajo y la precariedad debemos plantearnos varias preguntas. ¿Qué, cómo y dónde tenemos que producir? ¿Qué, cómo y dónde tenemos que repartir los productos y la riqueza que producimos? ¿Qué, cómo y dónde tenemos que consumir? Y, ¿cómo vamos a gestionar los residuos que creamos?Para crear trabajo estable y con condiciones dignas, hay que impulsar la economía y el desarrollo local. Esto es indispensable para poder superar las consecuencias de la ofensiva neoliberal que destruye el trabajo y nos condena a la precariedad. Y la práctica para ello es la soberanía. Poder tomar nuestras propias decisiones políticas. Producir y consumir según las necesidades de la comunidad, empoderándonos, impulsando el trabajo sostenible. Hay que repensar y practicar la función del trabajo y la empresa: ¿su objetivo debe ser la acumulación del capital o crear empleo y el desarrollo de la comunidad en base a sus necesidades?Hoy por hoy, no hay voluntad política real para impulsar políticas con perspectiva de cambio social y desarrollo local en Euskal Herria por parte de los gobernantes, ya que su proyecto es el capitalismo más salvaje ergo precariedad y pobreza. Pero las jóvenes tenemos la virtud de saber organizarnos e impulsar proyectos que van en dirección del cambio social que necesitamos. Debemos preguntarnos sobre la situación que padecemos y darle respuestas prácticas. Eso sí. Sin dejar de exigir al Estado y a las instituciones públicas aquello que le corresponde: ser garantes de los derechos de las jóvenes y no sus destructoras.

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Botellón y salir de compras: un mismo acto (Ernai)

Las jóvenes somos un problema, un gran problema para esta sociedad. O al menos eso parece si nos centramos en las típicas tertulias de televisión que emiten por las tardes. Tratando temas problemáticos como... el botellón. Un tema recurrente, que aparece cada X tiempo y parece ser, nunca avanza. Un tema cívico, o de drogodependencia y desfase juvenil o simplemente delictivo. Eso sí, de gran polémica. Y como cuando discutía Homer Simpson con el expresidente Bush, "pues va a tener problemas. No, las va a tener usted. Problemazos. Para usted! Ouch!"

No cabe duda de que es un tema de gran morbo para la carroña de la telebasura. Tiene todos los elementos necesarios: alcohol, juventud, ocupación del espacio publico ergo delincuencia ergo Policía ergo enfrentamientos entre jóvenes y policías. Pero tampoco cabe duda de que es un tema muy complejo, que se puede observar desde varios prismas y que merece analizar los porqués de este fenómeno muy a fondo. Cosa que (qué casualidad) en las tertulias nunca se hace, mas alla claro está, de polemizar y condenar todos estos fenómenos desde un punto de vista paternalista.

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