📩 BOLETÍN | 24 años y la nada
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24 años y la nada
A estas alturas ya lo sabes: José Luis Ábalos ha sido condenado a 24 años de cárcel. Es el final de un personaje tan cínico como para liderar una moción de censura contra el PP por corrupción y ponerse manos a la obra en cuanto fue ministro de Transportes. Tan poco responsable que lo hizo mezclando corrupciones públicas y personales, contratos públicos, favores y prostitución. Una irresponsabilidad consigo mismo, que eso es lo de menos, pero sobre todo con el futuro de su propio gobierno y de su propio país, algo más cerca por su culpa de ser gobernado por la ultraderecha.
De los delitos que el Supremo da por probados, no hay mucho nuevo que decir: Ábalos benefició a un empresario a cambio de dinero, de disfrutar de un piso y un chalet, de unas vacaciones gratis, de enchufar a mujeres de su confianza. Las corrupción más básica del mundo de un hombre básico. Pero es grave, porque ese hombre era el jefe orgánico de un partido de izquierdas, feminista, que se salvó (de milagro) de la quema de sus hermanos socialdemócratas en Italia o Francia, que pudo volver a gobernar con la bandera de la regeneración.
A esos pensamientos merece la pena dedicarles unos momentos, paladear el regusto amargo de ese retrato, aunque ya supiéramos desde hace meses que los hechos dibujaban a un Ábalos culpable. El Tribunal Supremo le ha impuesto la pena más dura que se recuerda a un ministro; ni Barrionuevo por los GAL fue condenado a tantos años. Puede que no vuelva a pisar la calle con algún permiso puntual hasta que tenga 71 años. Cuando pueda optar a la libertad condicional, habrá cumplido los 79. Aquí la sentencia completa, por si la quieres leer. Tanto Ábalos como Koldo (19 años le han caído también) recurrirán al Constitucional.
Pero hablemos de Aldama. Porque esa es la gran novedad de esta sentencia por unanimidad del Tribunal Supremo. Mientras Ábalos se pudrirá en la cárcel, Aldama sale en libertad, como si fuera víctima y no cómplice de la trama. No es que haya sido declarado no-culpable: le han condenado, y la pena es de 4 años de prisión. Pero no va a entrar en prisión. Los jueces han hecho un poco de ingeniería jurídica para que, a cambio de hacer “servicios a la comunidad” durante un año, no tenga que entrar en la cárcel. Yo todavía no salgo de mi asombro.
¿Por qué el Supremo ‘indulta’ a Aldama? Por tirar de la manta, se dice. Pero la realidad es que la mayoría de barbaridades que hemos escuchado de Aldama (como que Pedro Sánchez era “el número 1”) no se han demostrado ni están recogidas en esta sentencia, y las que sí tienen fundamento habían sido detectadas por la UCO antes de que él cantara cuando ya le habían pilado. Aquí los detalles.
Es más, es que Aldama no va a tener que reembolsar al Estado los 3,7 millones de euros que se llevó en comisiones por la venta de mascarillas. Como escribe Ignacio Escolar, a Aldama la corrupción le sale a devolver.
Hoy en el podcast, un primer análisis de la sentencia, de los hechos probados y de las claves que han convertido al corruptor en héroe nacional de la derecha.
Que no se te pase
- Lo de Trump. Si no fuera tan importante sería muy cansino (en realidad es compatible) tener que estar contándote los bandazos diarios que da Trump en su triangulación con Irán e Israel. EEUU ha autorizado la venta de petróleo iraní durante 60 días, como gesto para que Teherán ignore los ataques de Israel y retome conversaciones.
- Not only fans. La plataforma OnlyFans, que en la práctica se ha convertido en una web de suscripciones a contenido erótico o porno personalizado, ha atraído a una nueva figura: intermediarios que captan a jóvenes y luego se quedan con una gran parte de sus ingresos. Ponle nombre tú, que a mí me da cosa. Aquí la historia.
- Qué tal has dormido. Un estudio revela que el cambio climático está afectando más en verano a las noches que a los días. Las temperaturas mínimas en verano están subiendo más que las máximas, con noches tropicales cada vez más frecuentes que afectan a nuestro descanso y por tanto a nuestra salud. Aquí más.
- Moda. No era yo consciente de todo el debate paralelo al fútbol que desatan las equipaciones de la selección española en los grandes eventos. Por lo que cuentan aquí, hubo críticas muy destructivas de la equipación española de los Juegos Olímpicos de Invierno. Sin embargo, con la camiseta blanca de la selección para este Mundial de fútbol parece que hay unanimidad hasta en quienes no se emocionan con los colores de la bandera. O precisamente por eso.
- Oriundi. La primera selección de la historia de los Mundiales en la que jugó un futbolista que no había nacido en el país que representaba fue Italia. Eugenio Mosso había nacido en Mendoza, Argentina, pero su padre era turinés. Fue el primer ‘oriundi’, el término que popularizó el fascismo italiano en su mundial de 1934 para nacionalizar a cuatro argentinos y un brasileño. Es solo una de las historias que cuenta aquí Alfonso Alba.
- ICE. Los trabajadores del estadio SoFi de Los Angeles donde se disputan varios de los partidos del Mundial tienen una cláusula en su contrato que les permite abandonar su puesto de trabajo si aparecen los agentes anti-inmigración del ICE y causan problemas. Y sin embargo, las noticias relacionadas con migraciones están más en los visados y aeropuertos que en las calles. Trump, por ahora, quiere perfil bajo.
Hasta aquí llegamos por hoy.
Un abrazo,
Juanlu.