Ya está listo el gemelo digital en 3D de estas fortificaciones gaditanas gracias a las miles de fotografías tomadas por drones
La ciudad de Cádiz cuenta ya con una herramienta tecnológica sin precedentes para la preservación de su vasto patrimonio histórico y defensivo. Se trata de la creación de un gemelo digital en 3D del emblemático frente de las Puertas de Tierra y sus baluartes. Este ambicioso proyecto ha sido posible gracias al trabajo conjunto entre el ayuntamiento y el grupo ArqueoUCA de la Universidad de Cádiz (UCA). La digitalización abarca no solo el Frente de Tierra, sino también los baluartes de Santiago, Santa Elena y San Roque y el resultado final permite una visualización pormenorizada de cada milímetro de piedra de estos monumentos icónicos de la capital gaditana.
Esta iniciativa representa un avance sustancial en la gestión monumental, integrando la tecnología de vanguardia en la conservación urbana. El proyecto marca un antes y un después al ofrecer una base científica sólida para futuras intervenciones arquitectónicas. La información recopilada será fundamental para garantizar que el monumento luzca en el futuro su máximo esplendor original. Para alcanzar este nivel de detalle, se han procesado cerca de 60.000 imágenes de alta resolución capturadas mediante el uso de drones. El volumen total de archivos generados asciende a más de 75.000 tras los trabajos de postprocesado realizados en laboratorio.
Los investigadores llevaron a cabo más de cien vuelos controlados para monitorizar y radiografiar los casi 120 lienzos que componen el inmueble. Algunos de estos paramentos alcanzan dimensiones considerables, superando los 125 metros de longitud y los 20 metros de altura total. El equipo de investigación de la UCA ha tenido que gestionar un reto tecnológico mayúsculo por la envergadura del monumento, ya que toda esta información visual se traduce en 1,76 terabytes de datos que servirán para actualizar la documentación topográfica municipal. El proceso ha permitido geoposicionar cada elemento del edificio con una precisión milimétrica esencial para el trabajo de ingeniería, una captura masiva de datos que garantiza que no quede ningún rincón del conjunto fortificado sin ser debidamente analizado y registrado.
La metodología empleada supone un cambio de paradigma respecto a las técnicas de análisis arquitectónico y arqueológico usadas hasta ahora. Mientras que antes se trabajaba con apenas 200 imágenes para un paramento, ahora se utilizan unas 5.000 para el mismo fin. Solo para el estudio detallado del torreón principal se han empleado 1.200 fotografías que permiten un diagnóstico piedra a piedra. Esta capacidad analítica facilita la identificación de patologías como grietas, oquedades o pérdidas de material en zonas antes inaccesibles. El modelo 3D permite ver el monumento desde perspectivas imposibles, incluyendo su parte trasera y áreas de difícil entrada física. Además, el sistema de georreferencia integrado permite conocer la coordenada exacta y la altura sobre el nivel del mar de cada sillar.
Los técnicos disponen ahora de ortofotografías que actualizan planimetrías obsoletas, convirtiendo el monumento en un entorno puramente informático. Esta virtualización es el paso previo indispensable para cualquier restauración que pretenda ser respetuosa con la integridad del edificio histórico. Y es que el objetivo primordial es evaluar el estado de salud de las defensas para planificar su recuperación de manera lógica y coherente. Gracias al gemelo digital, se pueden establecer prioridades de actuación sin necesidad de instalar costosos elementos auxiliares o andamiajes previos.
El estudio permite comprender la evolución histórica del edificio, distinguiendo entre las diferentes fases constructivas y materiales de cada época. Resulta fundamental conocer qué elementos son originales del siglo XVI y cuáles corresponden a reformas posteriores para aplicar criterios específicos. El diagnóstico preciso evita la improvisación y permite que el ayuntamiento actúe sobre las zonas que presentan problemas de seguridad. Esta herramienta informática será clave para que el monumento recupere su máximo esplendor arquitectónico en los próximos años venideros. La precisión milimétrica del modelo asegura que cada intervención se adapte perfectamente a las necesidades reales de cada punto concreto.
Todo un desafío
La ejecución de los vuelos con drones en un entorno urbano complejo ha representado un desafío administrativo y logístico sin parangón. Se requirió la coordinación con el Ministerio del Interior, la Base de Rota y el servicio de control de tráfico aéreo regional. El equipo también contó con el apoyo de la Policía Local para regular el tráfico y los aparcamientos durante las operaciones. Instituciones como ADIF colaboraron para permitir el análisis de los lienzos de muralla que lindan con la estación ferroviaria de Cádiz. Incluso fue necesaria la intervención de Parques y Jardines para realizar podas controladas que facilitaran la visión de las cámaras. A diferencia de otros yacimientos como Baelo Claudia, la ubicación urbana impone severas restricciones legales en materia de seguridad aérea.
El gemelo digital se concibe como una herramienta viva que permitirá realizar un seguimiento periódico de la evolución de las murallas. Los modelos tridimensionales podrán replicarse cada pocos años para comparar el estado de conservación y detectar nuevos daños o contaminaciones. Esta capacidad de monitorización a largo plazo asegura que el patrimonio de Cádiz no sufra deterioros imprevistos por el paso del tiempo. Entre las zonas que requieren una atención más inmediata se encuentran el baluarte de San Roque y los sectores del Pelícano. La precisión milimétrica del escaneo facilitará la elaboración de presupuestos exactos y mediciones reales para las futuras licitaciones de obra. El Frente de Tierra y sus baluartes están ahora listos para ser recuperados con el máximo rigor científico que permite la ciencia.
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