Tatuajes, cicatrices y ADN: dentro de la oficina que busca a los desaparecidos de la tragedia de Ceuta
Omar Bourras, un joven de 17 años de Beni Melal –cerca de Marrakech– fue uno de los miles de migrantes y refugiados que trataron de cruzar la frontera con Ceuta a finales de julio. Cruzó con cuatro compañeros de trabajo de Tetuán y ahora su hermano lo busca desesperado desde hace una semana. A Mohamed Bouzalmet, de 24 años y procedente de Tánger, intentó encontrarle su padre en Ceuta al día siguiente de la llegada de decenas de miles de personas a la localidad. Un intento infructuoso, según relata la familia a elDiario.es.
Desde este jueves opera en la ciudad autónoma una oficina encargada de atender a las familias de los desaparecidos que ya ha recibido 32 denuncias con información suficiente para trabajar y que mantiene 29 posibles correspondencias entre familiares y cadáveres recuperados del mar, explica a elDiario.es la Guardia Civil. En las últimas horas, además, los investigadores han logrado un primer resultado positivo mediante ADN, aunque todavía debe completarse el informe y ser validado oficialmente.
Al menos 141 personas han muerto en el intento de entrar a Ceuta entre Marruecos y España, según la ONG Caminando Fronteras, mientras que el Gobierno español ha cifrado en 75 las personas muertas en la costa ceutí. Caminando Fronteras explica a elDiario.es que las personas fallecidas no solo son de nacionalidad marroquí, sino que también las hay procedentes de Sudán, Eritrea, Guinea y Costa de Marfil. La ONG también está trabajando en la localización e identificación de fallecidos. “Estamos colaborando con las familias en las identificaciones”, señala a elDiario.es la organización, que prevé que la cifra de personas muertas “irá subiendo”.
El funcionamiento de la oficina de la Guardia Civil, ubicada en la parte alta del área española de la frontera del Tarajal, cuenta con tres salas: una para las denuncias, otra para trabajadores del Instituto de Medicina Legal y una tercera con una amplia mesa donde agentes de la Guardia Civil, científicos y técnicos van avanzando con el trabajo de cotejo. Según detalla el comandante Mungía del Instituto Armado durante una visita al espacio, se trata de un dispositivo abierto a familiares, amigos o cualquier persona que pueda aportar información sobre alguien cuyo paradero se desconoce y que pueda haber cruzado a Ceuta el pasado jueves.
Sin embargo, el proceso se complica para los familiares al otro lado de la frontera, ya que, si no tienen visado, las autoridades no les permiten el acceso a Ceuta y, por tanto, a la oficina. En este caso, denuncian en Marruecos la desaparición y hacen llegar las fotos por correo o el ADN, huellas y otras informaciones relevantes a la gendarmería marroquí, que a su vez se la facilita a la Guardia Civil.
Los agentes españoles solicitan todos aquellos detalles que puedan ayudar a reconocer a una persona entre los cuerpos recuperados: fotografías, características físicas, tatuajes, operaciones, ropa, anillos o cualquier otro elemento distintivo. También intervienen profesionales del Instituto de Medicina Legal, así como psicólogos y trabajadores sociales, de modo que las personas que acuden puedan recibir apoyo además de aportar información para la identificación.
El agente de la Guardia Civil explica que, hasta el momento de la visita de este medio, se han recibido 32 denuncias que cuentan con una base suficiente para iniciar las comprobaciones. No todos los familiares o allegados que se han acercado disponen de datos que permitan avanzar de inmediato, por lo que el trabajo consiste también en reconstruir los vínculos y localizar a personas próximas a los desaparecidos que puedan aportar información adicional.
De esas denuncias han surgido 29 casos en los que existe una posibilidad de relacionar a un familiar con alguno de los cadáveres recuperados. No significa que haya 29 identificaciones confirmadas. Se trata, según precisa Mungía, de casos en los que existe una hipótesis de correspondencia que debe comprobarse mediante pruebas biológicas. Para ello, los familiares pueden donar muestras de ADN que posteriormente se cotejan con las obtenidas de los cuerpos.
Ese procedimiento ya ha dado su primer resultado positivo: durante la visita, el comandante recibe la información de que se ha producido la primera identificación mediante ADN, correspondiente a un familiar que había aportado una muestra. El resultado todavía no es oficial, ya que antes debe elaborarse el informe correspondiente y contar con la validación judicial, pero supone el primer avance de este tipo desde la puesta en marcha de la oficina.
El dato se suma a las identificaciones realizadas mediante huellas dactilares. El Instituto de Medicina Legal de Ceuta ha informado que dos de los cuerpos recuperados se han identificado por esta vía porque las personas fallecidas figuraban previamente registradas en España. En paralelo, las huellas del resto se están enviando a Marruecos para intentar obtener coincidencias.
Familias que siguen buscando al otro lado de la frontera
Entre quienes llevan días esperando noticias está el hermano de Omar Bourras. El joven había viajado hasta Tetuán por motivos laborales y acudió a Castillejos junto a cuatro compañeros. Dos de ellos, según cuenta su familia, fueron interceptados por las autoridades marroquíes y devueltos, mientras que del resto no han tenido noticias desde que se lanzaron al mar.
La familia llegó incluso hasta Ceuta en busca de información, pero se encontró con el caos de las primeras horas y con la ausencia de un registro capaz de cruzar los datos de quienes buscaban a sus familiares con los cuerpos que iban apareciendo. El hermano de Bourras cuenta entre lágrimas que han acudido a la Policía y han tratado de encontrar noticias en la ciudad autónoma sin conseguirlo.
Una situación similar vivió la familia de Mohamed Bouzalmet, aún desaparecido. Un amigo de la familia explica que Mohamed había acudido a Castillejos para intentar llegar a la ciudad autónoma y que, después de separarse de su acompañante en el mar, no habían vuelto a saber de él. Su padre cruzó a Ceuta el viernes para intentar localizarlo sin éxito.
Una mesa de trabajo para reconstruir quiénes son
En una de las salas de la oficina se concentra buena parte de ese trabajo. Agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil, personal especializado y técnicos van cruzando fotografías, características físicas y otros datos con la información disponible sobre los fallecidos. La tarea se completa con las muestras biológicas recogidas a los cuerpos y las que pueden proporcionar sus familiares.
Mungía subraya que todos los datos son útiles para iniciar una búsqueda, incluso aquellos que a primera vista puedan parecer menores y podrían pasar por alto. Una fotografía reciente, una prenda que llevaba la persona antes de desaparecer, un tatuaje o una intervención quirúrgica pueden convertirse en elementos para establecer una primera correspondencia y decidir si es necesario avanzar hacia una identificación genética.
La Guardia Civil mantiene abierto un correo electrónico para recibir información de familiares que no pueden desplazarse hasta Ceuta. El delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, explica a elDiario.es que esta vía permite tramitar los datos de una manera “ágil y confidencial” y que el objetivo es poder facilitar información a quienes acrediten vínculos familiares con las personas buscadas. Si no tienen visado, las autoridades no pemiten la entrada a la oficina de los familiares que están al otro lado de la frontera.
La dificultad aumenta cuando los familiares se encuentran en Marruecos. Algunos allegados no pueden acceder a la oficina del Tarajal y otros casos llegan a través de amigos o conocidos que intentan poner en contacto a los investigadores con personas que permanecen al otro lado de la frontera. “Es un trabajo de ir rebuscando a ver si algún familiar casa”, explica el comandante, que señala que la Guardia Civil trata de localizar por teléfono a los parientes que puedan aportar muestras o información.
La identificación se ha convertido en una de las tareas más complejas después de que decenas de miles de personas intentaran llegar a Ceuta desde Marruecos. Muchos de quienes cruzaron lo hicieron sin documentación y algunos tampoco portaban consigo un teléfono móvil, lo que ha dificultado que las familias puedan saber si sus allegados lograron acceder a la ciudad, regresaron a Marruecos o permanecen desaparecidos.
La situación se ha agravado por el número de cuerpos recuperados en el mar. El Instituto de Medicina Legal informó el miércoles de que ya había recibido 80 cadáveres, de los cuales se habían practicado 79 autopsias. Dos personas fueron identificadas mediante huellas dactilares y otras seis se encontraban pendientes de confirmación mediante métodos biológicos, lo que eleva a ocho las posibles identificaciones en las que trabajaba el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, siempre pendientes de la validación del juzgado.
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