Qué son y cómo funcionan las passkeys empresariales, las credenciales que cada vez más trabajadores utilizan
Cada vez más empresas abandonan el tradicional sistema de claves alfanuméricas para adoptar las denominadas passkeys como nuevo estándar de seguridad. Esta tecnología surge para solucionar el eslabón más débil de la ciberseguridad corporativa: las contraseñas que los empleados olvidan, reutilizan o comparten inadecuadamente. Las passkeys representan una revolución en la autenticación que ya están integrando algunos gigantes tecnológicos en sus plataformas. El cambio no es meramente estético, sino una respuesta directa a la creciente vulnerabilidad de los sistemas tradicionales frente a ataques masivos.
Actualmente, millones de trabajadores utilizan este método para acceder a sus herramientas diarias sin tener que memorizar complejos códigos de acceso. Es el inicio de una era sin contraseñas donde la comodidad y la protección avanzada convergen finalmente para el usuario. La adopción masiva está transformando la manera en que las organizaciones protegen sus activos digitales más críticos y confidenciales. El éxito de esta transición depende de entender que la seguridad informática ha cambiado para siempre gracias a esta solución.
Una passkey es fundamentalmente una credencial criptográfica diseñada para sustituir definitivamente a las contraseñas tradicionales en el entorno laboral. En lugar de teclear una clave, el trabajador confirma su identidad utilizando los mismos métodos que ya emplea para desbloquear su smartphone personal. Esto incluye el reconocimiento facial, la huella dactilar o un número PIN específico configurado previamente en su dispositivo de trabajo. Al eliminar la necesidad de memorizar caracteres complejos, se reduce drásticamente el error humano que suele comprometer la seguridad de la red.
El proceso de inicio de sesión se vuelve mucho más ágil, pasando de minutos de espera a apenas unos pocos segundos. Este método se basa en estándares globales para garantizar una interoperabilidad total entre diferentes sistemas y navegadores. Los dispositivos modernos ya están listos para implementar esta tecnología de forma nativa. Así, la biometría se convierte en la llave digital definitiva que abre las puertas de las aplicaciones y servicios corporativos.
El funcionamiento técnico de estas credenciales se asienta sobre un sistema robusto de criptografía asimétrica basado en dos claves distintas. Cuando un empleado crea una passkey, su dispositivo genera automáticamente una clave pública y otra clave privada que están interconectadas. La clave pública se almacena de forma segura en el servidor de la empresa o del servicio al que se desea acceder. Por el contrario, la clave privada nunca abandona el dispositivo del usuario y permanece protegida en componentes de hardware aislados. Durante el inicio de sesión, el servidor envía un desafío que solo puede resolverse mediante el uso de la clave privada local. Esta validación se realiza internamente en el equipo tras verificar la identidad del trabajador mediante su biometría o su código PIN.
Es importante destacar que el servicio externo nunca recibe la huella dactilar ni la imagen del rostro del usuario durante este proceso. Este aislamiento garantiza que la información sensible del empleado permanezca siempre bajo su control directo y fuera de servidores externos. Uno de los mayores atractivos de las passkeys empresariales es su resistencia absoluta frente a los ataques de phishing más convencionales. Una passkey está vinculada intrínsecamente al dominio específico para el que fue creada, impidiendo su uso en sitios web fraudulentos o imitaciones.
Aunque un ciberdelincuente logre engañar al trabajador para que acceda a una URL falsa, la credencial simplemente no funcionará allí. Además, al no existir un texto que memorizar, el empleado no puede entregar accidentalmente sus datos de acceso a terceros malintencionados. Por otro lado, este sistema elimina el riesgo asociado a las filtraciones masivas de bases de datos de contraseñas corporativas. Los servidores solo guardan claves públicas que resultan inútiles para un atacante sin acceso físico al dispositivo donde reside la clave privada. Esto neutraliza los ataques de fuerza bruta y el uso de credenciales robadas que circulan masivamente en la internet oscura. La seguridad ya no depende de la complejidad de una palabra, sino de la robustez de un algoritmo criptográfico avanzado.
La implementación de passkeys conlleva beneficios operativos significativos que van más allá de la mera protección de los datos de la empresa. El departamento de soporte técnico suele dedicar una gran parte de su tiempo a gestionar incidencias relacionadas con el olvido de claves. Al adoptar este nuevo método, las solicitudes de restablecimiento de contraseñas disminuyen drásticamente, liberando recursos valiosos para tareas de mayor impacto. La productividad de la plantilla también mejora, ya que el acceso a las herramientas de trabajo es mucho más rápido y fluido. El ahorro en costes administrativos y de soporte justifica por sí solo la inversión tecnológica necesaria para realizar esta importante transición. Además, las empresas pueden cumplir más fácilmente con las normativas europeas de protección de datos que exigen métodos de autenticación fuertes.
Dos modalidades
Y es que, como afirma Jordi Alarcón, responsable de IT de Esofitec, empresa especializada en soluciones tecnológicas de facturación, contabilidad, gestión y recursos humanos, “cuando hablamos de contraseñas siempre existe la vulnerabilidad. Este sistema las elimina, ofrece más seguridad y hace el acceso más sencillo. Desde el punto de vista de un departamento de IT son un gran avance, ya que reduce el problema que suponen los errores humanos, el eslabón más débil en las estructuras de ciberseguridad”.
Dentro del ámbito empresarial, existen dos modalidades principales de passkeys que las empresas deben evaluar según sus políticas de seguridad internas. Las passkeys sincronizadas permiten utilizar la misma credencial en varios dispositivos autorizados a través de servicios en la nube de confianza. Esta opción ofrece una gran comodidad y flexibilidad para empleados que cambian constantemente entre su ordenador portátil, su tablet y su móvil. Sin embargo, para entornos con requisitos de seguridad extremos, existen las passkeys vinculadas estrictamente a un único dispositivo físico. Estas credenciales no pueden copiarse ni sincronizarse, actuando como guardianes de fortaleza que exigen el uso exclusivo de un hardware concreto. Muchas empresas optan por estas últimas para proteger accesos críticos a infraestructuras sensibles o datos financieros de alta confidencialidad.
0