Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La abogada de Koldo García desafía al juez del caso Leire Díez
Las seis trampas del discurso de Feijóo sobre Ceuta
Opinión - '¡Paren esta locura!', por Esther Palomera

Varias capitales europeas de la OTAN alertan de la amenaza de un ataque de Rusia: ¿qué está pasando?

El presidente ruso Vladimir Putin asiste a una reunión con participantes en la operación militar de Rusia en Ucrania como parte de las celebraciones del Día de Rusia en el Kremlin de Moscú, Rusia, el 12 de junio de 2026.

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
21 de septiembre de 2026 22:03 h

6

En los últimos días, las voces en la UE que advierten de un ataque de Rusia contra un país europeo se han disparado. Desde principios de verano, Rusia ha intensificado la guerra híbrida contra Europa, pero ahora la amenaza de acciones del Kremlin contra el continente europeo ha sido corroborada por servicios secretos. Aunque hay diferentes posiciones sobre si se trata de una actuación más de guerra híbrida o un ataque convencional, todos coinciden en que Vladímir Putin va a acelerar la presión ante la llegada del invierno y tras los éxitos de Ucrania en su campaña para llevar la guerra al interior de Rusia.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, fue el primero en lanzar la voz de alarma el pasado viernes. Tusk advirtió en un discurso en el Parlamento que los servicios secretos de Polonia advertían en sus análisis que Rusia podría lanzar en los próximos meses un ataque con drones o misiles contra territorio de la OTAN. El objetivo sería presentar el ataque como accidental para ver hasta qué punto la OTAN responde a una crisis de ese calado.

“Existe un riesgo real de que el territorio de uno o varios países de la OTAN en el flanco oriental sea alcanzado por drones u otros tipos de misiles, que incluso podrían causar destrucción. El relato oficial será que se trata de un accidente y que no hay ninguna razón para que nadie se plantee una respuesta por parte de la OTAN”, advirtió Tusk.

Aunque Tusk ha advertido en reiteradas ocasiones de la posibilidad de estos ataques, en esta ocasión la amenaza fue confirmada poco después como “fundada y bien documentada” por el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Según el líder francés, los informes propios de inteligencia apuntan a un crecimiento exponencial de los riesgos por ataques desde Rusia. Macron anunció “un plan para proteger infraestructuras críticas, los emplazamientos más sensibles de nuestra base industrial y tecnológica de defensa, de los ataques con drones y los ciberataques”.

La OTAN “está preparada”

La preocupación subió a tal nivel que el máximo responsable militar de la Alianza, el almirante Giuseppe Cavo Dragone, salió este sábado en rueda de prensa a decir que “la Alianza está preparada, la estructura está preparada, los soldados... las armas están preparadas. En caso de un ataque, sabemos cómo actuar. El comportamiento irresponsable de Rusia durante las últimas semanas y meses sigue poniendo a prueba la determinación de los aliados. Tiene como objetivo socavar la confianza y debilitar nuestra unidad, pero no lo están consiguiendo”.

Otros servicios secretos también han confirmado la posibilidad de ataques “en meses”. Michal Koudelka, director del servicio de seguridad de la República Checa, comentó en una entrevista a The Guardian que una invasión a pequeña escala de un territorio de la OTAN fronterizo con Rusia podría formar parte de los planes del Kremlin. “Podría consistir en una incursión limitada, provocaciones de falsa bandera o una campaña masiva de influencia”, ha señalado Koudelka.

Aunque desde un país báltico como Estonia con frontera con Rusia, el secretario general de su Ministerio Exteriores, Jonatan Vseviov, rebajó la amenaza en un intento de no crear una alarma que, de momento, cree injustificada y es parte del juego del Kremlin de expandir el miedo en la sociedad europea. “Si hay motivos para temer un ataque, tengan la seguridad de que lo dejaremos claro. Hasta entonces, mantengan la calma, sigan adelante y apoyen a Ucrania”, escribió en X.

Los tambores de guerra se han escuchado con tanta fuerza que el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, uno de los más cercanos a Rusia, acusaba a “la retórica militar de Occidente y la búsqueda de un pretexto para un conflicto militar con Rusia” con el objetivo de “distraer de la incapacidad del mundo liberal para abordar desafíos básicos como el precio y la disponibilidad de la energía y los combustibles, así como la inmigración ilegal”.

Fico advertía que “no aceptará que soldados eslovacos participen en ninguna aventura militar provocada por nadie dentro de la OTAN”, ya que “en caso de un ataque armado real contra uno o varios Estados miembros de la OTAN, el artículo 5 correspondiente del Tratado del Atlántico Norte ofrece a los miembros de la OTAN varias opciones para demostrar su solidaridad”.

Pero parte de esta tensión también está provocada por el viaje del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú, que según algunas fuentes estuvo en parte dedicado a advertir al Kremlin de los riesgos de lanzar un ataque contra un país de la OTAN.

Por otro lado, es indudable que Moscú ha elevado el tono de sus amenazas contra países europeos. A principios de septiembre, Putin advirtió: “Si alguien intenta hacernos bajar en la cadena alimentaria, engullirnos o devorarnos, puede acabar recibiendo un puñetazo en los dientes. Rusia está preparada para hacerlo, pese al apetito y los dientes cada vez mayores de estos tiburones”.

El presidente ruso se refirió con “tiburones” a los países occidentales y mantuvo la estrategia de la política del miedo cuando se le preguntó si podría atacar instalaciones militares en Reino Unido en respuesta al apoyo armamentístico a Ucrania con una lacónica respuesta: “Es un secreto. Un secreto militar”.

Leipzig como “nueva escalada”

El punto de inflexión en esta nueva fase de amenazas estuvo en el ataque fallido con un dron en el aeropuerto de Leipzig el pasado 4 de agosto. Alemania acusó formalmente a Rusia de estar detrás de un suceso que “encaja con el patrón establecido de las operaciones híbridas rusas en Europa”, según el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, lanzaron una advertencia conjunta: “Se trató de un ataque perpetrado con material de uso militar por agentes rusos en territorio de la Unión Europea. No lo vamos a tolerar. Leipzig supone una nueva escalada en territorio de la Unión Europea”.

Rusia negó que Alemania tuviera pruebas para sostener las acusaciones del ataque en Leipzig. La tensión no ha parado de crecer entre ambos países con intercambio de medidas. Rusia cerró el consulado de Alemania en San Petersburgo y varios centros del Instituto Goethe, mientras que Alemania clausuraba el consulado ruso en Bonn y un centro cultural en Berlín. 

Ante esta situación, el ejército alemán ha hecho maniobras, simulando un ataque contra Lituania y trasladando a soldados a hospitales de Berlín y de distintas zonas de Brandeburgo para comprobar la capacidad del sistema sanitario alemán para responder a la invasión de un país de la OTAN por parte de Rusia. Según los cálculos de las fuerzas armadas alemanas un conflicto bélico de esta magnitud supondría que hasta 1.000 soldados heridos podrían llegar a Alemania cada día, según publicó Bloomberg. Por su parte, Bielorrusia comenzó la semana pasada un nuevas maniobras militares cerca de las fronteras con Lituania y Polonia

Etiquetas
stats