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¿Jornada intensiva desde julio?: la primera ola de calor obliga a replantear la prevención frente al verano en el trabajo

Un trabajador subido en un andamio durante su jornada laboral.

Laura Olías

22 de junio de 2026 21:01 h

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Este domingo ha comenzado la primera ola de calor de este verano, que se prevé especialmente caluroso debido a la incidencia de un fenómeno de El Niño. Olas de calor que cada vez llegan más pronto, advierten los especialistas, y que se anticipan incluso al inicio de medidas preventivas tradicionales, como por ejemplo las jornadas intensivas para el verano en sectores como la construcción, que en algunos casos comienzan en julio.

“El cambio climático no es un problema que va a venir, ya lo tenemos aquí”, advirtió hace un par de semanas Mariano Sanz, secretario confederal Salud laboral y Medio Ambiente de CCOO, en una rueda de prensa sobre la protección de trabajadores frente al calor. El año pasado fue el verano más caluroso de la serie histórica y este se prevé que siga la misma estela.

Sanz puso precisamente el ejemplo de la construcción como uno de los sectores que “ha avanzado” en la toma de medidas preventivas en la negociación colectiva, a través de estas jornadas de verano, por las que los trabajadores pueden entrar antes al trabajo para evitar las horas más calurosas. Antes estaban muy ceñidas solo a algunas provincias más calurosas del país, como Sevilla, y se han ido extendiendo en los últimos años.

“Pero no es algo generalizado”, recordó, con muchas otras actividades expuestas que no tienen pactadas medidas de flexibilidad o adaptación horaria. Estas jornadas reducidas en verano también están extendidas en trabajos de oficina, donde están más orientadas a facilitar la conciliación y como una medida de 'gracia' a los trabajadores en época estival, donde se reduce la actividad en muchos sectores.

Los expertos piden más anticipación: “Desde mayo”

“No es solo las jornadas intensivas”, señala Patricia Ruiz, responsable de Salud Laboral de UGT, “falta anticipación y planificación de manera generalizada en la prevención frente a las altas temperaturas”.

Uno de los ejemplos más claros son las denuncias de altas temperaturas en los colegios, apunta Ruiz, con multitud de protestas por el calor, que cada vez hace más difícil el último tramo de curso escolar a docentes y alumnos. “Aquí no solo es un problema de salud laboral, sino de salud pública, que afecta a personas vulnerables, jóvenes y niños”, destacó también Mariano Sanz.

Los especialistas en prevención destacan la importancia de actuar previamente, sobre todo antes de que lleguen estos episodios de calor extremo. “Desde principios de mayo, aunque pueda parecer temprano, ya habría que estar alerta a los pronósticos meteorológicos”, recomienda Mª José García Tomás, responsable de la Unidad de Agentes Físicos de INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo).

García Tomás recuerda que uno de los momentos más peligrosos son precisamente “los cambios bruscos” de temperaturas, más frecuentes en el inicio del verano, cuando el cuerpo aún no se ha adaptado al alza de las temperaturas.

Entonces, es más importante si cabe tomar medidas de protección de las plantillas, ya que el calor está demostrado que es un riesgo para la salud –en ocasiones mortal– en forma de golpes de calor, empeoramiento de otras patologías y un aumento de los accidentes de trabajo.

Según estimaciones conjuntas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cada año cerca de 19.000 personas trabajadoras mueren por causas relacionadas con el calor y más de 22 millones sufren lesiones derivadas de la exposición a altas temperaturas, recuerda el INSST.

La ley obliga a tomar medidas según el riesgo

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales ya exige que todas las empresas protejan a sus trabajadores del calor, con todas las medidas necesarias para ello, según el riesgo existente y las particularidades de las personas, como su estado de salud.

Además, la ley exige desde 2023 que todas las empresas con trabajos al aire libre tengan diseñadas medidas preventivas específicas frente a las temperaturas extremas, y en especial ante las alertas meteorológicas roja y naranja de la AEMET y otras autoridades. En estos casos, “las empresas pueden y deben adaptar las jornadas laborales para evitar los golpes de calor”, ha recordado Yolanda Díaz este lunes.

Las medidas preventivas más urgentes en olas de calor pasan por “evitar las horas centrales del día” en trabajos al aire libre, destaca Mª José García Tomás, así como aumentar los descansos, la hidratación y adaptar las tareas para reducir los esfuerzos físicos y la ropa de trabajo, entre otras. En los casos en que no sean suficientes, la ley prevé la paralización de actividades si no es seguro trabajar.

En interiores, donde en ocasiones también se afrontan temperaturas extremas en fábricas y naves industriales, es “mucho más sencillo” evitar el estrés térmico a través del “aislamiento y la climatización”, sostiene la especialista del INSST.

“Insistimos en que no se están tomando las medidas necesarias, ni en la evaluación de riesgos, ni en la planificación de medidas”, denuncia Patricia Ruiz. La Inspección de Trabajo mandó la semana pasada más de 110.000 avisos a empresas para recordar la obligación de proteger a las plantillas del calor, aunque el organismo “realiza acciones frente al calor durante todo el año”, precisan en el Ministerio de Trabajo.

Más allá del mandato legal, los sindicatos mayoritarios consideran que la negociación colectiva, y en concreto los convenios colectivos sectoriales, son un terreno ideal para extender las medidas de prevención frente al calor adaptadas a las circunstancias de cada actividad y con el acuerdo de patronal y sindicatos.

“La negociación colectiva, cuyos efectos se extienden a nueve de cada diez personas trabajadoras, tiene que incorporar ya el cambio climático y es en este nivel, en el de las propias empresas, donde se puede hacer de manera más precisa un diseño flexible de medidas para afrontar tanto las altas temperaturas como otros fenómenos adversos”, coinciden en el Ministerio de Trabajo.

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