¿Queda alguien dispuesto a apostar por Grecia?
De repente, nadie quiere apostar por Grecia. Pocos creen que sobreviva dentro de la eurozona. La portada de Der Spiegel esta semana es uno más de los muchos avisos de los últimos días.
Las declaraciones que vienen de Alemania, al calor de los problemas irresolubles para formar Gobierno en Grecia, son cada vez más coincidentes. Si Grecia no atiende a razones, tendrá que pensar en abandonar la eurozona. Si no quieren aceptar las condiciones del rescate --y el 68% de los griegos votaron en las elecciones por partidos que se niegan a aceptarlas--, sólo les queda coger la puerta de salida.
Hoy mismo, Angela Merkel ha dicho que Grecia “siempre” será miembro de la eurozona. ¿Pretende apaciguar la tormenta o no quiere que sus huellas dactilares aparezcan en el arma del crimen? Lo cierto es que lo que más preocupa a la UE no es la reaparición de la dracma, sino una salida griega tumultuosa y no pactada que convierta en inevitable el contagio a otros países.
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