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Limpia, pero no mucho: los símbolos nazis reaparecen bajo una bandera bávara repintada tras la Segunda Guerra Mundial

La investigación no identifica de forma definitiva a la persona que realizó los cambios

Héctor Farrés

16 de junio de 2026 19:15 h

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En muchas calles de la Alemania nazi, una bandera colgada de una fachada bastaba para recordar qué poder dominaba la vida pública. La simbología más habitual de aquel régimen incluía la esvástica, los saludos con el brazo en alto, las águilas imperiales adaptadas por el partido y distintos emblemas presentes en edificios, actos oficiales y uniformes.

Estos elementos servían para identificar la ideología del régimen y para reforzar su presencia en el día a día de las personas de aquella época. Su difusión alcanzó tal nivel que algunos de esos símbolos siguen siendo actualmente, más de 80 años después, las imágenes más reconocibles del nazismo.

Un detalle conservado situó la escena antes de 1945

Un estudio publicado en la revista científica npj Heritage Science reveló que una pintura atribuida al artista muniqués Erich Mercker ocultaba bajo su superficie varios símbolos nazis que habían sido cubiertos después de la Segunda Guerra Mundial. La investigación surgió cuando el productor y cineasta Thomas Schuhbauer encontró la obra en la casa de sus padres, que la habían recibido como regalo de boda en 1966, y observó detalles que no encajaban con la historia del cuadro.

A primera vista, la pintura mostraba una escena tranquila de Múnich. La Feldherrnhalle aparecía junto a la plaza Odeonsplatz, acompañada por una bandera bávara azul y blanca y por pequeños transeúntes. Sin embargo, la presencia parcial de un monumento relacionado con el nazismo despertó sospechas. Ese memorial había sido destruido poco después de la rendición alemana en 1945, por lo que su aparición en la imagen sugería que la obra tenía un origen anterior. Además, alrededor de la bandera podían apreciarse discretos restos de color rojizo.

Varias figuras aparecieron bajo las capas añadidas

La investigación recurrió a la fluorescencia de rayos X, una técnica capaz de identificar elementos químicos sin dañar una obra de arte. Los análisis mostraron que la bandera bávara ocultaba una bandera nazi roja. También aparecieron bajo la capa superficial varias coronas conmemorativas, soldados de guardia y figuras con el brazo levantado en saludo nazi.

Por lo tanto, tras mirarlo detenidamente con las herramientas adecuadas, lo que parecía una simple pared escondía una composición mucho más vinculada a la propaganda del Tercer Reich. Los investigadores detectaron además pigmentos compatibles con rojo de cadmio en las zonas cubiertas, mientras que las capas posteriores contenían blanco de titanio.

Erich Mercker desarrolló su carrera junto al régimen

El hallazgo encaja con la trayectoria de Erich Mercker, un pintor que desarrolló una carrera de éxito durante el periodo nazi y que continuó trabajando tras la guerra. Participó en las ocho Grandes Exposiciones de Arte Alemán impulsadas por el régimen y vendió numerosas obras al Estado alemán de la época.

Entre sus motivos recurrentes figuraba Die Stätte des 9. November, una referencia al intento de golpe de Estado protagonizado por Adolf Hitler en 1923. Con el paso de los años, Mercker produjo también versiones de la misma vista urbana sin referencias nazis y con títulos alternativos como Feldherrnhalle o München am Odeonsplatz.

El pintor participó en grandes muestras promovidas por las autoridades alemanas de aquella etapa

Los autores del estudio consideran que existen varios indicios que apuntan a un repintado realizado por el propio artista o bajo su supervisión. El blanco de titanio utilizado para ocultar los símbolos no aparece en otras partes de la obra, aunque entre los materiales conservados de Mercker se encontró un tubo identificado como Titanium White 10103 Schmincke.

También apareció una inscripción parcialmente borrada en la parte trasera del cuadro y una numeración compatible con el sistema empleado por el pintor entre aproximadamente 1930 y 1945. Los investigadores plantean que la obra pudo ejecutarse en 1934 y modificarse después del final de la guerra.

La pintura forma hoy parte de la colección del Munich Documentation Centre for the History of National Socialism. Más allá de identificar símbolos ocultos, el estudio muestra cómo algunos artistas que habían trabajado para el régimen nazi adaptaron determinadas obras al nuevo contexto político de la posguerra. En este caso, los restos del antiguo diseño y las capas descubiertas bajo la superficie permiten seguir el rastro de una transformación que nunca consiguió borrar por completo su origen.

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