La limpieza del agua da un paso adelante con un 'imán' reutilizable que elimina microplásticos y los peligrosos PFAS

La tecnología acerca su llegada a las plantas de tratamiento

Héctor Farrés

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La descarga magnética separó en pocos minutos el granulado oscuro del agua tratada y evitó que el propio proceso generara otro residuo difícil de retirar. El prototipo repitió esa recuperación tras completar la limpieza, de modo que el adsorbente, un material que atrapa contaminantes en su superficie, pudo volver a utilizarse sin quedar disperso en el caudal.

Esa operación permitió a un equipo de RMIT University acercar a condiciones industriales un material capaz de retirar microplásticos, nanoplásticos y algunos compuestos PFAS.

Las pruebas eliminaron partículas plásticas en tiempos próximos a una planta

Las pruebas de laboratorio mostraron que el adsorbente eliminó más del 95% de las partículas plásticas en una hora, incluidas las que medían solo 30 nanómetros. Durante los primeros 15 minutos retiró alrededor del 80% de los contaminantes, un intervalo próximo al empleado en plantas de tratamiento.

El sistema funcionó con polietileno, polipropileno y poliéster, tanto en agua dulce como salina, y superó el 95% de eliminación en sustancias como mercurio, cromo, cobre, colorantes e ibuprofeno.

El ensayo con aguas residuales de lavandería industrial puso a prueba el material frente a tensioactivos y materia orgánica, dos componentes que podían reducir su capacidad de captura. Aun con esas condiciones, retiró más del 88% de las microfibras de poliéster junto con los colorantes presentes en el líquido.

Los ensayos abrieron una vía para retirar nanoplásticos y PFAS

Nasir Mahmood, profesor asociado de la Escuela de Ciencias de RMIT University y coinvestigador principal, explicó que “funcionó en condiciones de agua realistas, trató contaminantes diversos y pudo recuperarse con eficacia”.

La investigación, publicada en Chemical Engineering Journal, amplía un avance presentado por el mismo equipo en 2022 y extiende su alcance hacia partículas mucho menores. Muhammad Haris, primer autor del estudio e investigador de la Escuela de Ingeniería de RMIT University, afirmó que “nuestro material está diseñado para eliminar microplásticos y nanoplásticos con rapidez”.

Nicky Eshtiaghi, profesora de la misma escuela e investigadora principal, señaló que actualmente no existe una solución eficaz para retirar nanoplásticos a gran escala. Los ensayos con moléculas grandes de PFAS ofrecieron resultados iniciales, aunque esa línea sigue en una fase temprana.

El nuevo proceso redujo costes y aceleró la fabricación

La fabricación a temperatura ambiente multiplicó por cinco la producción del adsorbente y redujo cerca de un 75% los costes frente a versiones anteriores. El nuevo proceso requiere menos insumos caros y permite reutilizar el material varias veces, dos condiciones necesarias para integrarlo en instalaciones existentes.

Eshtiaghi resumió ese objetivo al indicar que “nuestra meta era hacer que la tecnología fuera eficaz, asequible a gran escala y apta para su recuperación e integración en los sistemas de tratamiento existentes”.

La colaboración con One Eye Industries permitió incorporar una separación magnética que afronta uno de los principales obstáculos comerciales de estos materiales. Roger Simonson, fundador e inventor de la empresa canadiense, explicó que “el reto no consiste únicamente en capturar estas partículas, también exige recuperar el material de tratamiento con rapidez y fiabilidad después de que haya cumplido su función”.

Dos alianzas impulsarán las siguientes aplicaciones industriales

El equipo trabaja asimismo con Fire and Test Australasia, empresa de propiedad indígena ubicada en Geelong, para estudiar aplicaciones en aguas pluviales y residuales dentro de entornos comunitarios. Eshtiaghi vinculó esa cooperación con la protección del agua, una tarea de gran importancia para las comunidades indígenas como custodias de tierras y cauces.

La separación magnética recuperó el material tras depurar el agua

Star Water Group, compañía australiana con clientes en Estados Unidos, participa en la exploración de mercados donde las normas sobre vertidos están aumentando la presión sobre la industria. Los gobiernos europeos y estadounidenses están endureciendo los límites aplicados a la entrada de microplásticos en los cursos de agua.

La tecnología podría aplicarse en aguas textiles e industriales, sistemas municipales y tratamientos descentralizados, siempre que las siguientes pruebas confirmen el rendimiento fuera del laboratorio.

Ese paso determinará si un material capaz de capturar partículas y contaminantes disueltos puede pasar de los prototipos a instalaciones que necesitan retirar ambos problemas dentro de un mismo ciclo.

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