Pérez Llorca y su viaje al Mundial en pleno riesgo extremo por incendios: la suerte es importante en política
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En política es fundamental rodearse del mejor equipo, anticiparse a las crisis y nunca mentir. Además, para sobrevivir en el campo de minas en que se ha convertido la actualidad hace falta un poco de suerte. Suerte que no tuvo el ya expresidente Carlos Mazón cuando decidió irse a una comilona de cuatro horas con una amiga mientras la dana del 29 de octubre de 2024 arrasaba decenas de municipios valencianos, a 13 kilómetros de su despacho, y segaba la vida de 231 personas. Al exjefe del Consell se le sumó que tenía un equipo nefasto, banalizó el impacto del cambio climático y mintió durante meses sobre su catastrófica gestión de la tragedia.
En los ocho meses de Gobierno del presidente Juanfran Pérez Llorca parece que el actual jefe del Consell y exalcalde de Finestrat ha tenido, al menos, un poco más de suerte. Y es que el polémico viaje del presidente de la Generalitat a la final del Mundial le podía haber salido muy caro. Y no solo por el regalo de dos entradas por parte de la Federación Española de Fútbol, que “cualquier español” no podría pagarse de su bolsillo y que el presidente todavía no ha explicado ni ha declarado en el portal de Transparencia.
En los cinco días comprendidos entre el 17 y el 22 de julio, en los que el presidente estuvo yendo y viniendo a Nueva York para asistir al España-Argentina, la Comunitat Valenciana permaneció en “riesgo extremo” por incendios forestales. Es más, hubo más de media docena de fuegos que podrían haberse descontrolado por la situación meteorológica. ¿Qué habría pasado si el incendio de la Vall d'Uixó, en lugar de declararse el sábado 25 de julio a las 11.00 horas, se hubiera iniciado el 18 de julio a la misma hora? En ese momento, Pérez Llorca estaría durmiendo en el hotel de la Gran Manzana que se pagó de su bolsillo. ¿Qué habría pasado si, como ocurrió en Almería, el fuego hubiera causado alguna muerte mientras el jefe del Consell se encontraba de viaje privado a 8.000 kilómetros de distancia?
El presidente de la Generalitat tomó un vuelo con destino a Nueva York al mediodía del 17 de julio desde el aeropuerto de Alicante, con escala en Fráncfort. Seis horas antes, la Conselleria de Emergencias había decretado el “riesgo extremo” por incendios en el interior sur de la provincia de Castellón, el interior de la de Valencia y toda la provincia de Alicante. Además, existía una alta probabilidad de tormentas secas. El día 18, coincidiendo con su llegada a Nueva York, la situación mejoró ligeramente, aunque media Comunitat Valenciana seguía en riesgo extremo. En esas 48 horas se extinguieron tres pequeños incendios en Vilafamés, Millares y Xàtiva y se controló otro en Llutxent, que calcinó más de una hectárea, una superficie equivalente a un campo y medio de fútbol como en el que España disputó la final.
El día de la final del Mundial, la Comunitat Valenciana afrontó su jornada de mayor riesgo. Todo el territorio permanecía en riesgo extremo, salvo el litoral de Castellón y el litoral norte de Valencia. Ese día se declararon incendios en Alicante y en Bicorp. En este último fue necesaria la intervención de un avión, una unidad de bomberos forestales y una brigada.
El lunes 20 de julio, jornada en la que el presidente no tuvo agenda pública, la situación de riesgo extremo se mantuvo. Ese día se extinguió un incendio en Xert, en el interior de Castellón, donde fue necesaria la actuación de cuatro unidades de bomberos forestales, una autobomba y una dotación de bomberos de la Diputación de Castellón. Por la tarde se declaró otro fuego en Catí, también en el interior castellonense, para cuya extinción hubo que movilizar cuatro medios aéreos, seis unidades terrestres, dos unidades aerotransportadas y dos dotaciones de bomberos. El 21 de julio, cuando Pérez Llorca retomó su agenda, la Comunitat Valenciana seguía en riesgo extremo y se produjo un incendio en Benicolet, para cuya extinción también fue necesario movilizar dos medios aéreos y tres dotaciones de bomberos.
Por fortuna, durante los días en que el presidente permaneció en Nueva York en un viaje de carácter privado no se produjo ningún incendio de la magnitud del que se inició en la Vall d'Uixó y que ha arrasado parte de la Serra d'Espadà. Apenas una semana antes de su viaje transoceánico, 13 personas habían fallecido en Almería en el incendio que calcinó una residencia en Los Gallardos. Son dos indicios de la situación extrema en la que se encuentra España, que esta semana ha sufrido el peor incendio de su historia por superficie quemada, entre Madrid y Castilla y León.
¿Debe un presidente de la Generalitat ausentarse de su territorio por un viaje particular cuando este se encuentra en aviso rojo o en riesgo extremo por incendios? Existe literatura política para sostener posiciones de todo tipo.
Es cierto que existe un conseller de Emergencias para gestionar este tipo de situaciones, pero también lo es que el presidente de la Generalitat ha estado presente en la mayoría de las reuniones del Cecopi durante el incendio de la Vall d'Uixó, como puede comprobarse en las numerosas imágenes y vídeos distribuidos por su equipo. Además, Pérez Llorca ha visitado a las personas desalojadas por el fuego en Segorbe, la residencia evacuada de la Vall d'Uixó y ha realizado numerosas comparecencias desde la zona cero del incendio, incluida la jornada en la que se desplazó hasta allí el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Es decir, Juanfran Pérez Llorca ha decidido que el presidente de la Generalitat debía estar en primera línea durante el incendio. Y bien que ha hecho. La presencia del jefe del Consell en momentos críticos siempre es importante, aunque solo sea para dar ejemplo y animar a quienes se juegan la vida.
¿Quiere decir eso que el presidente no puede irse de vacaciones o realizar viajes privados? No. Tiene todo el derecho a descansar. Pero, si hay un momento en a Comunitat Valenciana en el que un jefe del Consell debe estar especialmente comprometido con la seguridad de los cinco millones y medio de valencianos y valencianas, ese es julio y agosto, cuando el riesgo de incendios alcanza su punto álgido. Los otros dos meses especialmente delicados son octubre y noviembre, sobre todo el primero, cuando, por recurrencia histórica, los temporales de lluvia y las inundaciones se ceban con el territorio. Que le pregunten a Mazón.
El viaje del presidente de la Generalitat a la final del Mundial no ha sido la mejor decisión que ha tomado en los ocho meses que lleva al frente del Palau de la Generalitat. Al menos, y a diferencia de su antecesor, el actual jefe del Consell ha dado la cara sin mentir. Y ha tenido más suerte.
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