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La mansión de Zaragoza que ha tenido muchas vidas: de centro de represión franquista a clínica o plató de televisión

Candela Duce

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Hay edificios que llaman la atención por su arquitectura y otros por las historias que esconden. El chalé Bergua, en el paseo Ruiseñores de Zaragoza, reúne ambas cosas. A simple vista parece una casa más. Sin embargo, pocos edificios de la ciudad han tenido tantas vidas con el paso del tiempo como este. En poco más de 90 años ha sido una residencia familiar, un centro de detención durante la Guerra Civil, una clínica y la sede de Televisión Española en Aragón.

Más que un edificio, podemos decir que el chalé Bergua es un reflejo de cómo ha cambiado Zaragoza en los últimos años. Recorrer sus distintas etapas es también recorrer casi un siglo de la historia de la ciudad. No es casualidad que las rutas de memoria histórica organizadas por ARMHA comiencen precisamente ante este edificio. “Empezamos siempre en el chalé Bergua”, explica su presidente, Enrique Gómez, por el papel que desempeñó durante la represión franquista.

La casa que trajo la modernidad a Zaragoza

Todo empieza en el año 1933, cuando finalizó la construcción del chalé que el médico Matías Bergua encargó a los arquitectos Rafael Bergamín y Luis Blanco-Soler, dos de los principales representantes del racionalismo español.

La vivienda rompía con la arquitectura que dominaba Zaragoza en aquella época. Frente a los estilos más tradicionales, el proyecto apostaba por grandes ventanales, terrazas y una distribución inspirada en la arquitectura europea moderna de antes. Se puede decir que no era una casa cualquiera. El proyecto acabó convirtiéndose en uno de los ejemplos más destacados de arquitectura racionalista construidos en la ciudad.

“Es un chalé desde el punto de vista arquitectónico muy interesante, porque responde a un estilo racionalista que era muy avanzado en los años treinta”, explica Enrique Gómez, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA).

Cuando la guerra llamó a la puerta

El golpe militar del 18 de julio de 1936 lo cambió todo.

El chalé fue confiscado por los sublevados y fue utilizado como centro de detención e interrogatorios. Según explica Enrique Gómez, desde este inmueble se organizaban detenciones de personas consideradas afines a la República, que posteriormente eran trasladadas al chalet para ser interrogadas y torturadas. “Los llevaban allí y los torturaban para sacarles información”, resume el presidente de ARMHA, que recuerda que las víctimas permanecían retenidas “en unas condiciones totalmente insalubres”.

Entre ellas estuvieron el gobernador civil de Zaragoza, Ángel Vera Coronel, y el presidente de la Diputación Provincial, Manuel Pérez-Lizano, que fueron secuestrados y torturados, y posteriormente, ejecutados.

A diferencia de otros edificios vinculados a la memoria democrática, el chalé apenas conserva elementos visibles que recuerdan aquel pasado, pese a haber sido escenario de algunos de los episodios más oscuros vividos en la ciudad durante el inicio de la guerra.

Los jardines que rodean el chalé Bergua

Una nueva vida al inmueble: de clínica a plató de televisión

Finalizado el conflicto, el edificio volvió a reinventarse.

El chalé dejó atrás su uso militar y pasó a convertirse en una clínica especializada en enfermedades del aparato respiratorio. Años después también acogió las oficinas de una empresa petrolífera francesa. “Posteriormente a la guerra, aquello fue utilizado por un par de empresas, una de ellas francesa, que se dedicaba, creo, a temas de petróleos y demás”, recuerda Enrique Gómez.

Más adelante, el inmueble pasó a ser propiedad de Ibercaja, que posteriormente lo vendió a la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), actual propietaria del edificio.

El 6 de julio de 1979, el chalé Bergua volvió a cambiar de vida. Ese día se comenzó el Centro Territorial de TVE en Aragón desde el edificio del paseo Ruiseñores. La primera emisión tuvo bastante improvisación. El primer informativo se realizó desde el jardín porque buena parte de las instalaciones aún no estaban terminadas. El centro no tenía entonces estudio, sala de montaje, control central o laboratorio de imágenes, por lo que el programa se emitió desde una unidad móvil desplazada desde Sevilla y con medios técnicos muy limitados.

Durante muchos años, miles de aragoneses vieron informativos y programas que se elaboraban entre aquellas paredes sin conocer la historia que escondía el edificio. En noviembre de 2017, RTVE trasladó su sede al recinto Expo y el chalé volvió a quedarse vacío.

Un próximo futuro

En los últimos años se han planteado distintas posibilidades para su futuro. Desde ARMHA defienden que el edificio debería convertirse en un espacio dedicado a la memoria democrática. “Pedimos que fuera un lugar de memoria y que se pudiera instalar allí un museo, pero nunca nos hicieron caso”, lamenta Enrique Gómez.

Noventa años después de su construcción, el chalé Bergua continúa sin uso. Su historia, marcada por los distintos usos que ha tenido a lo largo de casi un siglo, lo convierte en uno de los edificios más singulares de Zaragoza.

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