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11M y las complicidades de Aznar y el PP

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No fue él, Aznar, quien inventó la mentira como instrumento político, no, viene de atrás, del nazismo; fue Joseph Goebbels, ministro de la Propaganda de Hitler, quien elaboró los 11 Principios de la Propaganda Nazi, los cuales en el proceso de la Guerra de Irak fueron usados como nunca, desde aquel entonces, por la ultraderecha internacional. Goebbels y Carls Schmitt, politólogo y escritor, autor del Concepto de lo Político, han estado presentes siempre, ambos, en el ideario de la ultraderecha, incluida la española.                                                           

La “mentira”: uno de los 11 Principios de la Propaganda del nazismo. Fue, en el proceso de la guerra de Irak, Marzo de 2003, cuando el Sr. Aznar y parte del PP se destaparon, abrazaron esos principios y los usaron; primero, con el apoyo explícito al gobierno de Bush y sus falsas razones para la invasión; después con las mentiras sobre el accidente del Jakovlev, mayo de 2003, y por último, con los graves sucesos del 11 de marzo de 2004.                                                                      

Apoyado, en su mayoría absoluta y la atalaya de petulancia que le otorgó la foto de las Azores, vino la foto de la boda de su hija en El Escorial; con el 11-M, la única foto fue la de la tragedia de los atentados y el dolor de sus familiares. También recibió premio en su designación como consejero de News Corp., propiedad del Sr. Murdoch, a quien se vincula con el sionismo y promotor de Trump.                                                

La foto de las Azores representó el último encuentro presencial del franquismo con la ultraderecha internacional. Anteriormente, lo fueron con la Alemania nazi: primero el de Franco y Hitler, en Hendaya. Siguieron los de Fraga con Carl Schmitt, siendo el español presidente del Instituto de Estudios Políticos, año 1956; posteriormente, el  Sr. Schmitt fue invitado y homenajeado a propuesta de Fraga, meses antes de ser designado ministro, con la presencia de los Sres. Serrano Súñer y Fernández Cuesta, año 1962; el último, el del Sr. Aznar en las Azores, 2003. El tracto del franquismo garantizado.                                                                      

En los últimos años del PP y tras la moción de censura a Rajoy y sus ministros corruptos no han dejado de estar presente esas formas mentirosas y agresivas de sus representantes, paseando la vulgaridad y banalidad impropias de cualquier persona medianamente educada, en las intervenciones de sus diputados y senadores, así como por sus responsables orgánicos.                                     

Especialmente significativas han sido las apariciones de la Sra. Ayuso, por el cargo que ocupa, presidenta, no solo de la Comunidad de Madrid, sino capital del Estado; sus modos en la crítica al presidente del gobierno, Sr. Sanchez, choca con su falta absoluta de autocrítica en acontecimientos tan importantes como las comisiones de su hermano; el protocolo y la gestión en las residencias de mayores, durante la COVID y, en estos días, en relación a su pareja y el fraude a Hacienda. Resulta evidente la mano asesora de su director de Gabinete de la Presidencia, el Sr. Miguel Ángel Rodríguez, caracterizado, desde la etapa de Aznar, como alumno aventajado del Sr.Goebbels, y que, por sus antecedentes personales, se sentirá más orgulloso que pesaroso, en la comparación.                                                         

Ciertamente, existen demócratas en el PP, apagados hoy por ese sector ultraderechista, en libre competencia con antiguos compañeros suyos, hoy en Vox, por hacerse con el título cesarista a modo del que hablaba Oswald Spengler.                                                                 

Oswald Spengler, filósofo e historiador alemán, pensaba que las civilizaciones y culturas humanas eran comparables a entidades biológicas, con una esperanza y ciclos de vida predecibles; vaticinaba que, sobre el año 2000, Occidente entraría en estado de emergencia previo a la muerte y que haría necesario la aparición del “cesarismo”.             

Esa parte del PP y Vox se disputan la titularidad territorial de ese papel del César con pulsos “dialécticos”, mientras otros lo tienen asegurado, como Bolsonaro en Brasil; Milei en Argentina; Le Pen en Francia; Meloni en Italia….a imagen de Trump en EEUU, el guía de ese movimiento,                                                        

Spengler veía a Occidente abocado a una lucha sin piedad por el dominio del mundo y, en su obra El Hombre y la Técnica, consideraba que al imponerse la técnica se rechazaba la espontaneidad de la vida y se rompía el lazo entre la historia y la naturaleza. Igualmente que, con la tecnocracia el cálculo suplantaría el pensamiento quedando el hombre sometido a la producción; Occidente se agota vital y éticamente. Se refería al socialismo y lo escribía en el año 1931.                                

Yo lo veo enteramente extrapolable y más peligroso en el Occidente actual; por las consecuencias de la globalización y su imposición política por la fuerza, la estamos viviendo en Ucrania y Gaza; en esta última, la implicación de la ultraderecha sionista de Israel y sus ataques genocidas, avergüenzan e indignan, hoy.                     

También, avergonzaban e indignaban la invasión de Irak, por el gobierno de Bush, ejerciendo fuerte presión sobre los Sres. Chirac y Schröder, reunidos por el 40º aniversario del Tratado del Elíseo (Francia y Alemania), para recabar su apoyo en el Consejo de Seguridad para la invasión; Donald Ramsfeld, Secretario de Defensa, ante la negativa de ambos, no controló su iracunda reacción que lo llevó a calificarlos de “Vieja Europa” y compararlos con “el eje del mal” referidos a Cuba y Siria, por oponerse a la guerra. Posturas enfrentadas, los señores Chirac y Schröder pretendían una vuelta a la política y el derecho internacionales, frente al dejar hacer de la globalización y la razón de la fuerza.                                                                       

El gobierno de Bush, con su secretario de Defensa, Donald Ramsfeld, y su vicepresidente, Dick Cheney, socios en Halliburton (ejército privado de mercenarios que participaron en la guerra de Irak), no aceptaron la negativa de las Naciones Unidas a esa guerra y no esperaron; la iniciaron con sus aliados anglosajones y algunos figurantes adheridos. Por entonces, el subsecretario de Defensa, Sr. Wolfowitz, beligerante defensor de la política israelí y de la invasión de Irak, llegó a declarar al respecto que no tenían alternativa, pues Irak nadaba en petróleo; era la “verdad”, frente al argumento de la tenencia de armamento nuclear de Irak, la “mentira”, aplicada con la técnica de Goebbels, con uno de sus Principios.                                         

Mentiras, como técnica para transformar adversarios en enemigos a medida; debilitarlos, o restarles apoyos. Los 11 Principios de la Propaganda que abarcan desde el de la Simplificación y del Enemigo único (en España, el PSOE) al resto de adversarios, se les aplica el Principio del método de Contagio, todos iguales. Principio de la Transposición, cargando al adversario sus propios errores. Principio de la Exageración, que no necesita aclaración. Principio de la Vulgarización haciendo la propaganda popular y entendible al mayor número de los ciudadanos menos inteligentes… Hasta los once, quedan algunos más, como Principios de Exageración y Desfiguración, de Renovación, de Verosimilitud, de Silenciación… se haría larga una aclaración que no es necesaria por obvia.

Carl Schmitt, por su parte, aporta su “oposición” a la teoría sobre el principio de deliberación y de los acuerdos por mayoría, la democracia, salvo que exista una sociedad homogénea… ¿dictadura?, ¿partido único? Considera “inevitable la separación entre interés y razón”, irreconciliables, que solo se solucionan por la fuerza, rechazando toda idea de parte. La base humanitaria que pueda descansar en el ideario liberal, la contrapone al realismo sociológico. Considera que los controles recíprocos de un Estado liberal podrían tener consecuencias no deseables porque puede debilitar la autoridad del mismo y, por ello, defiende y contrae la separación de poderes a “asegurar la independencia del poder judicial”. Tiene más enjundia; definía tres tipos de enemigos: convencional, real, o absoluto; se burlaba de las distinciones clásicas entre guerra, paz, y neutralidad; entre política y economía y entre militar y civil, manteniendo “como única distinción la de amigo-enemigo” que comparaba con la que tienen en la moral, lo bueno y lo malo; en el arte, lo bello y lo feo…                                                      

En relación al encuentro de las Azores, Jeffrey D. Sachs, autor de Retos estratégicos para la política energética del siglo XXI y catedrático de la Universidad de Columbia, EEUU, dijo al respecto: “Por razones de seguridad económica, EEUU necesita el petróleo iraquí, pero por razones de seguridad militar, no puede permitir que Sadam Husseim desarrolle el petróleo. Por tanto EEUU necesita un nuevo régimen en Irak para su seguridad energética”; diáfano.                                                 

Por aquellas fechas, el controvertido filósofo francés André Glucksmann sostenía que “hoy se homologa un nuevo tipo de relaciones de fuerza en que la potencia viene de la capacidad de dañar y destruir: con el arma nuclear, con la corrupción, con la subversión, con las relaciones secretas con el terrorismo” y, añado, con la mentira. Puede sorprender cómo, desde la II Segunda Guerra Mundial, haya parecido que el nazismo y el fascismo habían muerto, política e ideológicamente, pero no, hibernaron sus ideas hasta la caída del Muro de Berlín. En el mundo occidental la democracia liberal ha sido útil a un poder económico-financiero de ultraderecha, con instrumentos como FMI, BM , ONU, OTAN, GATT… pero querían más y surgió “el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones”, la Globalización (Dragón de Múltiples Cabezas), el Neoliberalismo con sus nuevos instrumentos, OMC (continuación del GATT), BIP (Banco Internacional de Pagos, reactivado), manteniendo el FMI y el BM. Ahora, quieren acabar con la competencia comercial asiática, fundamentalmente, China y sus aliados objetivos, entre ellos Rusia. Aunque nunca en la historia habían acumulado tanta riqueza y tanto poder, vuelven a la política de bloques, donde sí hay uno bien definido, el estadounidense, que lo quiere todo y al que le viene bien la indefinición europea.                                                               

Goebbels, Schmitt y, tercera pata, Leo Sttrauss, filósofo necesario, sostén ideológico de la ultraderecha estadounidense, e internacional, amigo y “contertulio”, de Schmitt.       

Leo Strauss compartía con Nietzche la categorización y separación social; lo que para Nietzche era la “manada”, “esclavos”, para Strauss era la mayoría menos inteligente. Lo que para Nietzche era el “superhombre”, Strauss lo definía como el filósofo. Son los filósofos-superhombres los que proporcionan a la manada- menos inteligente las creencias que necesitan, pero saben que son mentiras. Nitzche dijo que sus superhombres han de ser “sacerdotes ateos”, capaces de hacerle frente a la verdad, e ilusionar; Strauss decía que sus mentiras eran mentiras nobles y que la “virtud moral era inaplicable al filósofo-hombre inteligente”; sólo existía en la opinión popular, donde su propósito es controlarla. Animó a los políticos estadistas a seguir acatando el consejo de los filósofos, a cuyo imperio lo definía como “reino secreto”. Insistía en que la verdad debe ocultarse, algo que Nietzche no se atrevió a compartir.          

Complicada situación, no solo en España y Canarias, sino en Europa donde, también, la extrema derecha pelea con liberales por el cesarismo. Una Unión Europea, encerrada en sí misma, endogámica. Ante las movilizaciones de los agricultores silencian la sujeción a las normas de la OMC que rigen el comercio mundial, por encima de la PAC. De la propuesta de mayor inversión en la industria militar, cabe dudar si obedece a un peligro de amenaza real de Rusia, o a las presiones de la ultraderecha norteamericana, a través de su portavoz, Sr.Trump.                                          

Resulta contradictoria la tibia respuesta de la Unión Europea, como tal, con las diferentes respuestas de sus países miembros, ante el genocidio judío en Gaza; contradictorio con los principios europeos de la defensa de los Derechos Humanos; también, contradictoria, por las alianzas comerciales que mantienen con Oriente Medio y el Norte de África, sujetas a las que, desde Canarias al Golfo Pérsico, condicionan y dirige EEUU, con sus “aliados”, económicos-militares: los sionistas israelíes y la monarquía saudí, en Oriente Medio y los alauitas-marroquíes, en el África del norte. Regímenes absolutistas y totalitarios. En cualquier caso, Europa deberá asumir, integrar, o combatir, al dragón que considera el objetivo del progreso social, no como prioridad, sino como consecuencia del crecimiento económico, por delante de la política como mecanismo de intervención y de cambio y fortaleciendo la opción militar para favorecer sus intereses. Por ello, Palestina y el Sáhara no tienen solución de forma individualizada, ni económica, ni militarmente. Solo les queda la movilización social, muy pobre, aún, o pedir amparo a China, o Rusia, enemigos del nazi-fascismo, dominante hoy. El modelo europeo ha sido contaminado…           

Los ciudadanos del mundo, todos sin excepción, estamos obligados a recuperar nuestra condición humana con nuevas formas políticas en las relaciones internacionales, combatiendo el absolutismo de mercado y de la fuerza, limitando el desarrollo tecnológico nocivo y recuperando el contacto del factor humano. Todos los demócratas estamos obligados a ello, los de izquierda y los de derecha; igualmente obligadas están las órdenes religiosas que dicen defender los derechos humanos. Es hora del compromiso.

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