El periodista, en el bando enemigo
La muerte del periodista José Couso tiene el valor judicial que le ha querido dar la Audiencia Nacional, que ha llegado a inventarse la posibilidad de que en el hotel Palestina se hubiera infiltrado aquel día de 2003 un francotirador que ningún testigo vio jamás. Los periodistas no somos plato de gusto de los jueces, de eso no hay duda. Además de incómodos por osar criticar lo que hasta hace poco era incuestionable, informamos, chafamos algunas investigaciones y revelamos el por qué de aquellas otras que nunca se quisieron hacer. El juez Florencio Barrera, de Instrucción 4 de Las Palmas de Gran Canaria, acaba de archivar las diligencias por “revelación de secretos” que abrió por orden del TSJC sobre supuestas filtraciones del informe policial sobre las cuentas de Soria en relación con el caso salmón. El alto tribunal daba así gusto al vicepresidente del Gobierno, que se quejó histéricamente de que se publicaran sus intimidades económicas. Ante el juez se sentó un periodista de La Provincia, Pedro Guerra, como si no fuera obligación de este gremio contarlo todo, especialmente lo que tiene que ver con cargos públicos. Un inquietante paso atrás que demuestra que los periodistas estamos en el bando enemigo para algunos jueces españoles.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora