Memoria del tráfico atlántico: un poder para la venta de esclavos en La Palma (1841)
En los archivos notariales de la Isla de La Palma se conserva un testimonio fehaciente de participación de sectores de la burguesía local en la economía esclavista de las Antillas. Se trata de un poder especial otorgado en Santa Cruz de La Palma por un prominente propietario agrícola y comercial de la zona noreste de la isla. Este documento servía como instrumento legal para delegar y gestionar la compraventa de seres humanos en La Habana, Cuba, redactado con la fría naturalidad de quien transacciona una fanega de grano o una suerte de caña ante los testigos de la sociedad palmera de la época.
Esta acta notarial es la prueba material de que La Palma no fue ajena al sistema, sino un eslabón en la cadena que sostenía la economía de plantación en el Caribe. A menudo se tiende a percibir la esclavitud como un fenómeno lejano o ajeno, pero este documento nos recuerda que el capital acumulado en la isla invertía activamente en la propiedad de personas, gestionando desde la distancia el destino de hombres y mujeres cuyos nombres la historia, a diferencia de los de sus dueños, rara vez conservó.
La prosperidad que exhibía Santa Cruz de La Palma a mediados del siglo XIX, era inseparable del auge delazúcar cubano. En 1841, Cuba se consolidaba como “la azucarera del mundo”, generando un tercio de la producción global. Lejos de ser un sistema arcaico, esta industria se encontraba en plena fase de modernización, incorporando máquinas de vapor y ferrocarriles. Cuanta más tecnología llegaba a los ingenios, más esclavos se necesitaban.
El otorgante de este poder representaba una figura común en la época: el ciudadano preocupado por el progreso y la estética de su entorno. Registros de años anteriores muestran a este individuo destacando con orgullo el crecimiento urbano de su localidad, promoviendo la construcción de edificios modernos y solicitando la erradicación de las antiguas casas de paja por considerarlas un peligro y un elemento que “afeaba” el paisaje urbano.
El capital palmero no solo buscaba rentabilidad; alimentaba un modelo que España -una de las últimas naciones europeas en abolir la esclavitud- mantendría legalmente en Cuba hasta 1886.
Publicar y analizar estos archivos no es un ejercicio de revanchismo, sino de higiene democrática. Reconocer las sombras de nuestra historia permite entender mejor las estructuras de poder y la procedencia de algunas fortunas.
Fuentes bibliográficas:
- Archivo General de La Palma. Protocolos Notariales . 1841.
- Fotografía de la bahía y puerto de Santa Cruz de la Palma. 1860. AGP. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.
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