Los monumentos

26 de junio de 2026 09:58 h

0

Así las cosas, vamos con el problema a debatir y todas las circunstancias que lo rodean para poder llegar a tener una opinión en relación con algunos hechos que se han producido en nuestras islas respecto de algunos monumentos erigidos en nombre de personas o acontecimientos, héroes, hazañas, batallas, simples homenajes o representación de victorias milenarias o recientes. Hasta ahí lo tenemos claro, pues es evidente que tales obras se erigen en honor de lo que se hizo o quién lo hizo. El problema surge cuando las ideas o los héroes a quienes se quería conmemorar ya no lo son tanto pasados los años o, sencillamente, cambian quienes los valoraron hasta ese punto. Nuevas formas de evaluación hacen negativo lo que antes fue positivo y en ese cambio está la clave. Obras en honor de un guerrero valeroso puede convertirse en el homenaje a un guerrero cruel y quienes lo veían como un héroe ahora otros lo ven como un personaje sanguinario.

En la fundación de esos monumentos intervienen dos factores: el hecho que se glorifica y el artista que lo crea. En su elevación pueden coincidir los dos factores que el escultor o pintor piensen de la misma manera que el héroe representado, o que el artista que se encarga de hacer la obra no tenga más implicaciones con el homenajeado que las meramente artísticas. Pero hay otro factor a tener en cuenta: el pueblo que mira la obra, los ciudadanos que la contemplan y la asocian a un momento de la historia con la que no se sienten cómplices, están ahí declarando ese monumento como algo que recuerda daños acaecidos en una parte de la población y no quieren recordarlo ni que se conmemore.

Esto parece ser lo que ocurre en este momento en Santa Cruz de Tenerife. Una obra de Juan de Ávalos, uno de los escultores más representativos del arte español relacionado con el franquismo y autor de monumentos como el del Valle de Los Caídos, en Madrid, y este conocido como Monumento a la VictoriaMonumento del Ángel o Monumento a Franco. La escultura está realizada en bronce fundido sobre una armadura de hierro y representa a un ángel volando con las alas extendidas en representación del avión Dragon Rapide en el que partió Francisco Franco para iniciar el golpe militar que desencadenaría la Guerra Civil Española. Sobre su espalda se encuentra una figura masculina representando a Francisco Franco sosteniendo una espada en forma de cruz cuya punta señala hacia abajo. La obra fue construida gracias a la suscripción popular ordenada por el Gobernador Civil Pablos Abril y conmemora la victoria del ejército de Franco en la Guerra Civil.

En el año 2010 el Ayuntamiento modificó el nombre de la escultura y la llamó Monumento al Ángel Caído, lo que generó la polémica y la posterior duda de si el cambio había surgido para evitar la crítica de varios grupos políticos y sociales que expresaron la posibilidad de que el Ayuntamiento recurriera a este cambio de nombre para evitar el cumplimiento de la Ley de Memoria Históricaque ya en el 2007 propuso que la figura fuera retirada porque el monumento estaba en el catálogo de vestigios franquistas. En el año 2011, el nuevo gobierno eliminó la modificación, llamándolo Monumento a la Victoria y reconociendo su origen y simbología.

Hasta aquí los hechos y ahora surge de nuevo la polémica. ¿Vale el cambio de nombre para variar su simbología? ¿Debemos eliminar nombres de calles y monumentos que representen lo que para algunos es bueno y para otros, malo, y cada vez que gobiernan unos destruyen lo que otros erigieron según sus creencias? ¿Debemos eliminar estatuas de aquellos que no nos parecen adecuados a nuestra forma de pensar? ¿Eliminamos el Partenón, Las Catacumbas, las Pirámides de Egipto o los innumerables panteones de zares, dictadores y revolucionarios que lucharon por unos ideales que para algunos son deshonestos, malvados y crueles y claramente lejanos a los suyos y para otros representan el valor y la lucha por aquello que merece la pena seguir vivos, o los dejamos en pie para memoria de lo que hicieron o fueron, y así podamos o no volver a repetirlo? Tengo algunas dudas al respecto.

¿Debo no sentirme herida y humillada cuando camino por una calle que lleva el nombre de aquel que me arrestó, torturó y condenó? ¿Puedo? ¿Podemos? Yo no. Ustedes no lo sé. 

Elsa López

25 de junio de 2026

Etiquetas
stats