Los vecinos de Vegas de Matute y Los Ángeles de San Rafael regresan a sus casas tras el incendio de Navas de San Antonio
Los vecinos de Vegas de Matute y Los Ángeles de San Rafael ya pueden regresar a sus domicilios después de permanecer evacuados desde el domingo por el incendio forestal de Navas de San Antonio, en Segovia. El CECOPI ha acordado este martes por la mañana levantar la medida de evacuación tras comprobar la efectividad de los trabajos realizados durante la noche por el operativo INFOCAL de la Junta de Castilla y León.
Esta madrugada los efectivos se han centrado especialmente en consolidar el perímetro y eliminar los puntos calientes que podían provocar nuevas reproducciones. La evolución durante el lunes permitió estabilizar la situación y evitar que el perímetro siguiera creciendo.
El incendio baja a IGR-1
Con el levantamiento de todas las medidas de protección a la población, el incendio de Navas de San Antonio ha reducido su Índice de Gravedad Potencial de IGR-2 a IGR-1, según ha señalado la Consejería de Medio Ambiente en un comunicado.
El descenso refleja la mejora de la situación después de varios días de evolución complicada, en los que el fuego obligó a evacuar Los Ángeles de San Rafael y Vegas de Matute y a confinar Valdeprados. El riesgo de reactivaciones por el calor y el fuerte viento, además de puntos calientes, mantuvo durante la jornada del lunes la medidas de evacuación. A última hora de la tarde de decidió levantar el confinamiento de Valdeprados, la otra localidad con medidas de restricción.
Por otra parte, la carretera SG-722, que permanecía cortada al tráfico en todo su recorrido, también ha sido reabierta. La recuperación de la circulación se produce después de que el operativo haya podido trabajar durante la noche sobre las zonas que todavía presentaban puntos calientes.
Evacuados desde el domingo
Los residentes de Los Ángeles de San Rafael y Vegas de Matute fueron evacuados el domingo debido a la evolución del incendio y a su proximidad a las poblaciones. Durante las últimas jornadas, el comportamiento del fuego estuvo condicionado por el viento, la baja humedad y la presencia de puntos calientes en zonas de difícil acceso.
El terreno afectado, con zonas de pasto, encinas y grandes bloques de granito, había dificultado las labores de extinción. Los técnicos también habían advertido de la posibilidad de que algunas encinas mantuvieran una combustión interior lenta y generasen nuevos focos al derrumbarse y desprender material incandescente.
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