San Pedro de Las Lomadas: cinco siglos de fe bajo la sombra del apóstol
Cada 29 de junio, la iglesia celebra la festividad de San Pedro, el pescador de Galilea convertido en apóstol y guardián de las llaves del Reino. En nuestro municipio, su devoción hunde sus raíces en los mismos comienzos de la historia insular tras la conquista castellana, convirtiendo a la antigua ermita de Las Lomadas en uno de los testimonios religiosos más antiguos y singulares de la comarca.
En el antiguo camino que asciende hacia la cumbre, entre viñedos, bancales y tierras que el Adelantado repartió a diversas familias portuguesas asentadas en la zona, surgió una pequeña ermita dedicada a San Pedro. Aquel lugar donde los Abreu cultivaron las tierras concedidas y donde Tomé Yanes de Brito llegó a poseer un molino hidráulico, se convirtió pronto en centro espiritual de una población dispersa que encontraba en la humilde construcción un espacio de oración y encuentro.
La primitiva ermita debió de levantarse en los primeros años del siglo XVI. Su antigua portada, con un arco ojival de trazado irregular y de clara reminiscencia gótica sigue siendo hoy uno de sus elementos más singulares, evocando las formas arquitectónicas heredadas de la tradición medieval.
La primera noticia documental de su existencia es de 1520, cuando el bachiller Pedro de Pavía visitó el templo. Apenas unas décadas después, en 1548, una visita pastoral ordenaba ampliar aquel modesto edificio, descrito entonces como un <
Aquellas primeras ermitas rurales eran construcciones sencillas, austeras y profundamente ligadas a la vida cotidiana del campo. Más que iglesias monumentales, constituían refugios para la oración y la devoción de unas comunidades alejadas de los núcleos urbanos.
La gran transformación del templo llegaría en 1576. Los documentos notariales conservados permiten conocer con extraordinario detalle las obras de reedificación. Ante el escribano Amador Álvarez de Silva comparecía el albañil Amador Blas, quien declaraba haber trabajado durante cuarenta y tres días y medio en la nueva fábrica del templo, quebrando piedra, realizando labores de cantería, teja, sardineles, el campanario y el denominado <
Ese mismo año se adquiría la madera necesaria para la obra, pagándose más de un centenar de doblas por los materiales destinados a la nueva iglesia. Así, la humilde ermita daba paso a un edificio más sólido y digno, capaz de responder a las necesidades espirituales de los vecinos.
A finales del siglo XVI, el capitán Matías de Abreu, mayordomo de la ermita, costeó un nuevo tabernáculo para la imagen del titular. La documentación señala que la escultura de San Pedro había sido traída de Flandes entre 1530 y 1532, circunstancia que revela las conexiones comerciales y artísticas de la isla con los puertos europeos.
La talla actual, de madera policromada, presenta diversas intervenciones y repintes realizados a lo largo de los siglos. No puede afirmarse con absoluta certeza que se trate de aquella imagen flamenca, aunque la tradición y algunos indicios apuntan en esa dirección, adaptada posteriormente a los gustos artísticos del Barroco.
También el altar mayor conoció su embellecimiento. En 1649, el maestro Luis de Francia, vecino entonces de la villa de San Andrés, contrató la ejecución de un retablo para la ermita por cuatrocientos reales, comprometiéndose a realizarlo en <
Sin embargo, la historia permanece escrita en sus muros, en su arco ojival, en sus piedras centenarias y en la memoria de generaciones enteras que acudieron hasta Las Lomadas buscando protección, consuelo o esperanza bajo la advocación del apóstol.
Al celebrarse un nuevo 29 de junio, la festividad de San Pedro invita a mirar hacia este pequeño templo rural, uno de los más antiguos del municipio, donde cinco siglos de fe, historia y patrimonio continúan dialogando silenciosamente con el paisaje.
Fuentes documentales
- Libro primero de fábrica de la ermita de San Pedro. Archivo PSAP.
- El Barroco Isleño en la arquitectura tradicional. Jesús Pérez Morera.
- Protocolos de Amador Álvarez de Silva (1575-1582). Luis Agustín Hernández Martín.
Fotografía
Iglesia de San Pedro de Las Lomadas. MMPH.
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