Suso, un aridanense de la diáspora
Todo comenzó con La cultura del azúcar. El título de una exposición de arte descubrió a los palmeros la relación entre la producción agraria de los cañaverales y el rico legado patrimonial religioso de Flandes en la isla canaria de La Palma. Jamás el título de una muestra había dejado tanta huella didáctica e histórica entre los palmeros.
El 30 de junio de 1994 se inauguraba la casona solariega Massieu Van Dalle y Monteverde en el Llano de San Pedro, Los Llanos de Aridane, propiedad del Cabildo Insular de La Palma. En su restauración se invirtieron más de 100 millones de pesetas con cargo al programa Regis de la Unión Europea.
Coincidiendo con esta apertura, en el mismo inmueble se organizó la exposición La cultura del azúcar: los ingenios de Argual y Tazacorte, según idea y proyecto comisariado por el profesor en Historia del Arte de la Universidad de La Laguna el Dr. Jesús Pérez Morera (Santa Cruz de La Palma, 1963), de padre todoquero y madre mazuca. Por error, en la impresión el catálogo figuró con este rango otra persona, lo que fue enmendado específicamente por un cartel colocado a la entrada de la muestra (1).
La propuesta cultural primigenia de Pérez Morera consistía en instalar la exposición en la casa Poggio Maldonado y Monteverde, también en el Llano de San Pedro. En una visita in situ al edificio acompañados por un grupo de amigos, apunté la opción de reubicar la exhibición en la Casa Massieu, para cuyo estreno tras su restauración el Cabildo no contaba con contenido sólido. La proposición se elevó a la Corporación Insular, que la aprobó.
A partir de entonces, Jesús Pérez Morera abrió un abanico extraordinario de trabajos de investigación que nos han descubierto los valores patrimoniales de Aridane. La ciudad adolecía de estudios específicos que pusieran a la luz su historia cultural, artística y social y la identidad de la localidad al gran público.
De este modo, la ausencia de publicaciones monográficas sobre Aridane ha sido cubierta magníficamente por Jesús Pérez Morera mediante el estudio de antiguos y diversos documentos custodiados en archivos y, a menudo, maltratados por la manipulación humana y los años; papeles, en definitiva, que estaban ocultos por la desidia y el nulo interés.
Tras La cultura del azúcar, enseguida convertido en referencia fundamental de los cañaverales del siglo XVI y del comercio con Centro Europa (Flandes), Pérez Morera continuó comisariando otras exposiciones en el mismo marco espacial, apoyadas con semanas de conferencias y debates, como Ángeles y arcángeles: cinco siglos de arte en La Palma (1995) y Victoria de Echedey y endechas a la muerte de Guillén Peraza (1997). Tales propuestas de Pérez Morera alcanzaron una repercusión extraordinaria en los medios de comunicación, incluida la prensa escrita y la televisión nacional, lo que las convirtió en auténticos hitos jamás alcanzados hasta entonces por otros proyectos de difusión cultural gestados en la isla de La Palma.
Gracias a ello, el espacio cultural de la aridanense casa Massieu Van Dalle Monteverde se transformó en toda una novedad en el ámbito de la divulgación científica humanística, a lo que contribuyó la calidad de los contenidos y el espíritu didáctico en torno a nuestro patrimonio local, tangible y sin embargo ignorado.
El compromiso de Pérez Morera por la defensa del patrimonio canario en general y del específico de la isla de La Palma le han generado continuos sinsabores, algunos muy amargos, debido casi siempre al desaprecio del concepto objetivo y universal del ‘valor intrínseco del legado patrimonial’ que manifiestan quienes ostentan cargos de responsabilidad.
En este libro, La calle real de Los Llanos de Aridane: vida y sociedad (siglos XVI-XX), el autor abre la posibilidad a otros investigadores y curiosos de un sinfín de trabajos monográficos sobre los orígenes del asentamiento poblacional de la hoy ciudad de Los Llanos de Aridane. Colonos venidos de diferentes lugares y, por tanto, con un variado bagaje de costumbres a sus espaldas se encuentran con los últimos descendientes del mundo indígena prehispánico y configuran el origen y el arraigo de los aridanenses que somos criollos y mestizos.
Cada recodo, plaza, calle o camino, cada lugar, inmueble o comercio, así como las producciones ganaderas y agrarias, las familias, los esclavos y sirvientes, los presbíteros y monjas exclaustradas van descubriendo la realidad social de cada época.
Las primitivas casas pajizas con cubierta vegetal de la calle Real fueron sustituidas con el transcurso de los siglos por otros inmuebles de una y dos plantas. Tres calles principales y paralelas de orientación este-oeste configuraron el trazado urbano fundacional de Los Llanos de Aridane: Real, del Medio y Trasera. Un conjunto que se completó con los callejones o boquetes (‘entrada estrecha de un lugar’) como vías secundarias de circulación.
Aquel niño gordito de pelo rizado y ojos saltones compartía expectante los festejos de La Patrona de la mano de don Carmelo, su padre, del linaje de Los Leadros de Todoque. Ya mayor y aprovechando que su progenitor venía por negocios a Aridane (Suso sigue sin haber aprendido a conducir), se le veía bajo los laureles centenarios de la plaza compartiendo un breve diálogo con los viejos amigos de la familia, Lucas y Tomás, mientras se apresuraba a visitar a don Marino y a Arsilda para tomar miles de notas del pasado local.
Ese cúmulo de información, de sucesivas décadas de trabajo, ha ido tomando forma, como si de un puzle se tratara, en diferentes trabajos. De todo ello nos queda por conocer la detallada memoria de Jesús Pérez Morera preceptiva para la incoación y el posterior reconocimiento y declaración del casco urbano fundacional como Bien de Interés Cultural, iniciado hace un tiempo y paralizado sin que nadie asuma responsabilidades. En caso de resolverse satisfactoriamente, se trataría del primer BIC con el que contase esta ciudad.
Como ya apuntamos, su compromiso personal, nacido del estudio profundo y constante durante toda una vida, ha convertido a Pérez Morera en una voz crítica sobre la conservación del patrimonio. La opinión de Suso mueve conciencias, especialmente de quienes ostentan responsabilidades directas, como miembro de las comisiones mixtas de patrimonio, que aúnan al Obispado de la Diócesis de Tenerife y a los Cabildos de Tenerife y La Palma.
El aval del profesor de la Universidad de La Laguna tiene repercusión internacional, especialmente en varios países hispanoamericanos, sobre todo, en México. Los viajes de Pérez Morera al Nuevo Mundo, dirigidos a la continua búsqueda de la relación cultural entre América y Canarias, aportan invariablemente nuevas referencias que dan contenido a la historia compartida por las dos orillas atlánticas.
Coincidiendo con el aniversario de los 500 años de la fundación de Los Llanos de Aridane, el profesor publicó En el lugar de Los Llanos: arquitectura y organización espacial de los primeros núcleos de poblamiento del valle de Aridane (2020) y ahora continúa con La calle real de Los Llanos de Aridane: vida y sociedad (siglos XVI-XX), que nos ofrece un recorrido detallado de las raíces patrimoniales, que abarcan desde las viejas piedras hasta las manifestaciones emocionales de sus gentes, quienes dan contenido profundo a la identidad propia de nuestro pueblo.
La obra contará con dos ediciones: una en papel y otra, más relevante por su accesibilidad universal y pública, en Internet, gracias a las herramientas que ofrecen las nuevas tecnologías.
(1)La cultura del azúcar: los ingenios de Argual y Tazacorte, S. l.: Cabildo Insular de La Palma, Unelco, Asociación de Vecinos «Francisca de Gazmira», Heredamiento de las Haciendas de Argual y Tazacorte, 1994, p. 5.
Nota: Prólogo del libro La calle real de Los Llanos de Aridane: vida y sociedad (siglos XVI-XX), publicado por el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane y presentado en el Espacio Cultural Real21 que fuera casa natal de Juana Tabares Díaz, hija predilecta de Aridane.
*María Victoria Hernández es cronista oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)
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