Medio siglo después, el telón vuelve a subir en la Sociedad Juventud Española con ‘Jesucristo Superestar’
Breña Baja celebrará este 22 de agosto, a las 12:00 horas, el homenaje a los más de cien vecinos que en 1976 llevaron Jesucristo Superstar a los escenarios del municipio. La cita, promovida por el grupo de teatro Bambalinas y el Ayuntamiento, tendrá lugar en el mismo salón que acogió aquella representación, informa en Consistorio.
Hay municipios que guardan su historia en los archivos y otros que la guardan en la memoria de su gente. Breña Baja quiere hacer ambas cosas el próximo 22 de agosto, cuando la Sociedad Juventud Española acoja el acto conmemorativo del 50 aniversario de la representación de Jesucristo Superstar, el montaje que en agosto de 1976 puso de pie a toda la isla y que sigue siendo, cinco décadas más tarde, uno de los hitos culturales más recordados de la Villa.
La convocatoria - con entrada libre - reunirá a los protagonistas de aquella aventura, a sus familias y a las autoridades municipales. No se trata de una efeméride cerrada entre quienes la vivieron: el Ayuntamiento y el grupo de teatro Bambalinas, impulsor del homenaje, plantean la jornada como una invitación abierta a conocer —o a redescubrir— lo que fue capaz de hacer una generación de jóvenes breñuscos con más ilusión que recursos.
La historia arrancó en junio de 1976, cuando un vecino de Breña Baja, Miguel González, regresó de Madrid impresionado por la versión de Jesucristo Superstar que acababa de ver en el Teatro Alcalá, con Camilo Sesto, Teddy Bautista y Ángela Carrasco sobre las tablas. Esa misma tarde lo compartió con su amigo Fernando Marante en la plaza de San Antonio. De aquella conversación nació la pregunta que lo puso todo en marcha: “¿Y por qué no hacerlo nosotros?”.
Semanas después, más de cien vecinos —cantando, cosiendo trajes, montando focos, entre otras tareas— habían convertido una ocurrencia de sobremesa en una puesta en escena que sorprendió a La Palma por su ambición y su frescura.
El 50 aniversario
El programa girará en torno al reconocimiento hacia quienes hicieron posible un evento que marcó a toda una generación. Intervendrá también el cronista oficial de Breña Baja, Julio Marante, fundador de Bambalinas una década antes del estreno, para repasar la trayectoria del grupo como referente del teatro popular en Canarias. La conducción correrá a cargo de Aristito, que en 1976 dio vida a Judas. El acto será clausurado por el alcalde de Breña Baja Borja Pérez.
“Un acto de justicia con quienes se atrevieron”
Para el alcalde, Borja Pérez, la cita trasciende el recuerdo. “Este homenaje será un acto de alegría, de justicia y, por qué no decirlo, de nostalgia. Aquellos jóvenes no tenían medios, tenían convicción, y decidieron que en Breña Baja también se podían hacer cosas grandes. Cincuenta años después seguimos aprendiendo de esa lección”, señala el regidor.
La concejal de Cultura, Ana Trujillo, ha querido subrayar el papel del consistorio en la iniciativa. “Cuando Bambalinas nos planteó la idea, la respuesta fue inmediata. Custodiar la memoria cultural del municipio forma parte de nuestro trabajo, y hacerlo junto a quienes la protagonizaron es un privilegio. Animo a todos los vecinos y vecinas a acompañarnos”.
Asimismo, ha puesto el foco en el lugar elegido: «Podríamos haber celebrado este homenaje en cualquier sala, pero volver a la Sociedad Juventud Española lo cambia todo. Es el mismo suelo que pisaron en 1976, y quien haya vivido aquello lo va a notar nada más entrar por la puerta».
Bambalinas: “Queremos dar las gracias”
El portavoz del grupo de teatro Bambalinas, Aristito, ha resumido así el sentido del homenaje. “Aquello no fue mérito de dos ni de tres. Fue de todo un pueblo: de quien cantó, de quien cosió, de quien barrió el escenario y de quien llenó la sala. Cincuenta años después solo queremos reunirnos y dar las gracias”.
De la memoria al relevo
Más allá de la celebración, organizadores y Ayuntamiento comparten un mismo objetivo: poner en valor lo que aquel grupo representó —trabajo en equipo, entrega, creatividad y la determinación de intentar lo que parecía imposible— y trasladarlo a las nuevas generaciones. Un legado que, medio siglo después, la Villa quiere mantener en pie.
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