El Museo Naval del Barco de la Virgen sufre “deterioro” tras un año y medio cerrado

El Museo Naval del Barco de la Virgen de Santa Cruz de La Palma cerró sus puertas por la pandemia en marzo de 2020 y un año y medio después sigue en la misma situación. La investigadora Teresa Rodríguez ha expresado a este periódico su “indignación” porque, subraya, “conozco, a raíz de un trabajo de investigación, el patrimonio que conserva ese barco-museo: planos y portulanos del siglo XVI en adelante”.

El convenio entre el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y la empresa que gestionaba el Museo Naval finalizó en octubre de 2020 y aún no se ha convocado un nuevo concurso para la gestión de las instalaciones. “Me he interesado por su apertura, ya que no concibo que a estas alturas esté cerrado uno de los mejores espacios museísticos de la ciudad”, señala Teresa Rodríguez. “Me imagino que su deterioro es más que evidente, porque sin ventilación, las condiciones ambientales no propician la conservación de los documentos que alberga y desde el exterior también se observa el deterioro del Barco de la Virgen, monumento y patrimonio de La Palma”, resalta. “Una vez más, la desidia y falta de sensibilidad hacia la cultura y el patrimonio, vencen en detrimento de la ciudad”, añade. 

Relata que “en mi última visita al Museo Naval, hace cuatro años, pude comprobar que ya las condiciones ambientales en el interior del barco-museo no eran propicias puesto que hacía mucho calor en pleno mes de julio. Pregunté a la persona que estaba en la recepción y me comentó que había una avería en los equipos del aire acondicionado, pidiendo disculpas por ello”. “Mi preocupación no era por mí y el calor que pude soportar, sino por la increíble colección que vi en su interior. De hecho, ya un portulano de la isla de Cuba datado en el siglo XVI presentaba cierto deterioro. Es obvio que un museo que custodia patrimonio, más si éste es documento en papel, ha de reunir una serie de condiciones ambientales y de climatización mínimas que permitan una correcta conservación”, subraya Teresa Rodríguez. “Han pasado cuatro años y ahora vuelvo a visitarlo ya que deseaba ver un álbum de arquitectura naval firmado por la saga Arozena que leí en prensa que había entrado a formar parte de la colección junto a la campana del velero La Verdad, y la sorpresa fue encontrarlo cerrado en el mes de agosto del presente año”, añade. 

“Como historiadora y amante del patrimonio insular, me preocupa ver el estado del barco desde el exterior, sin palo trinquete, con los cabos y jarcias en mal estado, la pintura desgastada por el sol, etc., y también me preocupan los valiosos documentos que alberga en su interior si aún no han tomado medidas con respecto a las condiciones ambientales y tras casi dos años sin ventilación”, concluye.

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