En La Palma la tendencia es al alza

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España. Incidencia a 14 días es de 160. Lleva cuatro semanas bajando. El caso de Extremadura es el más llamativo; ha pasado en menos de un mes de tener una incidencia superior a 1.000 a tener una incidencia de 50 y aún sigue bajando con “fuerza”. Cambio radical de la época post-navidad y la mejoría a partir de la última semana de enero.

Canarias. Incidencia a 14 días 106,8.  Canarias es, por ahora, la única comunidad en la que la incidencia está subiendo. Si bien lleva pocos días de subida, pero ha roto la tendencia general de bajada. Unas 15 provincias tienen ahora mejores datos que las dos provincias canarias y Tenerife es la provincia que muestra peor evolución de la razón de tasas en los últimos dos meses. Analizar la seroprevalencia por provincias en estos momentos sería necesario y permitiría sabe qué está pasando.

Lo que observamos es que todas las provincias de la península han mejorado notablemente, mientras que las dos provincias canarias no solo no han mejorado, sino que o se estancan o empeoran ligeramente sus datos.

La Palma. La tendencia es al alza. La incidencia a 14 días sube lentamente, pero no ha dejado de subir mientras en el resto de España baja. Hoy (miércoles, 3 de marzo) está en 42,34; valor bajo si lo comparamos con cualquier lugar de la península, pero sube y los demás bajan. Llevamos varias semanas con un brote tras otro.

¿Por qué? Las restricciones a la movilidad, los cierres de la restauración, los toques de queda, etc. han mostrado una vez más que funcionan, que reducen la incidencia. Una vez se establecen a las dos, tres semanas descienden los positivos, luego las hospitalizaciones y después, por último, las muertes.

Quizás el motivo principal de lo que está ocurriendo sea la seroprevalencia, o, en otras palabras, lo grave que han sido las olas primera y segunda está condicionando fuertemente el comportamiento de la tercera. En aquellas provincias y territorios en los que la incidencia de la pandemia ha sido grave en positivos, hospitalizaciones y fallecidos están reduciendo sus curvas y en las que no lo ha sido, como en canarias, las curvas no bajan o suben ligeramente.

Un análisis en el que tengamos en cuenta las personas infectadas “oficialmente” y las personas vacunadas con al menos una dosis da un resultado, aproximado, de una seroprevalencia nacional en términos medios de un 21%. En algunas comunidades o regiones más castigadas por el virus como las Castillas o Madrid la seroprevalencia debe ser mayor, quizás un treinta por ciento. Y si tenemos en cuenta, no los datos “oficiales”, sino los estimados de positivos o el que podemos estimar a partir de los fallecidos con test de covid, encontramos un valor de seroprevalencia mucho mayor. Esta, quizás, sea la explicación de la mejoría de los datos en la península. No lo sabemos. Lo que suceda en este mes de marzo y cómo evolucionen las curvas nos dirá si vamos a una cuarta ola o si empezamos a salir de esta crisis sanitaria.

El caso de La Palma debemos seguirlo atentamente. En la isla la incidencia de la 1º, 2º y 3º ola ha sido baja; desde hace un mes los números en la isla no dejan de crecer lentamente, lo que podría llevar a la isla a los peores datos de la pandemia en los próximos meses. Para que esto no ocurra tenemos que seguir manteniendo la mascarilla, la distancia social y la higiene de manos; pero sobre todo vacunar muy, muy rápido para ganarle la partida al virus. El ritmo de vacunación en la isla es conforme a las vacunas que van llegando: todo lo que llega se administra con rapidez. La Palma se acerca a las 7.000 primeras dosis de vacuna esta semana, a punto de alcanzar el 10% de su población. De ellas, la mitad se pueden considerar inmunizadas. El dato que se hace público con el inicio de la vacunación del Grupo 5B que se corresponde con los mayores entre los 70 y los 79 años de edad.

La buena noticia: Las vacunas funcionan. La eficacia de las vacunas empieza a reflejarse en los datos de España. En menos de un mes, los contagios caen un 95% en las residencias. La semana del 18 de enero, cuando el pico de la tercera ola alcanzaba su máximo, hubo 4.895 infectados entre los usuarios de residencias. Un mes después, la del 15 de febrero de 2021, la cifra bajó hasta los 243, un 95% menos. En esa misma semana, la última de la que tenemos datos, cinco comunidades autónomas registraron cero contagios en sus residencias. Lo que ha ocurrido en Israel o en Reino Unido empieza a ocurrir en España. Y lo sabemos porque por primera vez desde que llevamos de pandemia el gobierno publica la incidencia del coronavirus en las residencias de mayores y de discapacitados.

Los datos oficiales son terribles: casi 30 mil muertos en las residencias. Este mes 3.200. Si vemos los datos de toda la población, febrero es el mes con la segunda mayor cifra de muertos después de la de abril del año pasado (aunque en realidad sería el tercer mes en fallecidos si hubiéramos podido contar bien los muertos de marzo de 2020). A pesar de estos horribles números, empezamos a ver la salida: la caída de contagios y muertes es residencias vacunadas es mucho más rápida que en la población general. Se observa cómo los datos de contagios siguen el mismo patrón que en países como Escocia o Israel, cayendo por encima del 80% a partir de quinta semana después de la primera dosis. Las buenas noticias van llegando, con menos de cuatro millones de vacunas administradas.

La carrera entre el virus y las vacunas sigue. Tenemos que vacunar rápido, muy rápido para ganar la partida al virus y a todas sus variantes. Hasta alcanzar la inmunidad de grupo sigamos con mascarilla, distancia, lavado de manos, ventilando y no acudiendo a lugares cerrados concurridos. Quedan meses, pero el final de la pandemia se acerca.

 

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