El pleito que definió la identidad de San Andrés y Sauces: un hallazgo documental revelador
Desde los albores de la colonización de La Palma, la relación entre la Villa de San Andrés y el lugar de Los Sauces estuvo marcada por una tensa dualidad. Mientras San Andrés ostentaba la capital administrativa y el prestigio de las familias principales. Los Sauces dominaba la riqueza: era el dueño del agua y de los prósperos ingenios azucareros.
Esta rivalidad estalló formalmente en 1702, dando lugar a un proceso judicial que hoy, gracias a la recuperación de documentos del Archivo General de La Palma, nos permite reconstruir un episodio clave en nuestra historia local.
El detonante fue el nombramiento del sargento Juan Fernández de Mérida como alcalde de la jurisdicción. A diferencia de sus predecesores, Mérida se negó a trasladar su residencia a la Villa de San Andrés, prefiriendo la comodidad de Los Sauces. Esta decisión no era una simple cuestión doméstica. En 1702, los vecinos más influyentes de San Andrés - encabezados por el capitán Miguel de Abreu - denunciaron ante el teniente general Rojas que la ausencia del alcalde dejaba la administración de justicia en un estado de abandono absoluto. Los pleitos se paralizaban durante meses porque el juez no “bajaba” a la villa, dejando a los ciudadanos en una situación de indefensión legal.
La defensa del alcalde Mérida fue audaz y punzante. No solo argumentó que la distancia entre ambos núcleos era mínima, sino que atacó el prestigio demográfico de San Andrés. Afirmó que la Villa apenas contaba con “un poco más de doce vecinos”, mientras que Los Sauces era un lugar “copioso” y en pleno crecimiento.
Ante la presión judicial, Mérida optó por una maniobra desesperada: dimitió de su cargo y exigió que San Andrés demostrara, con documentos en mano, su derecho a ser llamada Villa. Era un órdago histórico: si no había papeles que acreditaran el título, no habría obligación de residir allí.
El vacío documental sobre el título de Villa de San Andrés ha sido, hasta hoy, una laguna mencionada incluso por cronistas como Juan B. Lorenzo en el siglo XIX. Sin embargo, el litigio de 1702 desvela una pieza de valor incalculable.
Para humillar las pretensiones del Fiscal, el capitán Don Miguel de Abreu exhibió una Real Cédula original firmada por la Reina Gobernadora, Mariana de Austria en 1674. En este documento, la monarquía reconocía explícitamente a San Andrés como “Villa”, ordenando que se respetaran todas sus preeminencias y exenciones.
El hallazgo de esta Real Cédula de 1674 viene a cubrir un vacío histórico fundamental, siendo la prueba irrefutable de un estatus que San Andrés ostentaba desde la conquista.
El pleito concluyó el 9 de marzo de 1702. San Andrés logró una victoria moral y jurídica definitiva: blindó su título de Villa y su capitalidad frente al empuje de Los Sauces. Sin embargo, fue una victoria de alto coste, pues supuso la pérdida de la autoridad gubernativa inmediata tras la dimisión de un alcalde que prefirió entregar la “vara” antes que mudarse.
Hoy este documento no solo nos habla de antiguas rencillas vecinales, sino que devuelve a San Andrés el respaldo de su distinción histórica. Un título que en 1868 la Junta Soberana haría extensivo a Los Sauces.
Fondo documental:
- Autos del pleito promovido por varios vecinos de San Andrés…Fondo Antonino Pestana. Archivo General de La Palma.
Fotografía:
- La Villa de San Andrés desde el Llano de San Sebastián. AGP. 1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.
0