Nieves Lady Barreto anuncia la grabación de un documental sobre el Pino del Consuelo: “La Palma está en los orígenes de la Memoria Democrática”
La Consejería de Presidencia del Gobierno de Canarias financiará la grabación de un documental sobre la primera exhumación judicial en España de represaliados del franquismo, que tuvo lugar el 7 de mayo de 1994 en Fuencaliente, en el entorno del llamado Pino del Consuelo. Así lo anunció este miercoles en una rueda de prensa ofrecida en el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane la consejera Nieves Lady Barreto. “La Palma está en los orígenes de lo que hoy conocemos como Memoria Democrática y hay que reconocerle a la isla ese papel en la historia de este país. Queremos preservar y difundir este hecho histórico con un documental que recoge testimonios y material gráfico inédito”, explicó. “Es un proyecto que abordaremos con orgullo y con mimo”.
Barreto, informa la citada Consejería en una nota de prensa, que estaba acompañada por el alcalde de Los Llanos de Aridane, Javier Llamas, y por el periodista e investigador Javier Rodríguez, recordó que fueron los familiares de los desaparecidos quienes, después de 60 años de silencio y miedo, tomaron la decisión de excavar en una zona en la que, según el testimonio de testigos directos e indirectos, se había ejecutado y enterrado a los represaliados en los primeros meses tras el alzamiento que dio lugar a la Guerra Civil y a la posterior dictadura. “Lo hicieron las personas, a título particular, con sus propios medios y sus propias manos. Ellos y ellas tuvieron la fuerza y la valentía de actuar después de décadas de silencio y de lágrimas calladas y es justo no solo reconocerlo sino dejar testimonio para la posteridad, por eso este proyecto documental nos ilusiona especialmente”.
En esta excavación de una de las fosas comunes del Pino del Consuelo, se apunta en la nota, se localizaron los restos de cinco personas: Francisco Rodríguez Betancort, último alcalde republicano de Los Llanos de Aridane; José Ruperto, Antonio Fernández Acosta, Manuel Peña y Antonio Hernández González.
Javier Llanas recordó en la rueda de prensa que, tras la exhumación, los restos mortales de Rodríguez Betancor fueron velados en el Ayuntamiento y enterrados con honores, “gracias a la valentía del entonces alcalde Juan Ramón Hernández Gómez que tomó la decisión en un momento de controversia, cuando aún existían voces que se oponían a este reconocimiento”. “Este proyecto documental que promueve la Consejería de Presidencia hace justicia con los represaliados y nos permite saber de dónde venimos para no cometer los errores del pasado”, añadió.
El periodista e investigador Javier Rodríguez, junto al cineasta palmero Besay Viña, reconstruye con material y testimonios inéditos “una búsqueda que fue, en esencia, íntima, silenciosa y profundamente valiente: la de unos hijos que, como diría Miguel Hernández, fueron desenterrando la tierra a parte a parte hasta encontrar a los suyos con sus propias manos. Lo que comenzó como un acto familiar acabó abriendo, de forma inesperada, un procedimiento judicial sin precedentes en nuestro país”.
Rodríguez, que además es bisnieto de Francisco Rodríguez Betancort, destacó que el valor de este trabajo documental reside en que da la palabra, por primera vez, a quienes protagonizaron aquel proceso. “Durante décadas, la familia mantuvo un respetuoso silencio; hoy comparte un relato minucioso que permite entender cómo, desde La Palma y desde la iniciativa de la propia gente, se sentaron las bases de lo que años más tarde se convertiría en el desarrollo legislativo de la memoria histórica”. Y lo hace, además, con abundante material inédito perteneciente al archivo familiar que nunca antes ha visto la luz: audios, fotografías, vídeos y otros documentos históricos que permiten conocer el origen del movimiento memorialista en España desde el punto de vista jurídico y familiar.
“Agradecemos la implicación del Gobierno de Canarias y, particularmente, de la consejera Nieves Lady Barreto, para poder reconstruir esta historia y hacer realidad un proyecto que da voz a las familias y que reconoce a La Palma la relevancia histórica que merece”, apuntó Javier Rodríguez, que terminó concluyendo que “el dolor permanece y, si no se cuenta y se sana, se puede convertir en odio y en ignorancia”.
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