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Bases y espacio aéreo vetado: el pulso de Europa con Trump se acrecienta ante la falta de planes para acabar con la guerra

El presidente de EE.UU., Donald Trump, camina por el Jardín Sur de la Casa Blanca.

Rodrigo Ponce de León / María Ramírez

Bruselas / Oxford —
31 de marzo de 2026 22:05 h

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La paciencia europea se está acabando con Donald Trump. La guerra contra Irán que pusieron en marcha Estados Unidos e Israel hace ya un mes está afectando gravemente a las economías de todo el mundo, incluida la europea, que empezaba a salir adelante tras un periodo de pobre crecimiento. La preocupación en las capitales europeas se incrementa ante la falta de un plan claro en Washington para acabar con un conflicto con preocupantes consecuencias económicas.

España ha liderado el camino con su veto a la utilización de las bases estadounidenses en suelo español y con el posterior cierre del cielo aéreo para el paso de aviones vinculados con las operaciones de bombardeos, pero también se han unido con otros bloqueos o límites Italia, Reino Unido y Francia, a la vez que Polonia se ha negado a que se utilicen sus baterías Patriots en zonas del Golfo. Trump ha vuelto a repartir insultos y amenazas como respuesta, mientras su secretario de Estado ha puesto en duda a la OTAN y los acuerdos sobre utilización de las bases de EEUU en suelo europeo.

La inflación en la eurozona subía en marzo hasta el 2,5%, seis puntos más que en mes anterior, debido al fuerte incremento de los precios de los carburantes por la guerra de Irán, según publicó Eurostat este martes. Este calentamiento de los precios va en paralelo con la desafección en las capitales europeas con Trump y su vacilante discurso sobre el fin y el desenlace de la guerra.

“Estamos muy preocupados por los impactos en la economía… y por eso instamos a que la guerra termine. En primer lugar, está causando demasiadas muertes, destrucción y daños a las personas, pero además está provocando una enorme dislocación económica en todo el mundo, con consecuencias muy graves para los medios de vida de la gente, y eso es motivo de preocupación para nosotros”, ha apuntado el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, que estaba reunido con el primer ministro polaco, Donad Tusk.

A pesar del impacto sobre la economía, Estados Unidos utiliza la incertidumbre como parte de su estrategia militar. El secretario estadounidense de la Guerra, Pete Hegseth, ha comentado que “no se puede luchar y ganar una guerra si le dices a tu adversario lo que estás dispuesto a hacer o lo que no estás dispuesto a hacer, incluyendo la opción de desplegar tropas en tierra. Nuestro adversario en este momento cree que hay 15 formas diferentes en que podríamos enfrentarlos con tropas en tierra, ¿y saben qué? Sí existen. O tal vez no tengamos que utilizarlas en absoluto. Quizá funcionen las negociaciones, o tal vez haya un enfoque diferente. Pero el punto es ser impredecible y, ciertamente, no dejar que nadie sepa lo que estás dispuesto a hacer o no hacer”.

Como anécdota de las tiranteces entre los países europeos y Estados unidos, aunque el Gobierno polaco es un aliado tradicional de Trump, el ministro polaco de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, salió en redes sociales a negar que las baterías de defensa aérea Patriot del país serían trasladadas a zonas del Golfo, tras publicarse que el Gobierno de EEUU lo había pedido. “Nuestras baterías Patriot y su armamento se utilizan para proteger el cielo polaco y el flanco oriental de la OTAN. Nada está cambiando en este sentido, y no estamos planeando reubicarlas en ningún lugar. Nuestros aliados saben perfectamente y comprenden lo importantes que son las tareas que tenemos aquí”, aseguró Kosiniak-Kamysz.

No es la única negativa europea que ha recibido el presidente de EEUU. El primer ministro británico, Keir Starmer, lleva semanas haciendo equilibrismos para no participar en la guerra que considera que le falta legalidad y preparación, y a la vez defender a los países aliados del Golfo y no enfadar del todo a Estados Unidos, el aliado del que también depende su seguridad. Su autorización del uso limitado de las bases británicas, en el sur de Inglaterra, y en el archipiélago de Chagos, en el océano Índico, no ha apaciguado a Trump, que critica a Starmer casi a diario y se burla de las capacidades militares británicas. 

El primer ministro laborista repite en ruedas de prensa y en la Cámara de los Comunes que el Reino Unido no está dispuesto a unirse a una guerra que puede poner en peligro a los soldados británicos por no respetar la legislación internacional y que no tiene un plan “viable” detrás. A la vez, explica que quiere ayudar a proteger los intereses británicos y a los países atacados por Irán que no participan en el conflicto. Así, Starmer ha autorizado a Estados Unidos a que utilice sus bases para operaciones “defensivas”, por ejemplo para interceptar misiles disparados hacia países del Golfo o Turquía o destruir lanzaderas que apuntan a esos países. Starmer, que es abogado especializado en derecho europeo y fue fiscal, asegura que el principio de “autodefensa colectiva” justifica este uso limitado.

Starmer tiene el mismo discurso que otros países de la OTAN como España o Italia, que se han negado a que sus bases sean utilizadas para los bombardeos. La ministra española de Defensa, Margarita Robles, ha confirmado el compromiso de España con la OTAN y el multilateralismo, pero ha reafirmado la posición al señalar que “la guerra contraria al derecho internacional y ante la cual nuestra respuesta ha sido firme y coherente. Nuestra posición está respaldada por la mayoría de la gente, no solo española sino también europea. Esta decisión no implica en absoluto una ruptura de nuestros vínculos transatlánticos”. Ahora bien, Robles ha recordado que tras 30 días de conflicto “nadie sabe qué ocurrirá con esta guerra”.

En el mismo sentido se ha posicionado Italia, donde se ha confirmado que su ministro de Defensa, Guido Crosetto, prohibió a EEUU el uso de la base en Sigonella, en Sicilia, para que fuera utilizada por aviones que iban a bombardear Irán: “No podían aterrizar en Sigonella porque no habían recibido autorización y porque no se había realizado ninguna consulta previa”. Crosetto declaró que “no hay enfriamiento ni tensión con Estados Unidos, porque ellos conocen las reglas que han regido su presencia en Italia desde 1954 tan bien como nosotros”.

Mientras, Francia no ha permitido que Israel utilice su espacio aéreo para transportar armas estadounidenses destinadas a la guerra contra Irán, según ha publicado Reuters. Ha sido la primera vez que Francia adoptaba esta postura desde el inicio del conflicto.

Respuesta airada de Trump

La respuesta de Trump a la postura de los países europeos ha sido lanzar su habitual retahíla de improperios. Por un lado, el presidente de EEUU advirtió a los aliados que “tienen que empezar a aprender a luchar por ustedes mismos, Estados Unidos ya no estará más ahí para ayudarlos, así como ustedes no estuvieron por nosotros”, a la vez que les conminó a los países “que no pueden conseguir combustible por lo del Estrecho de Ormuz” que compren el petróleo a Estados Unidos o “vayan al Estrecho y simplemente tómenlo”.

En esta ocasión, también tuvo palabras con Francia, ya que “no permitió que aviones con destino a Israel, cargados con suministros militares, sobrevolaran su territorio. Francia ha sido MUY POCO ÚTIL con respecto al ”Carnicero de Irán“, ¡que ha sido eliminado con éxito! ¡Estados Unidos LO RECORDARÁ!”, señaló el presidente de EEUU en las redes sociales.

Ante las críticas del presidente estadounidense, Francia se ha mantenido firme. “Confirmamos esta decisión, que se ajusta a la postura francesa desde el inicio de este conflicto”, ha declarado el Elíseo a la prensa. “Francia no ha cambiado de postura desde el primer día”, ha añadido la presidencia francesa. “Nos sorprende este tuit”.

La colaboración cautelosa de Starmer no le ha valido a Trump, que ha presionado especialmente para que el Reino Unido ayude a abrir el estrecho de Ormuz y a proteger a barcos que intenten pasar. Este martes criticó a Starmer por “negarse a involucrarse en la decapitación de Irán”. A menudo, Trump repite la coletilla de que el actual primer ministro británico “no es Churchill” y que los barcos británicos parecen “de juguete”. 

Dadas las continuas críticas de Trump, diputados del Partido Laborista gobernante, liberaldemócratas y verdes habían pedido la suspensión de la visita formal de los reyes Carlos y Camila a Estados Unidos. Este martes la casa real británica confirmó que el viaje sigue en pie y será a finales de abril.

Al mismo nivel se ha colocado el secretario de Estado, Marco Rubio, que en una entrevista en Al Jazeera ha puesto en duda el papel de la Alianza Atlántica por la negativa de varios países europeos a que se utilizaran las bases estadounidenses para atacar a Irán, tal y como recogen los acuerdos firmados entre ambos países.

“En un momento de necesidad, Estados Unidos ha identificado un grave riesgo para nuestra seguridad nacional y nuestros intereses. Necesitábamos llevar a cabo esta operación, países como España, miembro de la OTAN al que nos hemos comprometido a defender, nos niega el uso de su espacio aéreo y se jactan de ello, negándonos el uso de nuestras… de sus bases. Hay otros países que también han hecho lo mismo”, ha dicho.

“Siempre he sido un gran defensor de la OTAN. Una de las razones por las que lo he sido es porque creo que esos derechos de estacionamiento nos proporcionan influencia y nos dan flexibilidad en nuestra capacidad operativa en todo el mundo. Pero si la OTAN solo consiste en que defendamos a Europa si la atacan, pero luego nos niegan los derechos de base cuando los necesitamos, no es un acuerdo muy bueno. Así que todo va a tener que ser reexaminado”, ha recalcado Rubio.

España, una vez más, se ha colocado como objetivo prioritario de la Administración Trump y de sus seguidores más incondicionales. El senador republicano Lindsey Graham, acérrimo defensor de las guerras de Trump, arremetió contra la posición española y fue más allá al pedir sanciones. “Trabajaré con gusto con cualquiera para imponer sanciones a España por este atropello. España claramente no entiende la importancia de debilitar al mayor Estado patrocinador del terrorismo, que ha causado estragos en el mundo desde 1979. Volveré a recomendar al presidente Donald Trump que cerremos las bases aéreas de Estados Unidos en España y las traslademos a un país que permita que estos recursos se utilicen para proteger a Estados Unidos y al mundo. Cuanto antes se haga, mejor”, ha señalado el senador republicano. Graham, sin embargo, no es capaz de cargar contra Italia o el Reino Unido.

Utilización de las bases en suelo europeo

Aunque la ira de Trump no ha cesado sobre los países aliados desde que comenzaron los bombardeos sobre Irán por su falta de implicación en la guerra, la realidad es que las bases en territorio europeo se están utilizando, al menos, para labores logísticas por parte de tropas estadounidenses.

A principios de marzo, varios drones lanzados desde el Líbano llegaron a las bases del Reino Unido en Chipre y al menos en una ocasión causaron daños en una pista. Starmer asegura que Estados Unidos no está autorizado a utilizar ninguna de las dos bases chipriotas.  El 20 de marzo, Irán lanzó dos misiles fallidos hacia la base de Diego García, en Chagos. Hay pocos detalles, pero el Pentágono sí está utilizando esta base construida por Estados Unidos en lo que era una colonia británica.

Además, la base de la fuerza aérea británica de Fairford, en el suroeste de Inglaterra, está siendo usada por aviones estadounidenses para operaciones que el Reino Unido asegura son limitadas según lo pactado. Incluso en localidades cercanas, como Oxford, se nota un aumento del paso de aviones militares a todas las horas del día. Decenas de bombarderos estadounidenses han despegado de esta base en las últimas semanas, según la publicación especializada Air & Space Forces

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, admitió que las operaciones estadounidenses en bases italianas “no implican bombardeos”, aunque desde la base aérea de Aviano, en Italia, despegan aviones para el reabastecimiento en vuelo que facilitan misiones de bombardeo de largo alcance contra Irán. Estas aeronaves de reabastecimiento también se han utilizado en la base aérea portuguesa de Lajes, en la isla Terceira en las Azores, y en la base aérea francesa de Istres-Le Tubé, según el Ejército francés.

En la base estadounidense de Ramstein, en Alemania, se realizan las operaciones de drones estadounidenses contra Irán, según confirmaron funcionarios de ambos países a The Wall Street Journal. A pesar de esta colaboración de Alemania, el canciller alemán, Friedrich Merz, criticó el pasado viernes al presidente estadounidense: “Lo que Trump está haciendo no es una desescalada ni un intento de alcanzar una solución pacífica, sino una escalada masiva con un resultado incierto. Tengo grandes dudas de si existe una estrategia y de si esa estrategia se llevará a cabo con éxito”. 

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