¿Qué harían los gobiernos si aparece una civilización alienígena? Un archivo UFO habla de “gran pánico”

Estados Unidos es uno de los grandes sospechosos

Héctor Farrés

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Las respuestas ambiguas y los silencios oficiales alimentaron durante décadas la sospecha de que algunos gobiernos esconden información sobre vida extraterrestre. Esa desconfianza pública terminó asociada a lugares como el Área 51, una base militar de Nevada que quedó rodeada de rumores sobre naves, cadáveres alienígenas abiertos para ser inspeccionados y tecnología fuera de cualquier explicación conocida.

También ayudó el aspecto con que suele imaginarse a los extraterrestres, casi siempre representados con cabeza grande, ojos negros enormes y cuerpo delgado, una figura repetida en películas, series y supuestos testimonios de abducciones. El problema es que muchas personas mezclaron esas imágenes culturales con hechos reales o documentos oficiales incompletos. Esa confusión abrió espacio para teorías que presentan cualquier archivo secreto o cualquier declaración poco clara como una prueba de ocultación deliberada.

Maxwell Hunter avisó de un pánico tras el contacto

Un memorando redactado en 1963 por Maxwell W. Hunter II, miembro de la Executive Office of the President, planteó que un contacto con una civilización extraterrestre podría acabar en un “gran pánico”, según unos documentos sobre fenómenos aéreos no identificados difundidos por el Pentágono y recogidos por IFLScience.

El informe analizaba posibles respuestas diplomáticas, la existencia de vida en Marte y las consecuencias de un primer contacto. Hunter escribió que “nadie importante va a tomarse esta basura en serio a menos que ocurra”. El autor añadía que, si sucedía, la política oficial se decidiría “de la manera tradicional del gran pánico”.

El Área 51 alimentó historias sobre visitantes del espacio

El SETI Institute vivió algo parecido en 1997, cuando una señal detectada fuera de la atmósfera parecía artificial y levantó dudas sobre un posible origen extraterrestre. Seth Shostak, astrónomo sénior del instituto, explicó a IFLScience que el secretismo sería casi imposible porque los medios reaccionan en cuestión de horas.

El New York Times tardó apenas 15 horas en descubrir la existencia de aquella señal y contactar con el proyecto científico. Poco después se confirmó que todo procedía del sistema de telemetría de la nave SOHO. La reacción pública no acabó en disturbios ni enfrentamientos internacionales, aunque la noticia ya circulaba ampliamente antes de aclararse el error.

Jason Wright y Kenneth Wisian chocaron por un posible contacto alienígena

El debate sobre los posibles efectos políticos de un contacto alienígena sigue abierto. Kenneth Wisian y John Traphagan publicaron en 2020 un trabajo que advertía de posibles conflictos entre países si una nación obtenía ventaja gracias a un mensaje extraterrestre.

Los autores planteaban riesgos de espionaje y hasta guerras abiertas por el control de esa información. Otros investigadores rechazaron esa posibilidad y defendieron que ningún Estado podría monopolizar el contacto durante mucho tiempo.

Los científicos descartaron secretos duraderos sobre seres extraterrestres

Jason Wright, Chelsea Haramia y Gabriel Swiney publicaron en 2022 un estudio que cuestionaba ese escenario. Los investigadores explicaron a IFLScience que una comunicación extraterrestre difícilmente otorgaría ventaja militar a un país concreto.

También señalaron que una señal captada desde el espacio acabaría siendo conocida por numerosos observatorios y equipos científicos. “Es poco probable que sea posible monopolizar la comunicación con una especie alienígena si el contacto llega a producirse”, afirmaron. El trabajo desmontaba además la imagen habitual de gobiernos escondiendo mensajes secretos durante años sin filtraciones externas.

Los archivos del Pentágono rebajaron parte de las sospechas

La discusión ya no gira solo alrededor de telescopios o laboratorios. Brianne Suldovsky, profesora asociada de la University of Portland, explicó en el pódcast This Week in Space que el mayor problema podría aparecer en la forma de comunicar el hallazgo. La investigadora recordó que mucha gente interpreta frases cautelosas como “compatible con vida” igual que si fueran una confirmación absoluta.

Las autoridades intentaron evitar reacciones impulsivas ante posibles hallazgos

Según los datos citados en el programa, alrededor del 65% de los estadounidenses cree que existe vida extraterrestre y cerca del 45% piensa que seres inteligentes visitaron ya la Tierra. Ese contexto facilita que rumores, teorías conspirativas y mensajes falsos se expandan con rapidez cuando aparece cualquier noticia relacionada con alienígenas.

La publicación reciente de archivos del Pentágono recibió burlas en internet porque muchos usuarios esperaban pruebas espectaculares y encontraron documentos antiguos o materiales ya conocidos. Aun así, varios investigadores creen que difundir esos papeles puede reducir el espacio para teorías conspirativas sobre pactos secretos entre gobiernos y extraterrestres.

Wright, Haramia y Swiney defendieron ante IFLScience que la transparencia y la explicación pública previa ayudan a evitar malentendidos graves. Los autores añadieron que los responsables políticos deberían conocer con antelación cómo funciona la investigación SETI para reducir reacciones impulsivas basadas en rumores.

La International Academy of Astronautics pidió consultas mundiales previas

La International Academy of Astronautics publicó en 2010 una declaración con principios para actuar ante una posible detección extraterrestre. El documento recomienda que no se responda a ninguna señal sin consultas internacionales previas. Ese debate llega además en un momento en que la humanidad lleva décadas enviando señales al espacio de manera involuntaria. Las antenas telefónicas y los radares de aeropuerto ya producen emisiones detectables a decenas de años luz de distancia. Puede que, si alguna civilización escucha esas señales, la Tierra lleve mucho tiempo anunciando su presencia sin darse cuenta.

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