Sobre este blog

Así como hay traga-fuegos se podría decir que yo soy una devora-libros. Pequeños, grandes, para adultos, para niños, para reír, para llorar... Me da lo mismo, los engullo sin miramientos. Para mí, no hay nada mejor que un libro, una caja de galletas y horas libres, para rellenar con lectura.

EL NACIONALSOCIALISMO ALEMÁN EN LA HISTORIA Y LA MEMORIA

Dicen las crónicas que los nacionalismos son viscerales, irracionales, pasionales e, incluso, románticos, aunque manteniendo, eso sí, cierta distancia para con aquellos románticos que lucharon contra las desigualdades que dominaban el mundo durante el siglo XIX, muy al contrario de lo que predican y luego hacen los nacionalismos, sean de donde sean.

No obstante, los nacionalismos han terminado por ser, además de todo eso, criminales e, incluso, genocidas, en especial durante el pasado siglo XX. La sucesión de conflictos que estallaron en la antigua Yugoslavia tras el fallecimiento de Josip Broz “Tito” fueron un trágico y descarnado ejemplo de hasta qué punto el nacionalismo puede ser peligroso, torticero y criminal para aquellos que lo sufren. Fueron diez años que demostraron que Europa en particular y el mundo, en general, poco había aprendido de otro conflicto desarrollado cuatro décadas antes, que causó la muerte a más de setenta millones de personas.

Aquel conflicto, conocido como la Segunda Guerra Mundial, se desató por el nacionalismo exacerbado de un partido político, el nacionalsocialista alemán, liderado por quien se consideró el canciller del Reich de los Mil Años, aunque su singladura solamente durara doce. Doce oscuros y dramáticos años, un espacio más que suficiente para el mundo fuera testigo de uno de los mayores genocidios perpetrados por la raza humana. La visión sesgada, megalómana e insensata desplegada por Adolf Hitler durante aquellos años, construida para tratar de justificar todos y cada uno de sus delirios, deberían haber servido, luego de la derrota de las fuerzas del Eje, para que las nuevas generaciones aprendieran una lección que nunca se debería olvidar. Hoy en día son pocos los que creen que la humanidad volverá a solucionar sus diferencias en un campo de batalla, pero tampoco nadie quiso ver, ni aceptar el peligro que vestía el discurso de Adolf Hiltler, Slobodan Milošević y otros tantos dementes que tintaron el suelo que pisaban de carmesí.

Sin embargo, las imágenes de las concentraciones organizadas por el doctor Paul Joseph Goebbels en Nuremberg, espacio en donde se cimentaron las bases de un régimen tan demencial como asesino, entre canticos, soflamas inflamatorias y racistas, desfiles marciales y la quema indiscriminada de libros siguen encandilando a los mayores y a los jóvenes que comparten el mismo techo. Poco importa el destino de buena parte de quienes disfrutaron del ardor guerrero desplegado por la parafernalia nacionalsocialista, en su mayoría muertos en cualquier rincón del globo, si de lo que se trata es de buscar un chivo expiatorio y/o un complot artificial para lograr desviar la atención de los verdaderos problemas que aquejan a nuestra sociedad.

Y lo peor es que los males que sacuden a nuestra sociedad se parecen, en demasía, a todos aquellos que llevaron al nacionalsocialismo al poder, de la misma forma que la crisis desatada en la Italia de la década de los años veinte del pasado siglo XX -tras el fiasco que supuso para el país transalpino su participación en la Primera Guerra Mundial- se convirtió la excusa argumental para el auge y desarrollo del fascismo liderado por Benito Mussolini durante dos largas y desastrosas décadas. Ochenta años después, el mundo se despertó con otro “Crack” bursátil y económico, secundado por la explosión de un sinfín de burbujas inmobiliarias, las cuales habían crecido al calor de la especulación más salvaje y desnortada, tal y como sucedió el 29 de octubre del año 1929 y, entonces, nadie supo que hacer salvo repetir los errores del pasado.

Por todo ello, aunque parte del mal ya esté hecho, el libro de Richard J. Evans, El tercer Reich. En la historia y la memoria, es tan importante leer hoy en día, rodeados como estamos en medio de tanto nacionalismo de tercera categoría y de un populismo miserable e intelectualmente analfabeto, movimientos, ambos, surgidos al calor de un oportunismo que no le acarreará nada bueno a la sociedad actual.

En las páginas del libro del historiador británico se hace un repaso, contextualizado en el siglo en el que estamos, de la mayoría de los argumentos expresados en los párrafos anteriores de este artículo -las bases sobre las que se sustenta el nacionalsocialismo alemán, la crisis económica y las consecuencias de sus actos dentro de la historiografía clásica- y, además, se añaden otros elementos capitales para entender las razones de todo aquel sinsentido.

El primer capítulo, la república y el Reich, explica de manera seria y objetiva las auténticas bases sociales, económicas e ideológicas que fueron pavimentando el ascenso del partido nacionalsocialista alemán al poder. No se trató de una casualidad, sino del resultado de la irracionalidad que ha dominado las relaciones humanas desde tiempos inmemoriales. De igual modo, el cuarto capítulo, la economía nazi, explica cómo en tan corto espacio de tiempo, Alemania pasó de ser un país estrangulado por las condiciones impuestas en el tratado de paz de Versalles (29 de junio de 1919) a ocupar uno de los primeros puestos en cuanto a industrialización y desarrollo armamentístico del mundo se refiere. Por no hablar, claro está, de la maquinaria estatal, mucho más eficiente, resolutiva y eficaz en términos absolutos que las de sus vecinos, los cuales se encontraban estancados tras el desmembramiento de los grandes imperios anteriores al estallido del conflicto bélico.

En el libro de Richard J. Evans también hay espacio para conocer el tempo vital del canciller Adolf Hitler y de quien fuera su fiel compañera hasta los instantes finales, Eva Anna Paula Hitler. Además, se comenta la propia sociedad alemana de aquellos momentos y la forma en la que se vivió el comienzo de las hostilidades, el uno de septiembre del año 1939, fecha en la que comenzó, de forma oficial, la Segunda Guerra Mundial, y los estadios finales de dicho conflicto (capítulo V. Victoria y derrota) y el amargo camino de vino después (capítulo VII. Hacia la postguerra)

El genocidio, sus bases políticas y el entramado que lo soportó ocupan el sexto capítulo del libro, espacio en donde se analizan las bases de un suceso que, aunque muchos se empeñen en negar, llegando al extremo de trivializar la misma existencia de los campos de exterminio, debería ser asumido por todos aquellos que viven en nuestra sociedad actual.

Las 427 páginas de la edición presentada por la editorial Pasado & Presente deberían formar parte de cualquier temario de historia contemporánea actual, sin importar la comunidad autónoma, ni la ideología reinante en cada una de ellas, dado que el peligro que acechó el continente europeo hace casi un siglo vuelve a ser una realidad en pleno siglo XXI. Es el momento de dejar atrás gestas patrióticas particulares para centrarse en problemas reales.

Puede que los más fanáticos, aquéllos que añoran e idolatran la esvástica mestiza enarbolada por las Leibstandarte SS Adolf Hitler sean impermeables a las enseñanzas del historiador británico, pero las nuevas generaciones formadas por personas que todavía luchan por encontrar un lugar en un mundo cada vez más desigual e injusto, entenderán que por levantar el brazo y acusar a quienes no visten, hablan o profesan una misma religión NO se soluciona nada.

Es más, cuando se dejan atrás los hechos objetivos se acaba por caer en un estado de ensoñación que llevó, sin ir más lejos, a un pueblo como el alemán -dotado de unas raíces intelectuales mucho más profundas que la mayoría de sus vecinos europeos- a dejarse seducir por la verborrea apabullante, pero vacua de Adolf Hitler y su camarilla de secuaces, y santificar la declaración de una guerra que asoló buena parte del mundo conocido.

Aquella guerra, la cual se conoció en sus estadios iniciales como “Guerra relámpago” o Blitzkrieg, es el objeto de estudio del académico británico Lloyd Clark, libro también publicado por la editorial catalana Pasado & Presente. El trabajo del profesor de la universidad de Buckingham pretende aclarar los mitos y las realidades que rodearon la campaña bélica alemana que terminó por saldarse con la derrota de Francia, Bélgica, Holanda y la retirada del Reino Unido del continente, un hecho sobre el que se articula la última película del director Christopher Nolan, Dunkerque.

Blitzkrieg, desarrollado a lo largo de 373 páginas y 12 capítulos, además de las notas, índices e introducción, se olvida de los tópicos al uso -y de muchas de las tonterías que se han dicho y escrito tras la mencionada realización del director británico- para situar a los protagonistas en el tablero de juego europeo de aquella época. No se trata de tomar partido, sino de contar la historia tal cual la vivieron, y luego la contaron quienes estuvieron en aquellos convulsos pero trascendentes momentos. Aquellas semanas terminaron por cambiar el mismo concepto de lo que se conocía, hasta entonces, como Guerra.

La única pega que se le puede poner al libro de Lloyd Clark es que, en algunos pasajes, puede resultar muy exhaustivo y académico, sumidos como estamos en la sociedad de la inmediatez, del titular ramplón y del twitt ofensivo y deslenguado. Esto, en otro contexto, pudiera ser considerado como un halago, pero, hoy en día, todo lo que suena “académico” termina por ser tachado de pedante e innecesario cuando, en realidad, es todo lo contrario.

Sea como fuere, el trabajo de Lloyd Clark sirve, una vez leído el libro de Richard J. Evans, para ver cuáles fueron las consecuencias -durante los meses finales del año 1939 y los primeros meses del año 1940- de las teorías, los postulados y del demencial punto de vista del nacionalsocialismo alemán de aquellos instantes. Habían pasado ya los tiempos de las teorías del espacio vital, la raza superior y el Reich que unificaría al mundo bajo una ideología dominante, pura y definitoria, y los jóvenes de entonces habían pasado a formar parte de las divisiones que asolaban la Europa surgida tras el tratado de Versalles. Pronto se vio que de la teoría a la práctica va un GRAN trecho, pero aquella locura duró todo un lustro y el mundo casi no se recupera de sus consecuencias. Cuando lo hizo, se sumió en un estado de paranoia que, luego, se conocería con el nombre de Guerra Fría y que casi acaba aquello que Adolf Hitler empezó unos años antes.

A modo de conclusión, la mejor y única vacuna contra los nacionalismos, los populismos y la ignorancia continúa siendo el conocimiento. Leer los libros de Richard J. Evans y Lloyd Clark, tal y como está el mundo actual -incluyendo nuestro país- se me antoja una medicina de obligada ingestión.

© Eduardo Serradilla Sanchis, 2017

Agradezco a la responsable de prensa de la editorial Pasado y Presente, la cesión de un ejemplar de cada uno de los libros comentados en este artículo.

EL TERCER REICH EN LA HISTORIA Y LA MEMORIA

ISBN: 9788494339264

PÁGINAS: 430

PRECIO: 33€

FORMATO: 22,5 x 14,5

EDICIÓN:1ª

ENCUADERNACIÓN: CARTONÉ

BLITZKRIEG. Mito y realidad en la guerra relámpago de Hitler: Francia, 1940

ISBN: 9788494619328

FECHA DE PUBLICACIÓN: 20-03-2017

PÁGINAS: 474

PRECIO: 39€

FORMATO: 14,5 x 22,5 cm

EDICIÓN: 1ª

ENCUADERNACIÓN: CARTONÉ

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Así como hay traga-fuegos se podría decir que yo soy una devora-libros. Pequeños, grandes, para adultos, para niños, para reír, para llorar... Me da lo mismo, los engullo sin miramientos. Para mí, no hay nada mejor que un libro, una caja de galletas y horas libres, para rellenar con lectura.

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