Agosto: modo reset
Llega agosto y parece que todo se detiene. Las calles se vacían, las agendas se aligeran y hasta el reloj parece caminar un pizco más despacio. Es como si el mundo nos invitara a bajar el ritmo, aunque solo sea por un rato.
Y quizá sea una buena oportunidad para hacer algo que durante el resto del año dejamos para después: ponernos al día con nosotros mismos.
Porque resetearnos no significa necesariamente irnos lejos, apagar el teléfono o pasar un mes entero tumbados al sol. A veces basta con parar. Con pensar. Con preguntarnos cómo estamos, qué queremos conservar y qué cosas ya no necesitamos cargar.
Agosto puede ser ese pequeño paréntesis que nos permita tomar aire y mirar nuestra vida con un poco más de distancia. Revisar prioridades. Ordenar emociones. Recuperar conversaciones pendientes. Volver a esas personas que queremos y que, entre unas cosas y otras, hemos ido dejando para luego.
Agosto es también ese café que tenemos pendiente.
Y también puede ser el momento de disfrutar más de quienes tenemos cerca. De sentarnos a comer sin mirar el reloj, de alargar un café, de dar un paseo, de conversar sin prisas o, simplemente, de estar. Porque durante el resto del año quizá dedicamos muchas horas al trabajo, a las obligaciones y a esa carrera diaria que nos deja poco tiempo para quienes queremos. Agosto puede recordarnos que la vida también está en esos momentos sencillos que compartimos con los nuestros y que, muchas veces, son precisamente los que más echamos de menos cuando vuelven las prisas.
También puede ser un buen momento para recordar que no tenemos que vivir siempre a la misma velocidad. Que cada uno tiene su propio ritmo y que no pasa nada por bajar una marcha cuando el cuerpo, la cabeza o el corazón lo necesitan.
Quizá el verdadero descanso no consista solamente en dejar de trabajar, sino en dejar de exigirnos tanto.
Así que, si agosto nos ofrece una oportunidad, chiquillos… aprovechemosla. No hace falta cambiar de vida. A veces basta con cambiar de perspectiva.
Parar. Pensar. Respirar.
Y después, cuando llegue el momento, volver a arrancar. Pero esta vez a la velocidad que cada uno quiera.
Y si te toca trabajar en agosto, tranquilo, tranquila… que agosto, a veces, llega en septiembre o en octubre.
Sobre este blog
Espacio de opinión de Canarias Ahora
0