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Las súplicas que ignoró Urbagestión: “Os ruego que escuchéis la propuesta”
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INTRAHISTORIA

Las súplicas que ignoró Urbagestión antes del desahucio de Maricarmen: “Os ruego, por favor, que escuchéis la propuesta”

Maricarmen Abascal, en su casa antes de ser desahuciada.

José Enrique Monrosi

25 de septiembre de 2026 22:36 h

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El primer mensaje de WhatsApp entra en el teléfono de la abogada de Urbagestión a las 19.17 horas de este pasado martes 22 de septiembre, cuando cientos de personas se concentran ya frente a la casa de Maricarmen ante el inminente desahucio previsto para el día siguiente. “Disculpa mi insistencia, pero es urgente hablar con vosotros”. Quien intenta contactar a la desesperada con la representante legal de la empresa que iba a echar de su vivienda a una mujer de 87 años era Maribel Ramos, presidenta de Casa 47, la entidad pública dependiente del Ministerio de Vivienda.

Durante todo ese día, Ramos llama por teléfono a la que hasta ahora había sido su interlocutora, la abogada de la compañía, para que traslade a sus clientes una solución de última hora que pueda frenar el desalojo. Pero nadie atiende sus llamadas y por eso comunica por escrito que hay una donante anónima dispuesta a pagar los 2.600 euros de alquiler que exige la empresa y que Maricarmen, con una pensión de 1.400, no puede asumir. “Supongo que ya habéis visto la noticia. La donante nos pide hablar contigo o con alguien de la empresa para intentar llegar a un acuerdo. Te ruego, por favor, que al menos escuchéis la propuesta”.

En esa comunicación de WhatsApp a la que ha tenido acceso elDiario.es, la abogada de Urbagestión no da respuesta alguna a una solución que, en realidad, permite a sus clientes ganar todo el dinero que pretendían (cinco veces la renta que pagaba Maricarmen), y evita que echen de su casa de toda la vida a una mujer con un 50% de discapacidad física y un delicado estado de salud. Tampoco contesta la abogada a las llamadas ni a los mensajes del día siguiente en los que se le traslada la última súplica de la inquilina. “Te llamo para rogarte que aceptéis un mes de aplazamiento para buscar una alternativa. Su abogada se compromete a dejar en un mes la vivienda”. El mensaje se manda a las 10.32 horas de la mañana del miércoles y a esa hora un centenar de agentes de policía aparta a los cientos de personas que intentan parar el desahucio. Pero ya no hay marcha atrás porque la empresa ni siquiera responde a los ofrecimientos y la orden del juzgado es clara.

La actitud mantenida por la propia empresa y su representante legal a lo largo de los últimos meses ya adelantaba la imposibilidad de acuerdo alguno y la voluntad inequívoca de que solo se anhelaba un desenlace: el desahucio. Así lo evidencia al menos el rechazo sistemático a todas las propuestas que tanto la propia Maricarmen como el Gobierno, a través de Casa 47, hicieron llegar en los últimos meses y hasta el último minuto a Urbagestión, que ni siquiera permite ahora a la familia de la mujer desahuciada poder recoger su casa. El primero de esos ofrecimientos por parte del Gobierno tiene lugar el pasado 18 de junio, la primera vez que Maribel Ramos contacta personalmente con la abogada de la empresa.

En esa primera conversación, la representante de Casa 47 ofrece a la empresa participar en un proceso de mediación y pone todas las opciones sobre la mesa, según las fuentes consultadas al más alto nivel que están al corriente de la negociación y que han acreditado esas comunicaciones. Entre esas propuestas, se ofrece comprar el inmueble para el parque público de vivienda y para que Maricarmen pueda permanecer en su casa. O un plan B: una negociación sobre el precio del alquiler para poder ayudar a la inquilina con un complemento de renta pública a su pensión. A los dos días, el 20 de junio, la abogada de Urbagesa traslada la respuesta formal de parte de Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, sus clientes y propietarios de Urbagestión SL: aceptan el proceso de mediación, pero en ningún caso la venta del piso, “única vivienda”, alegan, que posee la sociedad.

Descartada, por tanto, la compra de la vivienda, Casa 47 intenta ejercer entonces un papel de intermediación entre la inquilina y la empresa propietaria para alcanzar un acuerdo sobre su alquiler. Con ese objetivo hace llegar la primera propuesta a principios del mes de julio. Según la dirección de la entidad estatal de vivienda, se ofrece un contrato de arrendamiento de siete años con un precio negociado al alza en el que Maricarmen mantendría el pago de 500 euros pero el resto sería completado con un complemento de renta a su pensión. Es decir, un pago extra de la Seguridad Social que solo se concede en condiciones muy tasadas. En esa propuesta se ofrece a la propiedad una renta de 1.000 euros mensuales, abierta a negociarse nuevamente al alza, y se pide contraoferta. Urbagestión da acuse de recibo y se compromete a responder.

“Mis clientes están de vacaciones”

A finales del mes de julio, y tras varias semanas sin noticias, Casa 47 vuelve a insistir en su propuesta y demanda ya una respuesta “urgente” para poder alcanzar un acuerdo y paralizar a tiempo el proceso judicial en marcha. Pero la respuesta que recibe la entidad pública, según su presidenta, resulta elocuente: “Mis clientes están de vacaciones”. A principios de septiembre, esa interlocución salta por los aires tras el bloqueo de la situación y a raíz de una nueva llamada telefónica. La conversación telefónica que se reproduce a continuación es la versión que ofrece la presidenta de Casa 47, Maribel Ramos, ya que la empresa no ha contestado las llamadas ni los mensajes de este periódico.

  • Maribel Ramos ('Casa 47'): “No os lo estáis tomando en serio y estamos a pocos días del desahucio. Si vuestra respuesta es que no, decidlo y tomamos otras medidas”.
  • La abogada de Urbagestión: “No nos fiamos del Sindicato de Inquilinas. ¿Quién le paga a mis clientes ahora el daño reputacional? No son ningún fondo buitre, son una pequeña empresa familiar”.
  • Maribel Ramos ('Casa 47'): “Serán una pequeña empresa familiar, pero se están comportando como buitres”.

A pesar del encontronazo, Maribel Ramos vuelve a intentar retomar la comunicación con la abogada de Urbagestión, que deja de cogerle las llamadas. Para apurar las opciones de frenar el desahucio 'in extremis', el Ministerio de Vivienda decide la semana pasada contactar con la empresa desde otro teléfono. En concreto, el de la secretaria de administración de la 'número dos' de Isabel Rodríguez en el ministerio, Leire Iglesias. Y la maniobra surte efecto, porque esta vez la abogada sí descuelga. El resultado, sin embargo, es el mismo. La representante legal de la empresa traslada que sus clientes “no tienen nada que hablar” con la secretaria de Estado y que tampoco están dispuestos a “ningún aplazamiento” porque ya van “con suficiente retraso”.

El miércoles por la mañana, justo antes del desahucio, la abogada de Maricarmen también intenta a la desesperada evitar a su clienta el trauma de abandonar su casa desde hace 70 años expulsada por la Policía tras echar la puerta abajo. Lo hace a través de la procuradora que representa 'in situ' a la propiedad en el momento del lanzamiento y que mantiene con los empresarios contacto telefónico desde casa de Maricarmen. Y lo hace, además, en presencia de las dos representantes de la comisión judicial mandatadas por la jueza que ordena el desalojo.

Sin margen para el acuerdo, Beatriz Duro (abogada de Maricarmen) suplica a la empresa 15 días de margen para poder ofrecer “una salida digna” a su clienta. Tras la negativa, solicita una semana, pero tampoco es concedida. Según algunos de los testigos presenciales, la impasibilidad y la contundencia de Urbagestión, trasladada a través de la procuradora, sorprenden hasta a una de las dos representantes de la comisión judicial, que se ofrece para ponerse al teléfono y trasladar ella misma la conveniencia de un aplazamiento ante la delicada situación de Maricarmen y los momentos de tensión que se viven en la calle.

Nada sirve. A las 13.05 horas del miércoles 23 de septiembre un cerrajero rompe con una radial la puerta de la casa en la que vive Maricarmen desde 1956. Varios policías antidisturbios entran en la vivienda para desalojarla y su inquilina es trasladada en ambulancia hasta el hospital Gregorio Marañón, en Madrid, donde permanece ingresada. El viernes por la tarde, 48 horas después de desahuciarla, Urbagestión hace público un comunicado para ofrecer el inmueble a los servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid, de forma que este pueda ponerlo de nuevo a disposición de Maricarmen. Horas más tarde, el Consistorio rechaza la propuesta por “inviable” y ofrece una mediación para el próximo lunes.

Mientras, en el buzón de entrada del Sindicato de Inquilinas se amontonan cientos de correos electrónicos en los que la gente se ofrece a cuidar por las tardes a Maricarmen, a acompañarla en el hospital o a acogerla en alguna habitación libre. También hay dos ofrecimientos de viviendas vacías de particulares para ella sola. Y desde el hospital, ella da las gracias. “No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya. Mi casa ha sido mi vida y ahora tengo que dejarla atrás. Pero eso no significa que no vaya a seguir peleando. Por favor, luchad”.

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