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Una marea ciudadana exige atajar la crisis de la vivienda y aprobar un 'decreto Maricarmen' que prohíba los desahucios

Diego Casado / Germán Aranda Millán

Madrid —
26 de septiembre de 2026 18:42 h

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Las calles elevan la presión para aprobar ya medidas urgentes que atajen la crisis de la vivienda. Una nueva manifestación congrega a miles de personas en Madrid para respaldar a Maricarmen, que continúa ingresada en el hospital, y pedir que el Gobierno apruebe un decreto el martes que incluya la renovación automática de los contratos de alquiler, una congelación de estos precios y una prohibición de los desahucios. La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, lo resumía con estas palabras desde la manifestación: “El desahucio de Maricarmen ha provocado una conmoción y es un punto de no retorno”.

La protesta arrancaba puntual a las 18.30 desde la Puerta del Sol, sede de la Comunidad de Madrid. La abría una gran pancarta del Sindicato de Inquilinas con el lema de la manifestación, Ni una Maricarmen más. Los primeros cánticos iban dirigidos a la presidenta regional: “Señora Ayuso, entérate: si yo no tengo casa, tu casa okuparé”. Aunque el grito más coreado es uno que empezó a entonarse el miércoles en la primera concentración del movimiento en el distrito de Chamberí y cada vez suena con más fuerza: “El ático de Ayuso para Maricarmen”.

Miles de personas se suman a la manifestación en Madrid contra los desahucios

Entre los asistentes están Isabel Alonso, de 44 años, y Alejandro Silva, de 39. Viven en pisos en propiedad y defienden la movilización “porque Madrid está imposible”. Ella paga un 30% del sueldo, unos 640 euros al mes, de hipoteca, y se considera “afortunada”. “El que la gente esté bien te beneficia a ti también. No entiendo un mundo en el que tú quieras estar bien y los demás te la suden”.

“En el 15M estábamos en una situación similar y no hemos avanzado”, aporta Alejandro. “Mucha gente de nuestra edad comparte piso con dos o tres personas más, incluso con buenos sueldos, y a otros les suben los alquileres o directamente los echan de sus barrios”, completa Isabel.

Isabel Alonso, de 44 años, y Alejandro Silva, de 39

Rosana Gómez, de 78 años, vive en su piso de propiedad en Hortaleza, pero asegura que “hay que echarse a la calle, ir todos a una y reivindicar el derecho a la vivienda, que está en la Constitución”. Su sobrina, Elena Caballero, vive sola de alquiler en Valdeacederas y paga 650 euros por un piso “muy pequeñito”. Dice tener “mucha suerte” porque le alquila un conocido, pero aun y así el alquiler se come un 40% de su trabajo en márketing.

Aunque la manifestación la convoca el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, numerosos colectivos sociales participan en la marcha. Es el caso de la PAH de Vallecas, una de las organizaciones más veteranas de la ciudad a la hora de defender los derechos de los que están a punto de perder su casa. “Se nota que la crisis de vivienda cada vez va a peor y empieza a tocar desde hace ya un tiempo a sectores sociales que anteriormente no tenían este problema”, cuenta Pablo, uno de sus miembros más veteranos. Explica que actualmente esta PAH cuenta con tres nodos en el Ensanche, en Puente y en Villa de Vallecas, con asambleas a las que acuden unas 120 personas cada semana en casa una.

La suya es una carrera de largo recorrido, pero ven con satisfacción cómo mucha gente se ha concienciado sobre el problema a partir del caso de Maricarmen. “Siempre existe algún desahucio que hace que la gente empatice con mayor intensidad (...) el de esta semana se ha convertido en un ejemplo de lo que es la política de vivienda, que en los últimos años y prácticamente en toda la historia de la democracia ha estado al servicio del mercado, en vez de al servicio de los intereses de los vecinos y las vecinas que necesitan un techo. Y además es un derecho constitucional”, añade Pablo.

Tres días para presionar al Gobierno para un decreto ambicioso

La marcha tiene lugar tres días después del desalojo de Maricarmen, para el que fue necesario un amplio despliegue policial debido a la gran movilización ciudadana desplegada en torno a su vivienda de la calle. Más de 200 personas se apostaron frente a su portal, sujetando las puertas que daban acceso a la escalera y en su propia vivienda para intentar parar a la comisión judicial que tenía que entregarle la notificación de desahucio. Tardaron más de tres horas en poder hacerlo debido a la resistencia pasiva organizada por el Sindicato de Inquilinas. Durante el lanzamiento se produjeron algunas acciones violentas por parte de la Policía Nacional que la Delegación del Gobierno ha ordenado investigar.

La protesta de este sábado tuvo un precedente el pasado miércoles por la tarde-noche, cuando miles de personas —10.000, según la Delegación del Gobierno— se reunieron convocadas por el Sindicato de Inquilinas frente al ático comprado por el Gobierno de Ayuso para protestar por el desahucio. A la vista del éxito de la convocatoria y de los movimientos en el Gobierno para plantear un nuevo decreto antidesahucios el próximo martes, la misma organización convocaba la manifestación de este sábado. Y la propia Maricarmen animaba a participar en ella: “No he logrado defender mi casa. Pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, decía en un vídeo enviado desde el hospital.

Entre las exigencias incluidas en el que han llamado Decreto Maricarmen están contar con medidas estructurales para impedir los desahucios, una reforma de la LAU para regular los alquileres por temporada y por habitaciones, la congelación de los precios actuales del alquiler, la aprobación de prórrogas efectivas, y la renovación automática de todos los contratos, para que pasen a ser indefinidos.

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