Yo a esa sí me apunto
Después de once años, no resulta tan fácil como antes ponerse a escribir esta columna, y eso que, el mundo actual, ofrece una amplia gama de opciones a escoger. Puede que, en cierta manera, se deba a cansancio o a esa sensación de estar atrapado dentro del mito de Sísifo, sobre todo, porque en la sociedad de nuestro país, las cosas que tienen que cambiar raramente lo hacen.
No obstante, hay días en los que una imagen te sirve de inspiración y/o ariete para sentarte a escribir y tratar de golpear las consciencias de quienes ven el mundo dentro de un espectro muy reducido.
En este caso, la inspiración me llegó al ver la sensacional, oportuna, genial, clara y directa campaña, desarrollada por la versión alemana de la revista GQ en contra de la ola homofóbica desatada, principalmente, en la madre Rusia, aunque, en las últimas semanas, se ha sumado un país tan enorme, como lo es India.
La propuesta de la campaña es bien simple; es decir, pedir a varios actores, deportistas, músicos y periodistas, entre otros, -todos varones heterosexuales- que posaran besando a otros hombres. Amén del ácido sentido del humor que esconde esta campaña, pues hay un par de imágenes en las que los protagonistas lucen una sonrisa cómplice, la propuesta sirve para atacar a todos aquellos que consideran que la imagen de dos varones besándose es horrenda, pecaminosa, turbadora y, casi diríamos, obscena.
La realidad que uno percibe al ver estas fotos, aparte de la ya comentada complicidad, es de una belleza y ternura que nada tiene que envidiarle a una foto de un hombre y una mujer besándose, más si se tiene en cuenta que todo esto es una elección personal que no le debería importar a nadie.
De la campaña también se puede sacar una doble lectura. En nuestro mundo sigue estando bien visto defraudar a Hacienda, o tener una cuenta en un paraíso fiscal, ser infiel o visitar periódicamente a una prostituta, dilapidar los recursos que se nos ofrecen, no conservar los elementos propios de nuestras ciudades, pero está mal visto ser homosexual.
Piensen, si no, en el nivel de corrupción que debe soportar la sociedad rusa actual, o la misma sociedad de castas que tanto ayuda al “buen” entendimiento en la sociedad hindú, por no hablar de la discriminación que debe sufrir la mujer en muchas sociedades patriarcales, pero los tribunales dedican sus esfuerzos a demostrar que la homosexualidad es un hecho que va en contra de la naturaleza misma.
En resumidas cuentas, es más importante meterse en la vida privada de las personas que en tratar de solucionar los problemas del mundo, problemas que son mucho más importantes que la preferencia sexual y/o afectiva de los seres humanos.
Sé que todo esto, lejos de mejorar, irá a peor. Ya se sabe que, en tiempos de crisis, hay que buscar chivos expiatorios, para así confundir al personal, pero, si a alguien en nuestro cacareado país se le ocurre hacer una campaña como ésta, por favor, que me llame. Sería un honor participar en algo así.
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