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Casa Montesdeoca se reencuentra con la gastronomía canaria de calidad

Puchero en Casa Montesdeoca

El Restaurante Casa Montesdeoca, ubicado en pleno corazón de Vegueta, siempre ha sido un lugar emblemático por la historia en sí de su enclave, una casa colonial que se erigió en el casco antiguo de la ciudad allá por el siglo XVI y que en estos cinco siglos ha sido objeto de multitud de usos por sus sucesivos propietarios. Como anécdota histórica hay que destacar que a pocos metros de esta casa se encuentra la ermita de San Antonio Abad, lugar que dicen los escritos donde estuvo Cristóbal Colón y efectuó algunos rezos antes de partir hacia lo que sería el descubrimiento de América.

En los últimos años, diríamos décadas, la parte baja de la casa se convirtió en un restaurante que ha pasado por momentos de toda índole, algunas esplendorosas y otras más sombrías, como las vividas recientemente. Pero si en 2020 la pandemia ha venido para arrasar todo lo que conocíamos a nuestro paso, hay sitios como este a los que el año le ha traído unas nuevas manos en propiedad y en cocina, con las ideas muy claras y con ganas de llevar este majestuoso enclave a ser orgullo y referencia gastronómica del palmense en primer lugar, del resto de habitantes de la isla después y por supuesto de todo aquel que la visite por placer o por trabajo.

Al frente de esta propuesta y dirigiendo con batuta de orquesta toda la sinfonía, Gustavo Castellano, que ha decidido “colgar la chaquetilla de cocinero” para dedicarse a estar en contacto directo con los productores de la isla a la hora de poder conseguir el mejor producto y ponerlo en mano de su nuevo jefe de cocina, el tinerfeño Jacobo Llarena, que tras un largo periplo en su isla natal y por restaurantes de reconocido prestigio alrededor de nuestro país, ha decidido que este es el momento de volver a casa y en estos fogones desplegar todo el conocimiento y experiencia adquirida con el paso de los años. Y lo mejor de todo esto es la propuesta, una vuelta a los orígenes de la cocina canaria más tradicional, con platos donde el producto local es el absoluto protagonista y el recetario del Archipiélago el centro de todo.

Lo primero que destacaría de la propuesta de Casa Montesdeoca es la carta, de formato reducido, lo que ya denota la frescura de sus productos y la declaración de intenciones de cocina, trabajar lo mejor que ofrece el mercado, temporalidades y momentos. Lo segundo destacable, su carta de vinos, donde por supuesto destaca la apuesta firme y decidida por los vinos canarios, pero como recalca Gustavo, “de pequeños bodegueros y con personalidad propia, quiero tener vinos que reflejen alma y territorio, tanto de Gran Canaria como del resto de islas. Ese es el espíritu que quiero impregnar en Casa Montesdeoca, un lugar de encuentro para los canarios y de conocimiento para el que nos visite”. Jacobo, el chef, por su parte me comenta que los jueves están haciendo puchero canario con su escaldón de gofio, o gofio escaldado, que nadie se enfade por su nombre. Como curiosamente el día de mi visita fue un jueves le dije que me atrevía a probar distintas elaboraciones de su carta, pero dejando espacio para probar el puchero canario, ya que había visto salir ya alguno y los ojos me bailaron detrás del plato.

La propuesta comenzó con un surtido de snacks de bienvenida donde sobre todo destacaría los chips de morena frita, junto a los que elabora Juan en el consagrado restaurante El Risco (Famara, Lanzarote), los mejores que haya comido en Canarias en los últimos años. En mi próxima visita no formarán parte del surtido de snacks, los mismos merecen ser degustados a ración completa, y quizás hasta repetirlos. A su lado una correcta croqueta líquida de puchero, un sobresaliente ravioli de ropa vieja en caldo de sopa y un sorprendente buey de mar canario con toque de salpicón, al que la lima le otorga un cierto aire a ceviche, quizás el único momento donde otra cocina que no sea la canaria haga pequeño acto de presencia en la mesa. Como broche final, un cigarrillo de morcilla dulce local, goloso y travieso a la par.

El segundo de los platos le dio forma una ensalada templada de pulpo con papa negra confitada, “lleva conmigo desde que recuerdo” me cuenta Jacobo Llarena, “de hecho hay un momento muy especial que fue durante la inauguración del Hospital San Martín, en Tenerife, donde lo elaboré y gustó tanto que sentí la necesidad de prometerme a mí mismo que siempre estaría presente en mis cocinas”. Les puedo asegurar que dicho plato merece por sí mismo una visita al restaurante y que me alegra saber que nunca saldrá de la carta porque lo podré repetir en mis posteriores visitas, “siempre que haya pulpo de calidad y mayoritariamente de la isla, estoy en contactos con pescadores locales para que todo el que consigan, me lo traigan directamente que se lo compro al precio que marquen. Hay que dar valor al trabajador del mar, ahora que estoy más preocupado del producto que de las cocinas estoy aprendiendo que no les damos el suficiente reconocimiento y valor a las personas que dan forma al sector primario de Canarias”, me recalca Gustavo.

En los platos principales, el mar y la carne como protagonistas, en primer lugar con un pescado fresco de las costas canarias en caldo corto con calamares marcados, donde la potencia del caldo abraza al comensal y lo lleva a nuestras rocas y océanos. El segundo, una de las pocas piezas que han decidido trabajar del exterior debido a que en la misma encontraban todo lo que buscan, pero sobre todo, continuidad en el producto, y es una vaca vieja gallega, a la que después en casa se le da un toque extra de maduración que nunca supera los 30 días, cambiándole y cuidándole la grasa constantemente. A pesar de no tener brasa el local, les aseguro que el punto de plancha resalta la textura y el sabor de la pieza a niveles estratosféricos.

Pero como les contaba antes, mi visita coincidió en jueves, día de puchero, del cual ya me había hablado maravillas el doctor Lluis Serra Majem y que obviamente no iba a dejar de probar. El deleite del caldo del principio que contenía el ravioli de ropa vieja ya anticipaba la suprema calidad del resto del puchero, con verduras 100% de la tierra y nuestras carnes, por lo que no me extraña que el boca-oreja esté rulando entre la oferta gastronómica de la ciudad y este día es muy raro la mesa que no pida puchero, haga frío o calor, ya que sin duda su calificativo no puede ser otro que el de sobresaliente e imprescindible. Ya si les cuento que el precio del puchero, que para muchos es un plato único perfectamente equilibrado es sólo de 12€, pues cualquier comentario adicional sobra.

En los postres, una pequeña degustación de los disponibles donde destacaría el flan, casi quesillo como le llamamos por estas tierras, la piña herreña asada, el chocolate y una natilla que me llevó a esos aromas de las que hacía mi madre.

La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y más concretamente el barrio de Vegueta está de enhorabuena por el nuevo giro de timón que están logrando imprimir Gustavo Castellano, Jacobo Llarena y todo su equipo, donde quiero destacar la gran labor en sala, con un servicio eficiente, elegante y profesional, conociendo todos los platos y sabiendo responder con eficacia ante cualquier consulta sobre la elaboración o ingredientes de los mismos. Una bodega no muy extensa, pero con vinos canarios de marcada personalidad hacen ya terminan de redondear la sensación de que nos encontramos con un proyecto sólido y que van a por todas, muy apegado a las raíces canarias a la vez que conscientes del tremendo bache económico de nuestra sociedad a día de hoy. El broche final lo encontramos con una imbatible relación calidad precio en un entorno que rebosa historia por todas sus paredes, desde la terraza, única disponible ahora mismo en Fase3, como en los interiores, a lo que habrá que sumar una bodega que está cerrada pero que en cuanto las circunstancias actuales lo permitan, volverá a ofrecer una carta más de tapas, compartir e incluso, desayunar. Si en estos momentos quieren acudir, los días de apertura de Casa Montesdeoca son de miércoles a domingo y les aconsejo reservar previamente para no llevarse sorpresa de encontrarse el local lleno.

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Publicado el
14 de febrero de 2021 - 14:58 h

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