¿Descarbonizar el transporte? Un proyecto canario del ITC olvidado por el Gobierno
En noviembre de 2014, la entonces consejera de Industria, Francisca Luengo, anunció en el Parlamento que Canarias estaba participando en un proyecto energético europeo estratégico para las Islas. Un proyecto que hasta ese momento solo era conocido por muy pocos y que dos años y medio después parece que está en punto muerto.
El proyecto europeo Windiesene podía suponer que el Archipiélago reforzara su seguridad del aprovisionamiento exterior de combustible, promoviera la competitividad en el sector energético e implantara tecnologías más limpias que contribuyeran a la protección del medio ambiente y a los compromisos en relación con el cambio climático.
Un proyecto para la producción de biodiésel y bioqueroseno a partir de energía eólica que se integra en el Programa Marco de la Unión Europea para la Investigación y la Innovación Horizonte 2020, con una convocatoria para proyectos de desarrollo de tecnología de nueva generación para biocombustibles y combustibles alternativos sostenibles.
El proyecto tiene como objetivo la creación de una producción de biocombustibles avanzados a un costo competitivo. Tanto, que el diputado del Grupo Nacionalista Javier Morales lo cuantificó en “un euro el litro”. El diputado, que participaba en varios proyectos de este tipo, incidió en su momento en la Cámara regional en que “el futuro está claramente en las energías renovables que nos llevan a una mayor autosuficiencia” y, además, “la energía limpia mantiene los recursos naturales y generan empleo”.
En ese mismo debate, la entonces presidenta del Grupo Socialista y del PSC-PSOE, Dolores Padrón, consideró que este proyecto “es una magnífica oportunidad para reducir la dependencia energética de las Islas, que se plantea además como uno de los principales desafíos de la economía canaria en el inmediato futuro”.
Los peros los pusieron los portavoces del Grupo Popular, Manuel Fernández, y del Mixto, Fabián Martín (PIL), para quienes los biocombustibles no son la panacea. “Apoyamos reducir al máximo los combustibles tradicionales, pero el 100% será imposible y ninguno de los que estamos aquí lo vamos a ver”, dijo el conservador.
Por su parte, Martín recordó que los cultivos dedicados específicamente para generar biomasa para la producción de biocombustibles compiten por valiosos recursos de tierra y agua con la función primordial de la agricultura, que es alimentar a la población y al ganado.
Frente a estas tesis, Morales fue categórico: “Cualquier propuesta insostenible es un insulto para la juventud y las nuevas generaciones”.
Soluciones
Este proyecto, en el que participaba el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) y del que ahora mismo no se sabe absolutamente nada, pretendía encontrar soluciones al reto de almacenar energías renovables. Windiesene (acrónimo inglés de Producción de Biodiésel y Bioqueroseno a partir de Energía Eólica), se presentó a una convocatoria en 2014 del programa de I+D+i de la Comisión Europea Horizonte 2020.
En esta convocatoria concreta, denominada energía competitiva baja en carbono, las propuestas de proyectos de I+D que se remiten a Bruselas pasan por dos fases antes de ser aprobadas para su cofinanciación: en una primera fase se presenta una idea básica de proyecto, y si esta idea es de interés para la Comisión Europea, se invita al consorcio que la presenta a que elabore una propuesta detallada.
La propuesta en la que participó el ITC superó esta primera fase en verano de 2014 y fue entonces cuando comenzaron los preparativos para poder plantear la propuesta detallada, en directa coordinación con los diferentes miembros del consorcio, que son centros tecnológicos públicos y empresas privadas, y que suman un total de once, procedentes de Austria, Francia, Eslovenia, Italia, Alemania y España (cuyos representantes son el ITC y la empresa CEPSA). La propuesta de proyecto de I+D se presentó definitivamente el 23 de septiembre de 2014 a la Comisión Europea.
Desde entonces, silencio.
Combustibles muy usados
En el año 2010 el 31,7% del consumo de energía final en Europa correspondió al transporte. El diésel y el queroseno son dos de los principales combustibles para los sectores del transporte por carreteras y del transporte aéreo, respectivamente. El transporte por carretera representa aproximadamente el 30% del consumo de combustibles destinado al mercado interior de Canarias.
Por tanto, gasoil y queroseno son dos tipos de combustible que se utilizan muchísimo en Canarias y que pueden sustituirse por biocombustibles. Canarias cuenta con un alto potencial eólico y solar, pero el aprovechamiento pleno de estas fuentes energéticas variables e intermitentes se ve limitado por las pequeñas y débiles redes eléctricas insulares.
Las Islas están cerca del límite máximo de penetración eólica permitida, lo que hace indispensable contar con sistemas de almacenamiento masivo de energía que contribuyan a la estabilidad de las redes insulares. El almacenamiento energético es, por tanto, un elemento clave de una estrategia encaminada aprovechar al máximo estas energías en el Archipiélago.
Objetivos
Windiesene es un concepto sostenible de producción de biodiésel y bioqueroseno, a partir de la mezcla de biomasa leñosa y residuos plásticos, asociada al almacenamiento de energías renovables, como la energía eólica, el reciclaje de CO2 y el reactor avanzado Fischer Tropsch, que es un proceso químico para la producción de hidrocarburos líquidos como gasolina, keroseno, gasoil y lubricantes, a partir de gas de síntesis (CO y H2) inventado por los alemanes Franz Fischer y Hans Tropsch en la década de 1920.
El objetivo del proyecto es desarrollar tecnología para poder sintetizar biodiésel y bioqueroseno a partir de estas fuentes de energía. Se trata de avanzar en la conversión de energía en gas combustible como forma de almacenar la energía de origen renovable, que es variable e intermitente por naturaleza y, por tanto, no gestionable, en una energía química almacenada, fácilmente gestionable.
Los combustibles a producir a través de la síntesis de Fischer Tropsch, diésel y queroseno, representan dos de los combustibles más utilizados en el transporte por carretera y aéreo, y de ahí el interés estratégico de la propuesta para Canarias. Windiesene contribuirá a la promoción de las energías renovables, que se plantea como una de las claves de la política energética canaria dirigida a la reducción de la dependencia energética de los combustibles fósiles importados y la reducción de las emisiones.
Europa importa el 20% del biodiésel que consume. Actualmente, se produce principalmente a partir de aceites vegetales (aceite de colza, aceite de palma y aceite de soja) y está cuestionado porque compite con la alimentación. Windiesene propone descarbonizar el sector del transporte, a través de una alternativa para la producción de biocombustible más sostenible, a partir de materia prima no alimentaria, mediante el aprovechamiento de residuos y Energías Renovables.
En su momento, si todo hubiera salido según las previsiones de Luengo y Morales, Canarias podría autoabastecerse en 2019.
Sin embargo, todo parece indicar que el de Windesene es otro sueño archipielágico truncado del que el Ejecutivo que preside Fernando Clavijo, e incluso el propio Parlamento, se han olvidado.