Cuando dejas tu herencia a la naturaleza para proteger el planeta: “Los humanos ya tienen bastante”

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Toni Ferrera

Gran Canaria —
21 de junio de 2026 06:01 h

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Maxi y Paola, de 46 años, ven la muerte de cerca todos los días. Son médicos. Y por su trabajo diario saben perfectamente que “nadie tiene firmada la vida eterna”.

Esta pareja afincada en Gran Canaria dedica buena parte de su tiempo a salvar a personas. A curarlas. Por eso creen que, mientras estén aquí, ya habrán “cumplido” con la humanidad, dicen entre risas. Después de la muerte, añaden, es otra historia.

“Los humanos ya tienen bastante. No están en peligro de extinción ni nada”, bromean antes de volver a soltar una carcajada. “Así que, en aquello en lo que no influimos, que es la naturaleza, está en nuestra mano devolver un poquito de todo lo que hemos utilizado y contaminado”.

Ambos han decidido firmar un testamento solidario en favor de la organización ecologista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en sus siglas en inglés). Lo hicieron hace años. Ante notario, dejaron establecido que una parte de su herencia se destinara al cuidado de sus mascotas (siete en total, cinco gatos y dos perros), que quedarían a cargo de la hermana de Maxi. Y el resto irá destinado a la mencionada ONG.

Ellos sienten que están en deuda con el planeta y quieren devolverle algo, en especial ahora, cuando atraviesa una crisis climática y de pérdida de biodiversidad provocada por la actividad humana.

“Siempre he pensado que nosotros, solo por existir, contaminamos. Tenemos un impacto. Y el sistema ya está hecho, así que es muy difícil volver atrás o cambiarlo todo. No podemos hacer eso. No está en nuestra mano. Pero sí podemos aportar un poquito y mitigar ese impacto”, asegura Paola. “No me interesa exactamente lo que se haga. Pero que sea útil, que sirva para algo bueno”, remacha.

Al principio impactó. Se encontraron con un fuerte rechazo en notarías locales, donde les juzgaron por hacer un testamento siendo tan jóvenes y por su decisión de no tener hijos. En una de ellas incluso les llegaron a decir que “esto no es una película yankee”, recuerdan.

Pero siguió impulsándoles la posibilidad de que su legado tuviera efectos tangibles en favor de la naturaleza. Según WWF, una donación de 6.000 euros permite recuperar una hectárea de bosque degradado; con 12.000 euros podrían retirarse doce toneladas de plástico de las playas; con 100.000, dotar de vehículos a equipos de vigilancia de especies amenazadas como el lince ibérico, el rinoceronte o el panda; y con 300.000, impulsar la creación de una reserva marina que garantice la pesca sostenible para las generaciones futuras.

A ellos les habría encantado formar parte del proceso de reintroducción del lince, que ha pasado de registrar menos de cien ejemplares a principios de siglo a contabilizar 2.630 en la actualidad. Pero quizá en el futuro llegue el turno de otros proyectos, como la recuperación del lobo o la restauración de bosques degradados. Les gusta pensar que, de alguna manera, contribuirán a ellos. Y que ya lo han dejado atado.

“Una compañera de trabajo falleció muy joven. Tenía animales, responsabilidades, y no dejó nada previsto sobre qué hacer con ellos. Ese fue el momento en que dijimos: vale, hay que hacerlo”, relata Maxi. “Ahora tenemos tranquilidad. Creo que esa es la palabra. Está todo en orden. Y, si nos vamos, aportamos un poquito a solucionar algo”, agrega Paola.

Los datos de WWF muestran que el número de peticiones de información para incluir a la organización en el testamento ha mantenido una tendencia al alza durante la última década. Tras registrar 382 solicitudes en 2016, las cifras volvieron a situarse en niveles elevados en 2024, con 313 peticiones. En 2025 se contabilizaron 118 consultas.

En total, más de 1.500 personas han contactado con la ONG para proteger la naturaleza con su legado. 199 ya lo hacen de manera activa. Canarias suma un total de 47 personas interesadas, el cuarto dato más elevado detrás de Madrid, con 237, Barcelona (133) y Alicante (54).

El perfil mayoritario de quienes firman un testamento solidario ha sido tradicionalmente el de una mujer adulta. Según WWF, el 59,5% de las personas que lo hacen son mujeres. Leyre Ayastuy, portavoz de Haz Testamento Solidario, explica que esto se alinea con otros estudios nacionales que muestran que las mujeres suelen implicarse más que los hombres en este tipo de causas.

Pero en los últimos años se observa una nueva tendencia: cada vez más jóvenes están mostrando interés por este tipo de legados vinculados a la protección del medio ambiente, en un contexto de creciente conciencia ecológica. La edad media de los testadores en WWF se sitúa ahora en los 54 años. El 61% de las personas interesadas tiene menos de 60 años. En Canarias, el 46,9% de los interesados es menor de 50 años. Incluso se ha registrado el caso de una persona de 24.

En Greenpeace confirman este patrón. “Es una señal de que algo está cambiando. Frente al cambio climático y a la pérdida de la biodiversidad necesitamos acción. Ya no se trata solo de actuar en el presente, sino de garantizar que esa acción continúe en el futuro. El testamento solidario es quizá la expresión más profunda y duradera de ese compromiso”, reflexiona Justine Huppert, responsable de Legados y Donaciones en Greenpeace España.

Ayastuy apunta también que el perfil más habitual de testador solidario ha sido el de una persona sin hijos, que al no contar con “herederos forzosos” dispone de mayor libertad para destinar su patrimonio. Sin embargo, en los últimos años ha crecido el número de personas casadas (y con hijos) que han descubierto que pueden recurrir al denominado “tercio de libre disposición”, la parte de la herencia (un 33,3%) que el testador puede dejar a quien quiera, incluso teniendo descendencia.

La suma de todas estas nuevas sensibilidades está generando un aluvión de peticiones de información. En Greenpeace detallan que el número se ha duplicado en el último lustro. El crecimiento en la base de personas interesadas en este tipo de legados, añaden, alcanza el 150%.

“La preocupación por nuestro planeta y su futuro crece. La crisis climática y la pérdida de biodiversidad ya no son conceptos lejanos, sino la realidad que respiramos, con episodios de calor más intensos, temperaturas récord del mar e inundaciones que muchas personas están viviendo en primera persona”, señala Huppert. “El testamento solidario se está normalizando como una forma de colaborar, una manera de seguir luchando por los valores y las causas que nos importan, aunque ya no estemos”.

Hacerlo es muy sencillo. Las fuentes explican que solo cuesta entre 40 y 80 euros, puede realizarse en cualquier notaría y es revocable. Ayastuy, portavoz de Haz Testamento Solidario, recuerda además que las ONG están exentas del impuesto de sucesiones y donaciones. Y que, en caso de recibir inmuebles u otros bienes, como joyas, las pondrían a la venta a precio de mercado para destinar lo recaudado a sus proyectos. 

WWF recibió en 2025 un total de 259.773 euros. En 2021 alcanzó su pico, con 610.600 euros. Las aportaciones varían cada año, pero la media anual se sitúa en torno a los 220.690 euros, mientras que la donación media por testamento es de 127.600 euros. Desde Greenpeace, por su parte, apuntan que el año pasado recibieron 347.000 euros en legados y herencia, lo que supone aproximadamente el 1,6% de su presupuesto anual. Agregan que la cifra “va creciendo, aunque puede variar”.

“Proteger los océanos y denunciar la destrucción de ecosistemas únicos como los que rodean a Canarias necesita financiación independiente y sostenida en el tiempo. El testamento solidario es precisamente eso: un gesto hacia el futuro del planeta que trasciende nuestra propia vida”, concluye Huppert.

En WWF, además, plantan un árbol en honor de cada persona que decide incluir a la organización en su testamento, con su nombre y apellidos, explica Bárbara Crespí, responsable de Herencias y Legados de la organización. “Lo hacemos en Montejo de la Vega, en Segovia, que fue la cuna de los campamentos de verano para gente joven que inició Félix Rodríguez de la Fuente”, el primer vicepresidente de WWF España, un naturalista español que defendía que la naturaleza es el mejor legado que podemos dejar.

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