El 'gigante' de la sanidad privada en Canarias emplea como enfermeros a personal sin el título para ejercer

Centro sanitario de Hospiten Sur, ubicado en Playa de las Américas, municipio de Arona

Ante las dificultades para encontrar en el mercado laboral enfermeras y enfermeros durante la pandemia de COVID-19, la mayor empresa de la sanidad privada en Canarias, el grupo Hospiten, ha optado por emplear como tales en una de sus clínicas, ubicada en el municipio turístico de Arona, en el sur de Tenerife, a trabajadores que no cuentan con el título requerido para ejercer la profesión –grado universitario– y que no figuran en los registros oficiales del colegio de este gremio. Son técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), una categoría para la que se exige una formación inferior, un ciclo de grado medio de Formación Profesional (FP), y que tiene encomendadas funciones de servicios complementarios en la asistencia sanitaria, según recoge el Estatuto de Personal Sanitario no Facultativo de la Seguridad Social, por el que se rige.

La mayor empresa de la sanidad privada en Canarias prescinde de enfermeros en plena emergencia por el coronavirus

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Así se desprende de la documentación a la que ha tenido acceso este periódico. En la planificación de los turnos de trabajo en Enfermería de los dos últimos meses en las dos plantas de hospitalización que permanecen abiertas en Hospiten Sur (la 4 y la 3 norte, utilizada históricamente para los pacientes derivados desde el Servicio Canario de Salud), aparecen al menos tres trabajadores, que responden a las iniciales J.D., P.O. y A. C., que no constan ni en la base de datos central del Consejo General de Enfermería ni en la del Colegio Profesional de Santa Cruz de Tenerife, a pesar de que la colegiación es requisito indispensable para ejercer. En ocasiones, figuran como únicos enfermeros por turno en alguna de estas plantas. Estos empleados no están en el planning que por titulación les corresponde, el de los auxiliares.

Sus nombres también se encuentran en los registros de evolución de Enfermería de pacientes de la clínica, con anotaciones que recogen intervenciones que han realizado y que, según el artículo 85 del mencionado Estatuto de Personal Sanitario No Facultativo, están prohibidas para los técnicos en auxiliares de cuidados, como, por ejemplo, la administración por vía parenteral (inyecciones) de medicamentos o técnicas invasivas como canalización de vías periféricas o sondajes vesicales. En la redacción de alguno de estos apuntes se llega a utilizar incluso la expresión "con la ayuda del auxiliar", de manera que estos trabajadores asumen, por tanto, ese rol de enfermero titulado.

Las quejas por estas prácticas laborales ya han llegado al sindicato de Enfermería Satse. "Las estamos comprobando y, si las podemos constatar, presentaremos una denuncia ante Inspección de Trabajo", señala su secretario general en Canarias, Leopoldo Cejas. Al presidente del Colegio de Enfermería de Canarias, José Ángel Rodríguez, no le consta ninguna denuncia. Sin entrar a valorar el caso concreto de Hospiten Sur, ambos coinciden en que el empleo de técnicos auxiliares en cuidados para ejercer labores de enfermeros titulados y colegiados constituye un acto grave de intrusismo profesional. "Si tenemos esa información, automáticamente lo llevamos a los juzgados. Estamos denunciando todos los casos de intrusismo, porque lo que faltaba es que no se les esté dando una atención adecuada a los pacientes porque quien les atiende no es enfermero", explica el máximo responsable de la organización colegial.

"El auxiliar forma parte del equipo de Enfermería y puede hacer bastantes cosas, pero siempre bajo las órdenes de un enfermero, bajo su dirección y supervisión, porque es el referente en la unidad. Si un enfermero va a coger una vía, el auxiliar puede ayudar en el procedimiento. O en un sondaje vesical, pero el auxiliar no lo puede hacer de forma autónoma ni puede estar en planta de forma autónoma", resume Rodríguez sobre las funciones que desempeñan los TCAE.

El presidente del colegio profesional sostiene que los trabajadores no titulados en Enfermería tampoco pueden realizar anotaciones en la historia clínica de los pacientes ni llevar su control. "El enfermero tiene que cuidar a su paciente y valorar la evolución. Tiene que ver cuánto come, cuánto orina, cuál es su balance hídrico, cuál es su balance electrolítico. Es quien va a detectar signos o síntomas de mejora o de empeoramiento en la evolución del paciente, es su competencia, la dirección de los cuidados. El auxiliar colabora en todo el proceso, pero no actúa de forma autónoma. Eso de que en una planta haya auxiliares en vez de enfermeros no se puede hacer. Pone en riesgo al paciente", señala Rodríguez, que precisa que solo se justifican determinadas intervenciones cuando se producen en una situación puntual de emergencia.

Entre las funciones de los auxiliares de enfermería recogidas en el artículo 75 del estatuto figuran labores de aseo y alimentación de los pacientes, clasificación y ordenación de lencería de planta, limpieza y distribución de carros de cura, colaboración en la administración de fármacos por vía oral o rectal "por indicación del personal sanitario titulado" o en la recogida de datos termométricos "bajo su supervisión" y, en general, todas aquellas actividades que "sin tener un carácter profesional sanitario, faciliten las funciones" del personal médico y de enfermería.

Carencia de profesionales

El secretario general del sindicato Satse destaca que en Canarias hay una "carencia histórica" de trabajadores titulados en Enfermería que "se ha agravado con la pandemia de la COVID-19". La ratio se sitúa en las Islas en torno a los 4,6 profesionales por cada 1.000 habitantes, por debajo de la media española  (5,4) y muy lejos de las cifras registradas en el conjunto de los países miembros de la Unión Europea (8,8), a las que, según Leopoldo Cejas, se debe aspirar.

Las necesidades de contratación para afrontar el incremento de demanda asistencial por la crisis sanitaria de la COVID-19 y las mejores condiciones laborales en el sector público han provocado un importante trasvase de profesionales que han abandonado la sanidad privada. "La situación en la administración pública es mucho más favorable que en la privada en cuanto a salarios, jornadas... y eso hace mucho más atractivo desarrollarse en la sanidad pública", explica el representante sindical, que añade que las diferencias retributivas pueden alcanzar entre los 500 y los 600 euros mensuales "y en ocasiones, incluso más".

El presidente del Colegio de Enfermería de Canarias recuerda que en el pasado en Hospiten Sur ya hubo dificultades por la falta de enfermeros, pero recalca que posteriormente el sistema "mejoró". "Contrataron enfermeros e incluso nosotros ayudamos". En los últimos tiempos, en esta clínica ubicada en el municipio turístico de Arona ha sido habitual la incorporación con contratos en prácticas de profesionales de la Península recién graduados a los que, además, se les ofrece alojamiento en el municipio, lo que supone un incentivo para aceptar estas ofertas. Sin embargo, el grupo liderado por el influyente empresario Pedro Luis Cobiella fue noticia a principios de la pandemia por su decisión de prescindir de enfermeros a los que había contratado hacía apenas uno o dos meses bajo la justificación de no haber superado el periodo de prueba, una situación que además les dejaba sin derecho a cobrar indemnización. Posteriormente, ejecutó un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que afectó a más del 90% de la plantilla, entre suspensiones de contrato y reducciones de jornada.

"Ahora, cuando publicamos ofertas de trabajo, se cubren las plazas. No es que haya muchos profesionales en paro, pero vienen de la Península. La incidencia de la pandemia aquí es menor y la presión asistencial no es tan grande. Si sacan ofertas, igual las tienen", asevera José Ángel Rodríguez, que insiste en que hay que "buscar soluciones" para cubrir las plantillas sin tener que recurrir a prácticas que no tienen "ninguna justificación, como no la tendría que haga una operación de apendicitis una persona que no es cirujana".

Hospiten es un conglomerado de capital 100% canario. Su presidente es Pedro Luis Cobiella, médico de profesión y empresario cercano a Coalición Canaria (CC), partido que gobernó 26 años de manera ininterrumpida en las Islas y que quedó despojado del poder tras las últimas elecciones autonómicas y la firma de un pacto de progreso en las Islas entre el PSOE, Nueva Canarias, Sí Podemos y la Agrupación Socialista Gomera.

Cobiella, que en una entrevista llegó a reconocer esa identificación y sus "simpatías" por CC, apareció en 2016 en los papeles de Panamá. El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, del que formaba parte en España El Confidencial, desveló que el empresario usó una sociedad sin actividad en el país centroamericano para recibir los dividendos del grupo sanitario sin pagar impuestos, aunque la sociedad afirmó que todas las empresas estaban al corriente de sus obligaciones tributarias.

Hospiten facturó 326 millones de euros en 2018, las últimas cuentas auditadas. De ellos, Clínicas del Sur, la sociedad que explota los centros del grupo en la isla de Tenerife, ingresó 145 millones y obtuvo unos beneficios antes de impuestos de 20 millones. El holding de Cobiella es el grupo hospitalario más beneficiado por las derivaciones de la sanidad pública en las Islas y también tiene presencia en Andalucía, Madrid, República Dominicana, Jamaica, México y Panamá.

Este periódico contactó con el departamento de comunicación de Hospiten el pasado martes y envió un correo electrónico ese mismo día para recabar la versión de la empresa sobre estos hechos, pero no ha obtenido respuesta.

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Publicado el
8 de noviembre de 2020 - 21:03 h

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