''Hacemos esto porque no tenemos un duro''

“Te estoy cogiendo coraje”, dice el viejo. “Pues tú a mí me tienes harta”, le responde la chica. La trifulca se produce mientras buscan comida en los contenedores de desechos de un supermercado en la céntrica calle Mesa y López, en Las Palmas de Gran Canaria. Por la vestimenta y el bolso, ella parece venir de la playa; él no dice de dónde. La tensión aumenta, pero en ese momento aparece Lex. “Como el enemigo de Supermán”, dice al dar a conocer su nombre. Pero en este caso su papel no es el de villano, sino el de héroe. Con unas pocas palabras le quita hierro al asunto y el ambiente se vuelve a calmar. Todo comenzó porque uno de los dos se había dedicado a buscar comida en la parte del contenedor del otro.

Cada noche forman el mismo grupo de cinco o seis personas, y ya se conocen. Esperan en la trasera del supermercado a que los trabajadores saquen los contenedores con las sobras. No sólo hay desechos; están repletos de alimentos caducados o próximos a caducar. Cuando los empleados se marchan, el grupo se acerca para rebuscar en el interior. Es tanta comida que no es difícil de encontrar. Todo el proceso, hasta que acaban y se van con las bolsas y los carros de la compra llenos, no dura más de veinte minutos.

Se llevan de todo: productos lácteos, bollería, frutas, hortalizas, comida precocinada, carne? “¿Tú te crees que esto es normal?”, dice Lex señalando hacia la acera donde depositan los alimentos. “Mira cómo brillan esos pimientos”, añade Jessica. De esta manera ahorran de 100 a 200 euros al mes.

Ambos tienen 28 años y viven juntos de okupas en una casa cercana del barrio de Guanarteme. Llevan recogiendo comida desde hace más de un año y están en paro desde hace dos. Ella trabajó de camarera y vendedora de seguros hasta el comienzo de la crisis. Desde entonces ha encontrado algunos trabajos temporales, pero nada que le permita comprar o alquilar una vivienda. Ni siquiera estudiar, asegura. “Mi caso es igual”, comenta Lex. “Me quedé sin trabajo y no pude pagar el alquiler del piso. Por suerte conocí a Jessica y ella me rescató, por así decirlo”.

Sin prisa pero sin pausa, seleccionan lo que se quieren llevar. A veces, dicen, llegan a ser hasta cinco contenedores y sobra mucha comida que nadie se lleva. Pese a los roces iniciales, el reparto se hace con calma. “Es verdad que a veces la convivencia es un poco difícil, pero en general nos arreglamos bien”, dice Jessica mientras mete en la bolsa unos yogures a los que les quedan dos días para caducar. Los analiza bien antes de decidir si llevárselos o no. Lo que más inspeccionan es la carne, las frutas y las verduras. El pescado nunca se lo llevan.

Esta noche no sobra nada. Colocan los contenedores en su sitio y cada uno se va por su lado con las bolsas llenas. En el lugar sólo queda la pareja, que está decidiendo si llevarse una bandeja de croquetas.

La recogida de comida en los contenedores no es un hecho aislado de este supermercado. “También hemos ido a la calle Rafael Cabrera, pero preferimos venir a este. Aquí nos hemos organizado, pero aquello es Kosovo”, comenta Jessica.

La policía local les ha informado de que la recogida de comida está prohibida, pero Jessica y Lex dicen no haber tenido problemas. “Nosotros los conocemos a ellos y ellos nos conocen a nosotros. Nos han advertido, pero nunca nos han puesto pegas”. A día de hoy, el Ayuntamiento no ha respondido sobre cómo gestiona estos casos, ni con qué tipo de servicios sociales cuentan las personas en esta situación.

Cada vez hay más pobres

Quien sí se ha pronunciado sobre la pobreza en Canarias es el Consejo Económico y Social de Canarias (CES) a través de su último informe. Constata que las Islas siguen a la cola de España en la mayoría de indicadores socioeconómicos: tercera comunidad con menor renta media en los hogares (23.371 euros), solo por delante de Extremadura y Andalucía; primera en problemas para llegar a fin de mes; primera en dificultades para afrontar gastos imprevistos; última en probabilidad de vivir pasados los 60 años.

El Archipiélago ha ido alejándose por debajo respecto la renta media española, y ahora hay más desigualdad. Menos rentas intermedias y más rentas altas y bajas.

Es por ello que el presidente del Consejo Económico y Social, Fernando Redondo, ha advertido recientemente del peligro de que Canarias se rompa “en dos sociedades”, debido a los abismos generados por la pobreza. “El gran problema es que hay una parte de la población cada vez más grande que siente que no forma parte de la sociedad”, asegura.

Buscar comida en los contenedores de un supermercado, cuando la mayoría la compra empaquetada, es una manera de no sentirse parte de la sociedad. Una frase espontánea pronunciada por el protagonista, en este caso Lex, es la mejor manera de ilustrar su situación de miseria. “Hacemos esto porque no tenemos un duro”.

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