Edmond de Bries, el transformista español del siglo XX que ahora recuperan Los Javis

Edmond de Bries en una fotografía de archivo de 1923.

Laura Cuesta

30 de septiembre de 2026 07:00 h

0

Edmond de Bries vuelve a escena, y lo hace casi un siglo después de haber llenado teatros con sus imitaciones de las grandes estrellas del cuplé. El responsable de este regreso es La bola negra, la nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi que, en un momento dado, recupera su nombre. 

Edmond fue, según le cuenta la cupletista Nené Romero (Penélope Cruz) al personaje de Sebastián (Guitarricadelafuente), una estrella de las noches del espectáculo de Madrid. Su amiga le pierde la pista una vez estalla la Guerra Civil, pero no se olvida de él. Lejos de ser un personaje inventado para este momento del filme, De Bries fue uno de los transformistas más populares de la España del siglo XX.

Detrás de ese nombre estaba Asensio Marsal Martínez, un artista nacido en Cartagena en 1897 que alcanzó una notable popularidad como actor y cantante de cuplé. Al mundo del espectáculo llegó desde la costura, pues antes había trabajado como modista y sastre para cupletistas, lo que llevó a adquirir un enorme conocimiento de los vestidos y de la puesta en escena.

A los catorce años vio en su ciudad natal una actuación del transformista Ernesto Foliers, un espectáculo que marcó para siempre su vida. Decidió entonces iniciar una carrera en el teatro como transformista, debutando en el Teatro de la Encomienda de Lavapiés bajo el nombre de Marsal. 

Finalmente decidió adoptar el de Edmond de Bries, que lo acompañó hasta el final de sus días. Su especialidad era imitar a las estrellas femeninas que triunfaban en los escenarios, como La Goya, Pastora Imperio, La Fornarina o La Chelito, algunas de las míticas que formaron parte de su repertorio. 

“Tiene arma de artista, su trabajo es verdaderamente admirable y las imitaciones que hace de artistas no son caricatura. Las renueva con tal arte, con tanta exactitud, que si no supiéramos de antemano que es él quién se presenta al público, creeríamos muchas veces que estábamos viendo a la artista por él imitada”, llegó a decir un popular crítico de La Correspondencia de España sobre sus actuaciones.

El final de su carrera

Su gran momento llegó en los años 20. En 1919, actuó ante los reyes en San Sebastián y, solo un año después, empezó a actuar en el Teatro Fuencarral en Madrid, donde durante cuatro meses logró reunir a más de 2.500 espectadores en todas sus actuaciones. Allí alcanzó uno de los mayores éxitos de su carrera gracias a la canción de Las tardes del Ritz, un clásico en su repertorio. 

A partir de 1924 comenzó a actuar al otro lado del charco en países como Argentina, Venezuela, Cuba y Nueva York. Cuatro años más tarde volvió a España, pero entonces se dejó de tener tanta información sobre él. Las fuentes coinciden en que su rastro se pierde por completo después de la Guerra Civil, y existen distintas versiones sobre sus últimos años de vida.

Etiquetas
stats