El vertido del pesquero ruso amenaza a los cetáceos en pleno corredor migratorio

El buque 'Oleg Naidenov' en una fotografía del SAR del Ejército del Aire.

Iván Suárez

Las Palmas de Gran Canaria —

El vertido de fuel producido tras el hundimiento del pesquero de bandera rusa Oleg Naydenov a 15 millas de Maspalomas, al sur de Gran Canaria, coincide con la época (abril-mayo) en la que el Archipìélago se convierte en un corredor migratorio de cetáceos. En los últimos dos meses se han producido avistamientos de orcas y de  cuatro tipo de rorcuales (ballena azul, tropical, boreal y común)en aguas cercanas a las Islas , según explica Natacha Aguilar, bióloga marina y directora de la Línea de Investigación de Cetáceos de la Universidad de La Laguna (ULL).

De las 30 especies de cetáceos que se han identificado hasta la fecha en Canarias, once de ellas permanecen en sus aguas todo el año y seis son de buceo profundo, ya que se alimentan a profundidades de entre 800 y 1.000 metros. Por lo tanto, si se rompen los tanques que almacenan las 1.400 toneladas de fuel que contiene el buque, que está situado a unos 2.400 metros de profundidad,  los hidrocarburos  podrían afectar a especies como los zifios o los calderones común y gris.

Aguilar, que vincula el avistamiento de orcas a la presencia durante estas fechas en el Archipiélago del atún rojo -del que se alimentan-, señala además que Canarias concentra el mayor número de especies de tortuga marina de toda España y que también están amenazadas por el vertido. De hecho, el fuel procedente del Oleg Naydenov ya ha causado daños a un ejemplar de tortuga boba que fue rescatado  por una patrullera del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil cuando estaba impregnado de hidrocarburos. El animal fue trasladado al Centro de Recuperación de Animales Salvajes del Cabildo de Gran Canaria, situado en Tafira, donde fue tratado,  y ahora se encuentra en una piscina en Taliarte antes de ser devuelto al mar.

Pascual Calabuig, veterinario jefe del mencionado centro, ha expresado también su preocupación por la afección del vertido para las aves marinas de paso que transitan por esa zona. El también biólogo ha subrayado que especies como las pardelas, los alcatraces, los petreles o los paiños están aislados del agua por una cápsula, una especie de “burbuja caliente” que se rompe en contacto con los hidrocarburos. “Si se manchan, se mojan, se enfrían, sufren mucho y mueren”, ha aseverado.

Aguilar añade que Canarias es una de las principales zonas de nidificación de las pardelas cenicienta del Atlántico y que la pardela chica “está criando” en las Islas.  

La investigadora de la  ULL sostiene que el fuel que almacena el barco es pesado, de un tipo “más tóxico y difícil de degradar” y que puede afectar a los animales de tres modos: por vía respiratoria, cutánea o por ingestión de agua cuando pescan o cazan. Aguilar barrunta que, por la cantidad de hidrocarburos que ha vertido el pesquero y por la profundidad a la que se encuentra, se ha podido producir una fuga en el tanque. “Por las grandes presiones que soporta, hay riesgo de que  se rompa”, ha advertido.

“Si el filtrado del petróleo es muy gradual, se va escapando muy poco a poco durante años, no pasará nada, porque el ecosistema tiene capacidad de degradarlo. Si se rompe el tanque, estaríamos hablando de la muerte de animales, de especies protegidas”, sentencia.

Para Aguilar, lo más prudente en este caso sería extraer el fuel del barco, aunque también es lo más costoso. A pesar de que las corrientes favorecen que el vertido no llegue a la costa, explica que en el sur de Gran Canaria se produce un remolino de noreste a sureste que “saca aguas ricas en nutrientes de las profundidades a la superficie” y que haría lo mismo con el fuel, que quedaría a merced de los vientos, por lo que no sería descartable que una parte de los hidrocarburos terminaran acercándose al litoral.

La bióloga considera que este caso pone de manifiesto los riesgos que asumió el Gobierno español al autorizar las prospecciones petrolíferas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura: “Estamos viendo que un simple vertido de un barco no se ha podido controlar, que no tenemos ni siquiera una evaluación de los medios de contingencia”.

Áreas de gran importancia ecológica

El director de la Oficina de Acción Global (OAG) del Cabildo de  Lanzarote, Ezequel Navío, ha afirmado que el hundimiento del pesquero ruso se ha producido cerca de áreas de gran importancia ecológica y zonas de especial conservación, como la reserva natural de Maspalomas, los sebadales de Playa del Inglés y de Guguy o la franja litoral de Mogán.

“Es una zona de gran biodiversidad, el vertido amenaza a especies que están protegidas en la Red Natura 2000”, ha asegurado Navío, quien ha recordado que un derrame afectaría a “toda la cadena trófica: los estratos básicos de la vida marina, cualquier especie vertebrada, los mamíferos marinos, las aves...” “El petróleo terminará saliendo, antes o después”, agrega Navío, que es buceador y ha estado ligado a movimientos ecologistas.

Para el director de la OAG, la administración estatal cometió al menos dos fallos en la gestión de la crisis. Por un lado, no se coordinó con las autoridades locales. “Mandaron el barco a pasear por Fuerteventura y no notificaron nada al Cabildo ni al Gobierno de Canarias. Es irresponsable”, sostiene Navío, que remarca la necesidad de disponer de toda la  información, máxime cuando las decisiones puedan tener impacto en el medio natural y en la economía de la zona afectada.   

Navío también critica que, al igual que ocurriera con el Prestige, Fomento decidiera separar el buque de la costa: “Se sabe que alejar un barco a mar abierto aumenta la potencialidad de la contaminación. El protocolo marca que se debe llevar a un sitio donde se pueda acotar”.

“Se han aplicado mal los criterios técnicos y, encima, de manera unilateral, poniendo en riesgo el medioabiente”, concluye.

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