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Ecologistas alertan de posibles daños en el patrimonio arqueológico causados por un campeonato estatal de caza en Tenerife

Trozos de los platos usados en la competición de tiro celebrada en el sur de Tenerife.

Álvaro Morales

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Un grupo de arqueología social (disciplina consistente en que aficionados a la historia y al legado patrimonial que denuncian expolios y daños en los yacimientos los ponen en conocimiento de las administraciones y difunden la riqueza arqueológica de los distintos enclaves) censura lo ocurrido hace días en los aledaños de Los Llanos de Ifara, en el sur de Tenerife, en el municipio de Granadilla de Abona. Según explica su portavoz, Sixto García, el Campeonato de España de Recorridos de Caza celebrado del 31 de mayo al 2 de junio, que congregó a unos 250 tiradores, puso en riesgo el patrimonio arqueológico y paisajístico de esta zona, con un amplio espacio declarado Monumento Natural, ante la desidia administrativa pese a las advertencias hechas en esta ocasión y en el pasado.

Este colectivo denuncia que la prueba supuso el tránsito de “numerosas personas por la zona, aparte de la generación de residuos fruto de la práctica del tiro al plato, como son los restos de esos platos y los cartuchos, que no sabemos si, entre sus componentes, hay plomo, plástico y otros metales pesados, que se quedan esparcidos por el área”.                                                                                                                    

García no entiende “por qué se apuesta por este tipo de prácticas en esta zona, cuando llevamos años escuchando promesas de la creación de un futuro parque arqueológico, al mismo tiempo que se produce la destrucción del espacio y del yacimiento con otras actividades, como el geocaching, entre otras”. 

Este grupo se ha dirigido, en varias las ocasiones, al área de Patrimonio del Cabildo de Tenerife para alertar del daño que se está provocando al patrimonio de esta zona, sobre todo a las cabañas históricas. Por eso, recalcan que no entienden “por qué las administraciones (Ayuntamiento de Granadilla, Cabildo de Tenerife y Gobierno de Canarias) promocionan esta zona para este tipo de eventos en vez de protegerla”. 

García recuerda que, durante el mandato anterior, ya le mostraron al gobierno local su preocupación “por el estado de los yacimientos, con unas cabañas de valor arqueológico sufriendo un deterioro paulatino, al ser víctimas de la sustracción de piedras con grabados. Lamentamos que de aquella reunión no surgiera ninguna medida que garantizara la perdurabilidad, protección, estudio y divulgación de esta joya de la arqueología canaria”, al tiempo que critican que, en el presente mandato, la situación se mantenga y se agrave con campeonatos como este. 

El colectivo recuerda que el Plan Insular de Ordenación de Tenerife, aprobado definitivamente mediante el decreto 150/2002, de 16 de octubre, “clasifica el Monumento Natural de Montañas de Ifara y Los Riscos como área de protección ambiental I, a las que define como espacios de alto interés geomorfológico, ecológico y/o paisajístico”. Además, recuerdan que el Gobierno de Canarias manifestó, en 2021, “que la declaración de Bien de Interés Cultural obedece a la necesidad de establecer un ámbito de protección que garantice la conservación de los yacimientos arqueológicos y los elementos de interés etnográfico que albergan”. Por ello, quedan prohibidos los movimientos de tierra que no respondan a medidas de conservación, adecuación paisajística o reestructuración de cultivos existentes, así como cualquier otra actividad que pudiera significar peligro de erosión del suelo o poner en peligro la flora, fauna y equilibrio ecológico del lugar.

Asimismo, denuncia la existencia de obras que han alterado los caminos existentes, algo también prohibido, “tanto en su  forma (ensanches y apartaderos) como en la estructura, cubriéndolo de hormigón, grava y cemento. Estas alteraciones han supuesto el destrozo de la  vegetación que se ubica en el trazado. Además, los aparcamientos que se ubican en el área meridional de la obra han requerido de desmontes y aplanamientos del terreno, notándose un importante incremento de tráfico rodado y de personas en las zonas aledañas desde la conclusión de los trabajos, lo que quedó patente con la celebración de un campeonato multitudinario”.

García sostiene que los efectos sobre el ecosistema y sobre el patrimonio “no han sido previstos por las autoridades promotoras de la obra a pesar de estar tan próxima y, en algún caso, dentro del propio espacio natural protegido con categoría de protección de Monumento Natural”. También señala que “la mejora y pavimentación de esta pista beneficia a las personas que, desde hace años  ocupan las cuevas patrimoniales en los límites de un espacio natural protegido, llegando a documentarse  importantes destrozos, lo que también ha sido denunciado en numerosas ocasiones al Cabildo y al Ayuntamiento de Granadilla”.

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