Doce años de cárcel para tres personas por el robo de joyas en viviendas de Tenerife

Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife.

EFE

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La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a doce años y tres meses de cárcel a cada uno de los tres acusados de robar al menos 194 joyas en viviendas habitadas y que llevaban encima cuando fueron detenidos en el aeropuerto de Tenerife Norte en junio de 2025.

Además de las penas de cárcel, deberán indemnizar a siete víctimas de los robos cerca de 3.000 euros más la cantidad que se fije en la tasación de las joyas sustraídas y los intereses.

La Audiencia, no obstante, los absuelve del cargo de integración en grupo criminal por el que la Fiscalía inicialmente solicitaba otros dos años más de cárcel.

Tras la celebración del juicio en el pasado mes de abril, se da por probado que los acusados, entre diciembre de 2024 y mayo de 2025, se dirigieron a numerosas viviendas de Santa Cruz de Tenerife a las que accedían utilizando ganzúas o un método conocido como bump que no causa daños aparentes en las puertas.

Previamente, verificaban que sus dueños no estaban en el domicilio mediante la colocación de marcadores, lo que les permitió sustraer gran cantidad de objetos de valor y dinero en efectivo, sin causar desperfectos evidentes en los accesos.

Los efectos habrían sido robados en distintas casas aunque no se pudo recuperar la totalidad de los objetos sustraídos entre los que estaban medallas, monedas, relojes o bolígrafos, algunos de los cuales fueron costeados por la aseguradoras, además de supuestamente haber robado casi 5.500 euros de dinero en metálico.

En principio, la Fiscalía contabilizó hasta 14 domicilios, que luego redujo a 12, de los que la Sala da por probados 10.

Serán indemnizadas siete víctimas, ya que las demás han sido compensadas por los seguros.

En el juicio, los acusados negaron su participación en los hechos, alegaron que son amigos desde la infancia, que vinieron a la isla de vacaciones para reencontrarse el 14 de mayo de 2025 y señalaron que las joyas interceptadas las llevaban ocultas en la ropa para no perderlas con el equipaje.

Indicaron que uno de los procesados era joyero y las habría comprado en la isla para repararlas y venderlas en su país de origen, explicación a la que la Sala no atribuye “credibilidad alguna”.

Las pruebas en la que se basó la condena serían, entre otras, imágenes obtenidas de cámaras de seguridad de los edificios en los que actuaron, pese a que en la actualidad alguno de ellos tiene una imagen distinta al haberse dejado crecer su pelo, la barba y llevar gafas; además del testimonio de testigos y el reconocimiento de los objetos.

El fallo, que no es firme, da por probado que los tres acusados se concertaron para cometer varias sustracciones en la isla, donde no tenían ningún arraigo personal, social o familiar y ni siquiera hablaban español.

“Estamos ante una concertación de más de dos personas para llevar a cabo delitos patrimoniales y lucrarse con el producto de los mismos, actividad que no pudo continuar en el tiempo precisamente porque se produjo su interceptación y detención cuando trataban de abandonar la isla”, añade el fallo.

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