El delegado del Gobierno en Cantabria condecora a título póstumo a los expresidentes cántabros Díaz de Entresotos y Blanco
Los expresidentes de Cantabria Ángel Díaz de Entresotos y Jaime Blanco han recibido este martes la Gran Cruz de la Real Orden de Carlos III, a título póstumo, por “una trayectoria ejemplar de servicio público”.
Así lo ha asegurado el delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, quien ha resaltado que ambos expresidentes pertenecieron a una generación que “asumió una responsabilidad histórica extraordinaria”.
“Su ejemplo nos recuerda que los mayores logros colectivos nacen de la generosidad y el entendimiento”, ha apostillado en un comunicado, tras entregar a los familiares de Entresotos y Blanco este galardón, otorgado por el Gobierno de España, en el Centro Botín.
El también secretario general del PSOE de Cantabria ha señalado que, con la conmemoración de los 50 años de democracia en España, hay que destacar el papel de aquella generación que “jamás renunció al deber democrático e hizo prosperar al país con diálogo y acuerdo”.
“Entre personas con ideas, trayectorias y sensibilidades distintas, supieron anteponer el interés general a las diferencias para construir un futuro compartido”, ha subrayado Casares, para quien aquel “espíritu de concordia y compromiso hizo posible la España y la Cantabria que conocemos hoy”.
A su juicio, aquella etapa de consolidación democrática y constitucional y del desarrollo del Estado autonómico fue “un abrazo entre diferentes” que, a día de hoy, vuelve a interpelar a la sociedad.
Por ello, ha considerado que honrar las figuras de Ángel Díaz de Entresotos y Jaime Blanco es un “acto de justicia con quienes nos precedieron” pero también “una guía para el presente y una inspiración para las generaciones futuras”.
“Ambos contribuyeron decisivamente a hacer realidad ese ideal en Cantabria y en España desde la generosidad de quienes sabían que el edificio de la democracia, ese paraguas de derechos y libertades que nos acoge, debía hacerse desde la renuncia a dogmas y creencias personales para asumir compromisos de convivencia colectivos”, ha insistido.
En este sentido, Casares ha opinado que “su labor trascendió su tiempo y cuyos frutos siguen presentes” en la convivencia actual, porque fueron los primeros responsables de la autonomía de Cantabria y asumieron la “tarea pionera” de “transformar un aspiración colectiva en una realidad política e institucional sólida” logrando que en estos momentos Cantabria tenga “una identidad propia y única dentro de una España plural y diversa”.