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Patrimonio responde a la petición municipal de proteger las barandillas de Piquío declarando BIC todo el frente marítimo de Santander

Olga Agüero

29 de octubre de 2026 20:53 h

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Los jardines de Piquío, sobre el mar Cantábrico, se inauguraron tras dos años de reformas con una malla de protección en las clásicas barandillas de forja que los rodean. La razón es que la normativa actual obliga a ciertas condiciones de seguridad. Por ello, el Ayuntamiento de Santander pidió al Gobierno de Cantabria que las declarase como Bien de Interés Cultural (BIC) para justificar su permanencia y que siguieran formando parte del paisaje singular de la zona evitando esa red de seguridad que compromete la estética, ya que no se requiere en esas circunstancias.

Dos meses después de la ceremonia de inauguración, Patrimonio acaba de pronunciarse con una decisión que va más allá de lo solicitado por la alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP), para poder indultar las barandillas de este recinto. La Dirección General de Cultura y Patrimonio Histórico del Gobierno de Cantabria inicia el proceso para proteger todo el frente marítimo, desde la plaza de San Martín en Reina Victoria hasta el final de la segunda playa de El Sardinero.

Todo el paseo quedará blindado como Bien de Interés Cultural. Un BIC que se extiende por una superficie mucho mayor de la que pretendía el Ayuntamiento y que le obligará a garantizar la conservación no solo de las barandillas, sino de todos los elementos y espacios del recorrido: jardines, plazas, aceras, bancos, pérgolas, barandillas, así como Piquío, la plaza de las Brisas y el parque del alcalde González Mesones. El Boletín Oficial de Cantabria ha publicado este jueves la resolución.

La tramitación de este asunto se inició con polémica. El Gobierno desmintió públicamente al Ayuntamiento y aseguró que la propuesta de declarar BIC las barandillas de Piquío fue suya, no de la alcaldesa Gema Igual. Según la versión de la Consejería de Cultura, que ha dirigido hasta la semana pasada Luis Martínez Abad (PP), ellos fueron quienes plantearon un expediente de urgencia para proteger la barandilla que no se llegó a tramitar por desinterés municipal.

Tensión entre dos administraciones del PP

Lo curioso es que la tensión se produjo entre dos admistraciones gobernadas por el mismo partido, el PP. Además, en ese contexto, siete días antes de la inauguración de los jardines, Martínez Abad publicó un mensaje en Facebook sobre la alcaldesa: “El problema. querido amigo. es que no gobierna ni para unos ni para otros. No es capaz de hacerlo compatible porque solo gobierna para su ego”. Posteriormente lo borró y echó la culpa a un colaborador. Paradójicamente, ahora ambos -Igual y Martínez, alaldesa y exconsejero- forman pareja política como candidatos al Senado por Cantabria en las elecciones generales de noviembre.

La protección del BIC comprende el frente marítimo de El Sardinero integrado por playas, paseos, jardines, equipamientos históricos, miradores y espacios públicos “que conforman una imagen urbana unitaria de gran valor para la identidad de la ciudad de Santander”, argumenta el texto.

Esto incluye los elementos y espacios a lo largo de todo el recorrido -jardines, plazas, aceras, bancos, pérgolas y barandillas- así como el promontorio de Piquío, la plaza de las Brisas y el parque del alcalde González Mesones. La Dirección General de Cultura estima que aunque no todos los elementos de este espacio protegido son iguales, “mantiene una clara unidad paisajística y urbana, en gran medida vinculada a las actuaciones proyectadas por el arquitecto municipal Ramiro Saiz Martínez” que tiene su inicio en la plaza de San Martín y continúa hasta las playas de El Sardinero.

Patrimonio alude a la necesidad de proteger las barandillas originales de forja de Reina Victoria, la segunda playa de El Sardinero y de El Camello. Sobre éstas últimas aprecia textualmente: “actuaciones modernas como las desarrolladas en la zona de la playa de El Camello han supuesto la sustitución de las partes metálicas de la barandilla por un nuevo diseño distinto al de la barandilla original”. La baja calidad de la réplica que se instaló -en cuanto a materiales y a estética- ya había provocado polémica en la ciudad.