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Así es el nuevo partido vasco contrario a la inmigración: “No caben toda África ni Latinoamérica en Euskal Herria”

Un votante ejerce su derecho en la localidad vizcaína de Otxandio en las últimas autonómicas vascas de 2024

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
29 de octubre de 2026 21:45 h

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El panorama político vasco verá nacer, próximamente, una nueva sigla. El partido, que aún no ha desvelado su nombre pero que celebrará el 9 de enero su asamblea fundacional, se define como “abertzale” y “progresista”, aunque su principal prioridad es una política migratoria “ordenada”. “No caben toda África ni Latinoamérica en Euskal Herria”, se puede leer en su programa electoral, un documento de doce puntos en euskera y en castellano. Fuentes del equipo promotor insisten en que no se trata de un proyecto espejo a la xenófoba e islamófoba Aliança Catalana de Silvia Orriols –“no somos racistas”– y añaden que quieren precisamente una alternativa de izquierdas que responda a lo que piensa la “mayoría” sobre los extranjeros para que ese nicho no lo vaya ganando la ultraderecha.

La nueva formación dice estar “en proceso de cumplir todos los trámites legales” ante el Ministerio del Interior y confía en hacerlo en “unas pocas semanas”. Será entonces cuando se anuncie el nombre del partido, así como su imagen de marca. Las personas que se han acercado a través de las redes sociales al proyecto han recibido ya un programa “provisional” con el ideario, pero igualmente el aviso de que se están haciendo controles “para que no entren personas que quieren reventar el partido desde dentro o convertirlo en otra cosa distinta”.

Está acordado ya que el 9 de enero se celebrará la asamblea fundacional, donde se elegirá a un primer “comité ejecutivo” y se aprobarán los estatutos y el programa “definitivo”. Esta sigla se presentará a las cuatro elecciones forales de mayo de 2027 –Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra– y aspiran a llegar igualmente al mayor número posible de los más de 500 municipios de ese mismo ámbito territorial. Los simpatizantes de “fuera de Euskal Herria” ayudarán a “completar” las listas electorales en “puestos sin salida” y sin descartar que pueda después crearse “una izquierda así en todos los lugares” de los que procedan.

Eso sí, esta fuerza política defiende la soberanía de Euskal Herria y su derecho de autodeterminación. Pide también su salida de la OTAN. Pero inciden sobremanera en que defienden “la recuperación de la racionalidad en el ámbito de las políticas migratorias”. “El proceso migratorio de las últimas décadas no es una cuestión ni de solidaridad ni de necesidad, sino de explotación laboral descontrolada, división y destrucción social”, afirman.

Su tesis es que hay un “modelo migratorio neoliberal” que está “basado en la importación masiva de trabajadores extranjeros”. Esto “perjudica a todos”, creen. “Los extranjeros son tan víctimas de un modelo de inmigración masivo y descontrolado como los jóvenes y trabajadores vascos, porque ven cómo suben sus alquileres y no los sueldos por la llegada de más personas para competir en sus trabajos”, se puede leer en el argumentario. Insisten en que no hay ni “trabajo ni viviendas para todos los que quieran venir”. Es ahí donde mencionan su idea de que “no caben toda África ni Latinoamérica en Euskal Herria”.

Se dicen también “en contra de que las personas migrantes vivan de ayudas públicas sin intención de entrar en el mercado laboral”. “Tener a jóvenes inmigrantes sin trabajar en nuestras calles es la causa de que porcentualmente sean muy superiores los delitos, hurtos, robos con violencia, agresiones y violaciones cometidos por este colectivo. Es la migración descontrolada y no los migrantes la responsable de estas situaciones de precariedad y riesgo de delincuencia. Estaremos siempre con los que sufren estos delitos que nunca se pueden justificar [...]. El partido defenderá que las personas detenidas por varios delitos cometidos contra ciudadanos vascos salgan de Euskal Herria pidiendo medios judiciales para que las resoluciones sean rápidas en estos casos para evitar la impunidad, las reincidencias y la inseguridad en nuestras calles”, argumentan.

Y agregan: “El partido es partidario [sic] de un modelo migratorio solidario similar al cubano o soviético, basado en formar jóvenes estudiantes de países subdesarrollados becados para que puedan tener una formación universitaria como médicos, ingenieros, agrónomos, etc. y formación profesional técnica, sin permitir que sean explotados laboralmente y que puedan ejercer en sus países de origen, muy necesitados de personal cualificado, para contribuir así a sacarlos del subdesarrollo en lugar de explotarlos como mano de obra barata en Europa”. Sobre Rusia, además de la admiración a la URSS, abogan también por el final de la invasión en Ucrania porque “acabar la guerra permitiría que puedan volver todos los refugiados y dejar libre sus viviendas a otros trabajadores”. Pero demandan, asimismo, final de las sanciones al régimen de Vladímir Putin.

Otra referencia internacional es Austria, o más bien Viena, en este caso para las políticas de vivienda. Plantean igualmente un salario mínimo de 21.000 euros anuales y ayudas a la natalidad. “Hay que ayudar a que los jóvenes puedan formar una familia porque es necesario para mantener la identidad cultural vasca”, argumentan. Piden apoyo para “baserritarras y arrantzales”. Reclaman “igualdad material, económica y de oportunidades” para mujeres y hombres, aunque “superando las políticas de identidad que, sin abordar los problemas reales, fragmentan y debilitan la cohesión social”. El programa incluye igualmente una reivindicación de la “oficialidad de las selecciones vascas”.

A nivel orgánico, proponen una cuota anual de afiliación de 15 euros. También abogan por recortar lo que llaman “gasto político”, reduciendo “a la mínima expresión” los “cargos de confianza y asesores”, y combatiendo el “enchufismo” o las denominadas puertas giratorias. “Se evitarán a toda costa concesiones a empresas afines a partidos políticos. Para evitar la corrupción, deberían imponerse los criterios objetivos teniendo en cuenta la calidad y el dinero de los que pujen a cada adjudicación a los subjetivos de los políticos”, añaden. Plantean que sus cargos no cobren más del salario medio. Ahora es de unos 35.000 euros. “El excedente se destinará a reforzar la estructura del partido”, plantean. Se excepcionará “los cargos de mayor responsabilidad”, a los que se les permitirá “igualar” lo que perciben en la empresa privada.

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