El accidente de Urda rompe la campaña y pone al Gobierno de nuevo contra las cuerdas
La tragedia de Urda arrasó este miércoles con todo. Con la vida, al menos, de 68 personas, con el estado de ánimo de un país y con el discurrir de una política nacional marcada, hasta ahora, por la cuenta atrás para las elecciones generales. Todo eso saltó por los aires. El accidente entre dos trenes de alta velocidad llevó a la mayoría de grandes partidos políticos a suspender sus agendas de precampaña. Todos, a excepción de Vox. Desde el Gobierno y el PSOE se volcaron en la gestión de la emergencia y la coordinación con otras administraciones, con Pedro Sánchez sobre el terreno en el lugar del accidente. En el PP, Feijóo ordenó contención y no reclamó, por el momento, unas responsabilidades políticas que sí planteó el Frente Amplio, en una alusión implícita a Óscar Puente.
Preguntado expresamente por su dimisión, el ministro de Transportes respondió a la prensa durante una comparecencia que no era el día para planteárselo, aunque no quiso cerrar esa puerta. “Se pueden imaginar que hoy en lo último que pienso es en mí y lo que quiero es esclarecer esto y resolver la situación”. En Moncloa, por ahora, rechazan de plano que la salida de Puente del Ejecutivo sea una opción sobre la mesa para las próximas horas, en las que aseguran que el desarrollo de la investigación avalará la gestión de su ministro, al que todavía respaldan. Aunque las declaraciones de Pedro Sánchez desde el lugar del accidente sonaron a una contundencia poco habitual sobre la asunción de responsabilidades.
“No es asumible para un país como España que en menos de un año haya dos accidentes en la alta velocidad de esta magnitud. Si hubo negligencias, se sabrá. Y si falló el sistema, se responderá con contundencia”, dijo. El presidente del Gobierno tiene previsto volver este jueves al lugar del accidente para participar en la reunión de coordinación del mando operativo.
Nadie en el Gobierno ni en el PSOE acierta ahora a salir de la conmoción de otra crisis que vuelve a poner al Ejecutivo contra las cuerdas en plena cuenta para atrás para las elecciones generales. Y mucho menos saben atisbar ni quieren plantearse cuándo se podrá recuperar algo parecido a la normalidad de una campaña electoral que todos dan por “absolutamente rota”.
La tesis que mantienen desde las filas socialistas es que la responsabilidad absoluta del choque de trenes en Urda es del operario de ADIF que “decidió saltarse toda la normativa” y que dio instrucciones al AVE de Renfe de continuar su marcha aunque hubiera un tren Iryo parado en la vía unos kilómetros más adelante. Y, aun así, todas las fuentes consultadas admiten que la situación del ministro, personal y política, es crítica con más de un centenar de muertos en las vías del tren en apenas nueve meses.
Feijóo mira a Vox de reojo
El PP suspendió sus actos de precampaña en un día en el que Alberto Núñez Feijóo tenía previsto recorrer las zonas de Barcelona afectadas por los disturbios del pasado fin de semana acompañado del candidato en esa provincia, Xavier García Albiol. El accidente cogió al líder del PP en una entrevista con La Vanguardia en la capital catalana que suspendió sobre la marcha para regresar a Madrid, donde llegó al filo de las dos de la tarde.
Durante unas horas, el primer partido de la oposición guardó silencio o se limitó a mostrar sus condolencias y a difundir mensajes con información de servicio. La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pidió a los ciudadanos acudir a los centros de donación de sangre, mientras seguía la evolución del accidente desde la sede de Emergencias. Pero a las tres y media de la tarde en punto, la cuenta de Twitter del PP difundió un mensaje en forma de frase única: “Ya está bien”.
Para entonces, Vox ya había anunciado que no tenía intención de suspender sus actos de precampaña, y Santiago Abascal se lanzó contra el Gobierno aun sin saber las causas del accidente. “No vamos a permitir que utilicen el luto que compartimos, los sentimientos de rabia, de dolor y de indignación, para callar ni por un segundo las denuncias de lo que está pasando en España”, dijo el líder ultra. “La campaña del amor del PSOE causa muertos”, declaró.
Como ya ocurriera con la reacción a los actos vandálicos de las últimas semanas, el PP mira de reojo a Vox y contempla cómo los de Abascal suben en las encuestas, mientras Feijóo a duras penas aguanta, cuando no pierde estimación de voto. Poco antes de las cuatro de la tarde, el PP convocó una “declaración institucional” de Feijóo en la que su jefe de filas reclamó una “revisión completa independiente de toda la red ferroviaria”. Y se comprometió sin mencionar las elecciones que, si gobierna tras el 29N, ordenará realizar dicha auditoría: “Garantizo que todo esto lo tendrán”.
Pero Feijóo también lanzó mensajes a sus futuros socios de gobierno de Vox, también sin citarlos. “El dolor que están sufriendo demasiadas familias de los fallecidos y heridos exige, en primer lugar, insisto, respeto”, afirmó. El líder del PP renunció expresamente a reclamar “responsabilidades políticas”. “No es el día”, dijo.
Feijóo secundará el minuto de silencio convocado por la FEMP frente a los ayuntamientos. Un acto institucional que Vox quiso convertir en una manifestación política contra el Ejecutivo: “Hay que denunciar a este Gobierno criminal todos los días a todas horas”. Poco antes, Abascal había asegurado: “No vamos a permitir que utilicen el luto que compartimos (…) para callar ni por un segundo las denuncias de lo que está pasando en España”.
Entre los socios del PSOE la sensación también es de conmoción. Al igual que el PP, pocos minutos después de conocerse las primeras informaciones sobre el accidente tanto el Frente Amplio como Podemos anunciaron la suspensión de sus actos de campaña y sus intervenciones en medios de comunicación durante el día. Fuentes de ambas formaciones confirman, igualmente, que quedan aplazadas sine die sus convocatorias para el próximo sábado: por parte del Frente Amplio, un mitin que tenía pensado celebrar Ada Colau con Emilio Delgado en Barcelona, y por la de Podemos, un evento con Irene Montero y Gabriel Rufián en Madrid.
Por ahora, Podemos no se ha pronunciado sobre cuál considera que debe ser la reacción del Gobierno a este accidente. Por el contrario, el Frente Amplio sí lo ha hecho, y en términos inusualmente duros con su socio en el Ejecutivo. A través de un comunicado, la coalición liderada por Ada Colau ha exigido que se asuman “responsabilidades políticas” en el Consejo de Ministros, una apelación que mira directamente a Puente.
“La gravedad de este terrible suceso obliga a la mayor claridad y transparencia sobre lo sucedido: es inadmisible la reiteración de un accidente tan grave en la red de alta velocidad en un mismo año”, planteó asimismo la alianza liderada por Ada Colau, que pidió poner en marcha “una auditoría independiente sobre el estado de la red” ferroviaria “y los servicios relacionados”. En ningún momento el Frente Amplio señaló expresamente a Puente, pero el mensaje era muy claro, puesto que la alianza considera que no basta con depurar “responsabilidades técnicas” aunque se confirme que ha existido un fallo humano o tecnológico.
Casi ningún otro de los socios del PSOE en la última legislatura ha querido llegar tan lejos. No solo Podemos decidió no pronunciarse sobre las causas del accidente o el papel de Puente: tampoco lo hicieron ERC, EH Bildu, el PNV o el BNG, que se limitaron a expresar sus condolencias a los familiares y allegados de los fallecidos en el accidente ferroviario, además de suspender sus actos de precampaña. La excepción fue Junts, cuya portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, sostuvo que “no se pueden seguir ignorando los graves problemas que sufren las infraestructuras” y pidió “asumir responsabilidades y trabajar para estar a la altura de una vez por todas”.
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