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'Operación Triunfo', el reality que colocó discos en el súper y arrasó la industria musical

Carlos Lozano junto a los finalistas de la primera edición de 'Operación Triunfo'

Laura García Higueras

28 de octubre de 2026 23:40 h

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22 de octubre de 2001. Carlos Lozano da la bienvenida entre aplausos a Operación Triunfo y deja claro el objetivo del programa: “lanzar a la fama” a sus dieciséis concursantes. El presentador presumió de que el formato había conseguido unir “por primera vez” a TVE, la productora Gestmusic Endemol, las compañías discográficas, los medios de comunicación y la prensa musical especializada para lograrlo. Y así lo hicieron. Carlos Lozano no mentía, OT no iba a ser un reality al uso, una imitación de Gran Hermano; quería más allá, convertir a 16 “muchachos”, como así se refirió a los concursantes, en estrellas. Y hacerse de oro.

El resultado fue una revolución no solo televisiva, también para la industria discográfica, que el crítico musical, locutor y escritor Pedro Ángel Sánchez analiza Esto no es un libro de OT (Dos Bigotes), un ensayo que desgrana toda la maquinaria que se puso en marcha para hacer posible el fenómeno que acaba de cumplir 25 años.

Eso sí, el inicio fue muy complicado, ya que nadie quería comprar el programa ideado por la productora Gestmusic Endemol. Llamaron a la puerta de Telecinco y Antena 3, pero solo TVE quiso apostar por él. Una vez conseguida la cadena, necesitaban convencer a la industria musical de que se implicaran en el proyecto.

Tinet Rubira, director de Gestmusic, explica en el libro que sabían que si querían “generar estrellas”, necesitaban el apoyo del sector. De ahí a que decidieran convocar a todos los profesionales en la antigua sede del NO-DO, ubicada en Madrid, para que todas las compañías pudieran participar en una especie de subasta y que quien más dinero aportara, se quedara con los derechos del talent. El ganador fue Ricardo Campoy, director y creador del Vale Music, un pequeño sello independiente que venía de alcanzar cierta relevancia gracias a artistas como David Civera, temas como La bomba de King África o los debuts de Sonia y Selena y Merche.

Tras firmar el acuerdo, TVE, Gestmusic y Vale Music tenía el reto de elegir a un ganador entre todos los concursantes, lanzar tres carreras discográficas y publicar un álbum recopilatorio. Un plan que terminó convirtiéndose en anécdota tras la respuesta desatada de la audiencia. En tan solo un año y medio, y en un momento especialmente delicado para la industria por la piratería, se vendieron catorce millones de discos, nueve millones de recopilatorios y cuatro millones de álbumes de los artistas nacidos del programa. Corazón latino, el debut de David Bisbal, se mantiene como el tercer disco más vendido en la historia de España, con más de un millón y medio de copias vendidas.

David Bisbal, durante una de sus actuaciones en 'OT'

Su trabajo discográfico, que incluye canciones como Ave María y Dígale, sitúan al almeriense tan solo por detrás de Alejandro Sanz, que ocupa las dos primeras plazas con Más (1997) y El alma al aire (2000), y que fue uno de los pocos nombres que no vio afectada su popularidad con la irrupción del boom de OT a principios de la primera década del siglo XXI. Rosa, Chenoa, Bustamante, Gisela y compañía se hicieron ricos de la noche a la mañana, pero no sin damnificados.

Pedro Ángel Sánchez explica a elDiario.es que, conforme iba avanzando la emisión del formato, sus responsables “vieron que había que sacarle provecho, y por eso empezaron a grabar discos semanales con las canciones de cada gala. Además, los pusieron a un precio mucho más barato de lo que entonces era normal cuando salían al mercado, de 20 a seis euros, y en la puerta del centro comercial donde hacías la compra todas las semanas”. De todo este proceso, desde la producción a la distribución, se encargó Vale Music.

El éxito de ventas afectó especialmente a las bandas que surgen en años posteriores, como Melocos, Taxi, Guaraná o Melocos, y otras figuras emergentes como Ana Mena, que compartió en Planeta Calleja hace tres años lo que OT supuso para ella: “Me reventó, la verdad. Fue un momento en el que salieron muchos artistas jóvenes. Era difícil tener tu sitio, tu hueco, cuando llega este tsunami”. Solo los nombres ya consagrados, o figuras como Álex Ubago –que justo lanzó su hit Sin miedo a nada ese año–, La Oreja de Van Gogh o Amaral se libraron del efecto OT.

Éxito a costa de los concursantes

Por muy en estrellas que se convirtieron en tan poco tiempo, a los concursantes no se les cuidó en todo momento como tal. Varios de ellos lo han ido revelando con los años, incluido el documental OT:El Reencuentro emitido en 2016 que los contratos que suscribieron antes, durante y después de su paso por la Academia fueron abusivos, dando a la productora y discográfica el control total sobre sus decisiones artísticas, imagen, repertorios y promoción.

De Rosa a Bisbal, todos los concursantes de la primera edición de 'OT'

“El primer año fuimos marionetas. Hacíamos todo lo que nos decían: solo teníamos que estar vestidos para ir de un lado para otro. Estaba todo organizado: entrevistas, programas, gira... grabar el disco. Ni siquiera pude elegir el repertorio. Esto es lo que hay: métete y grábalo. Fue todo tan rápido que no nos dio tiempo a asimilar nada”, explicó Nuria Fergó sobre lo que sucedió a partir del 2001 que cambió sus vidas, en las que cada uno ha terminado teniendo una trayectoria completamente diferente.

“Entraron siendo desconocidos y salieron siendo estrellas, con cuentas bancarias muy por encima de cómo entraron, millonarios, pero luego la industria es mucho más dura. No había sitio para todos”, comenta el locutor y crítico musical, que en su libro recuerda quién fue la persona que, en su visita a la Academia, dio a los jóvenes un consejo que en ese momento se recibió como polémico, pero que acabó siendo el más valioso: buscar un abogado. “Esto no es fácil, esto es jungla y solo aguantan los más fuertes. Perdonad que os lo pinte todo tan sumamente oscuro, pero es que si os lo pintara más bonito os mentiría”, expuso al grupo.

El recelo desde la industria

A los concursantes de OT se les bautizó en seguida como 'triunfitos', que según quien lo abandera con orgullo o incluso vergüenza, ya que fue una etiqueta con la que desde la industria se hizo de menos a los jóvenes cantantes al salir del programa.

Bisbal, Rosa y Bustamante, los finalistas de la primera edición de 'OT'

El culmen de este malestar lo ilustra el manifiesto titulado Otro timo no que promovió la asociación de Periodistas Especializados en Música, Ocio y Cultura (PEMOC), y que firmaron más de un centenar de artistas, incluidos Joaquín Sabina, Leiva, Loquillo, Luis Eduardo Aute, Miguel Ríos y Christina Rosenvinge. En él criticaban el “desembarco del medio televisivo como herramienta omnipotente en la fabricación, promoción y divulgación de su música, de su karaoke”, además de tachar a OT de “hacer pasar como música de calidad lo que no son más que ejercicios amateurs e imitadores”.

25 años después, en los que el programa suma 14 ediciones y más de 200 concursantes, con carreras y seguimientos dispares. Bisbal, Aitana, Amaia, Manuel Carrasco y Lola Indigo son las figuras que lograron su éxito y que se mantienen en lo más alto. Natalia Lacunza, María Escarmiento, Alba Reche, Chenoa, Edurne, Gisela y Bustamante son otros de los triunfitos que han mantenido su popularidad. Es cierto que es complicado establecer comparaciones, ya que en 25 años, tanto el funcionamiento de la industria, su distribución y escucha, y la audiencia televisiva también se ha modificado. De hecho, las dos últimas ediciones no han sido emitidas en televisión, sino en Amazon Prime Video.

Pedro Ángel Sánchez considera que el recelo inicial por parte de la industria “ha pasado”. “Ya no hay artistas de primera o de segunda, de raza o no. La gente ha entendido que el talent es una plataforma, un primer filtro y que si ahí ven a alguien que empieza a destacar, se pone el foco en ellos”, valora.

“Y aunque somos diferentes, nos une una obsesión. Cantar es nuestra vida y mi música es tu voz”, entonaron Alejandro Parreño, Verónica Romero, Natalia, Manu Tenorio y el resto de la primera hornada de triunfitos en su himno. La canción que mantendrá para siempre unidas las voces de los protagonistas de una revolución sin precedentes ni herederos, que comenzó en la televisión y terminó sacudiendo a toda la industria musical.

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