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Seminci

Sergio Peris-Mencheta se abre en canal para contar el proceso curativo (y creativo) de su leucemia

Fotograma de 'SerYo'

Javier Zurro

Valladolid —
25 de octubre de 2026 21:21 h

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El 22 de enero de 2024, Sergio Peris-Mencheta contaba a través de una publicación en su cuenta oficial de Instagram que tenía leucemia. El actor realizaba un comunicado en donde explicaba que ya estaba en un proceso de quimioterapia y a la espera de un donante de médula. Por un giro del destino, a Peris Mencheta le tocó ser tratado en EEUU. Cuando tenía ya planificado su regreso a España para comenzar el tratamiento, un cólico le hizo ingresar de urgencia en el hospital City of Hope, donde le dijeron que debía quedarse e iniciar inmediatamente el proceso de quimio y anular el viaje. Mencheta, que tenía el seguro médico al trabajar habitualmente allí como actor, aceptó y comenzó su proceso de cura a miles de kilómetros de distancia de su casa.

Aquel proceso curativo se convirtió también en un proceso creativo. Peris-Mencheta se encontraba en plena preparación de 14.4, la obra de teatro escrita junto a su amigo Juan Diego Botto y donde contaban la historia real de Ahmed Younoussi, que se interpretaba a sí mismo para narrar la odisea de aquellos que vienen buscando una vida mejor y se encuentran un país lleno de prejuicios y racismo. Un trabajo de esos que Botto y Mencheta se toman como algo personal. De los que encuentran el equilibrio perfecto entre lo social y lo artístico y que les han convertido en una dupla creativa perfecta. 

En aquel momento, con las sesiones de quimioterapia minando su cuerpo, y una operación en ciernes, el actor y director teatral tuvo que decidir si seguía adelante con aquella obra. Si dudó fue poco tiempo. Decidió tirar para adelante, y su viaje por el tratamiento transitó de forma paralela a su viaje preparando a distancia, y mediante videollamadas, una obra que no sabía si iba a poder ver. Si seguiría vivo para poder disfrutar el resultado.

Marta Solaz, Sergio Peris-Mencheta y Verónica Diaz Pérez, directores de “SerYo”, presentan su película en la 71 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid.EFE/Nacho Gallego

No solo decidió eso. Junto a su pareja, Marta Solaz, pensó que aquellos dos viajes paralelos podían ser contados en un tercer viaje, el de creación de un documental que sirviera como testimonio de cómo se vive un tratamiento contra la leucemia, y también como testimonio de cómo es ese proceso creativo en una situación tan peculiar. El artista se disoció del enfermo para actuar de demiurgo en el momento más extraño. El resultado es SerYo, el filme que la pareja ha dirigido con la ayuda de Verónica Díaz Pérez, que actuaba de mirada externa desde España. Un trabajo producido por Andreu Buenafuente desde su empresa El Terrat y que se ha visto fuera de concurso en la Seminci de Valladolid. 

El actor confiesa que le hubiera gustado tener un documental como este cuando descubrió que tenía leucemia. Le hubiera ayudado mucho. El actor cuenta que todavía tiene bastantes efectos secundarios del tratamiento y la operación, pero que cada vez son menos. Reconoce que el pudor nunca estuvo presente cuando decidió hacer este documental, pero sí que pensó en que nunca había mostrado a sus hijos en pantalla. Aquí lo hace, porque en SerYo no se guarda nada. Se abre en canal y muestra la cara más dura de la enfermedad. Las náuseas, los momentos de bajón, el cuerpo destrozado por la quimio… pero también los más bellos: los que vive con su pareja, con sus hijos… las llamadas de los amigos en una familia enorme que siempre está ahí. Entre ellos, una Penélope Cruz que le pone en contacto con un oncólogo infantil, o Javier Bardem que le visita en su casa de Los Ángeles.

Peris-Mencheta cuenta que este documental está hecho para sus hijos. “Si algún día les sucede lo mismo que me ha sucedido a mí, la misma enfermedad u otra, que tengan una especie de librito, de documento donde puedan decir: ‘mira, papá lo intentó así, y de alguna manera, durante ese tiempo, su pasión le salvó’”, explica. En ese proceso pensó mucho en la gente que había pasado lo mismo que él, y dio las gracias por estar acompañado en momentos “que son de muchísima soledad”. “En eso estás rematadamente solo, y engancharte a tu pasión para mí ha sido mi tabla de salvación, y hacer un documental todavía más, porque me ha podido poner en la posición de observador, me he disociado y he podido no estar permanentemente en el dolor, en la autocompasión, en el miedo, en el sufrimiento, sino que incluso las peores cosas que me decían yo llegaba a pensar por dentro: esto es de puta madre”, dice desde Seminci.

En la enfermedad estás rematadamente solo, y engancharte a tu pasión para mí ha sido mi tabla de salvación, y hacer un documental todavía más

Sergio Peris-Mencheta — actor y director

En aquel momento, llevaba ya 12 años trabajando en 14.4. Tomó la decisión de continuar con la preparación porque si no la hacía en ese momento, no sabía si iba a poder hacerse nunca. “Ahmed me dijo que si a mí me ayudaba, a él le parecía bien, y yo le dije que a mí me iba a venir bien. Que me iba a tocar atravesar el estrecho que él atravesó con nueve años y que me tendría que dar ahora él algún consejo. Y así hemos estado y me he encontrado muchas veces diciéndole cosas en sus crisis creativas que en el fondo me estaba diciendo a mí mismo. Hay momentos que Marta ha captado con la cámara momentos donde yo le digo ‘no pasa nada por llorar, no hay que ser fuerte aquí, no estamos picando en la mina, puedes equivocarte’ donde me lo estaba diciendo también a mí”, apunta con sinceridad.

En un momento dado se dio cuenta de que las dos historias, la de su cáncer y su obra de teatro, iban de forma paralela, y ese instante lo describe como “mágico”. “No fue premeditado y nos dimos cuenta sobre la marcha. En un momento Marta me dijo, ¿te das cuenta de que estamos contando la misma historia?”, añade. Grabaron todo con tres móviles y trabajar con una escaleta donde había momentos que podían prever, como la visita de Bardem o de Helen Mirren, o el día que sus hijos le rapan la cabeza, pero otros que no sabían si pasarían. Y ahí pone el ejemplo más extremo, el más duro. No sabía si iba a poder tocar la campana que en el hospital de EEUU hacen sonar aquellos que han superado el cáncer. 

A pesar de ello, decidieron trabajar como si solo hubiera una opción posible, un único final, que esa campana se tocaba. “Nunca hicimos el plan B. Marta me dijo: ‘crear es también creer y crear tu realidad’. Hay algo de física cuántica en esto de pensar en qué universo quieres estar, y yo quise creer que estaba en el que tocaba la campana y apostamos todo a estar en ese caso”, subraya. La campana se tocó, y Peris-Mencheta pudo incluso acudir a una de las representaciones de una obra de teatro que al final también hablaba de él más de lo que pensó cuando tuvieron la primera idea hace más de diez años.

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