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Al final la “política para adultos” era como el “cine para adultos”

Capturas del vídeo hecho por el PP con inteligencia artificial en las que aparecen Begoña Gómez, Rodríguez Zapatero y Montse Mínguez.
25 de octubre de 2026 21:21 h

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“Política para adultos” es una frase que persigue a Feijóo desde que la pronunció hace cuatro años, en su venida a Madrid. La frase no es original suya, poco antes la había usado como título para un libro aleccionador Mariano Rajoy, que tampoco en eso fue pionero: buscando en hemerotecas, encuentro en la prensa de derechas varias columnas de años anteriores con el mismo título, “política para adultos”, en tiempos en que la derecha se decía muy preocupada por la “infantilización” de la política tras el 15M y la llegada del primer Podemos, que con sus formas desenfadas habría convertido en un Chiquipark el muy respetable Congreso de los Diputados.

Como sea, la frase se le ha quedado pegada al zapato a Feijóo, y se la recuerdan a cada nuevo incumplimiento de aquella promesa: quien venía a la política nacional con aires de hombre de Estado y gobernante templado, lleva un lustro alimentando las más bajas pasiones políticas. Ahora es su errática precampaña electoral, llena de balbuceos, desinformación, bulos, insultos y juego sucio, no precisamente un ejemplo de madurez política.

El último episodio es el uso ruin de la inteligencia artificial para hacer vídeos con deepfake, que llevan la confrontación electoral al terreno del “todo vale”. Vale usar la imagen y la voz de los rivales políticos, vale mostrarlos en actitudes denigrantes o reconociendo delitos de viva voz, vale arrastrar por el barro a familiares que no tienen cargo público, vale confundir y excitar al votante con vídeos que nadie (¿nadie?) tomaría por reales pero que nos provocan emociones totalmente reales…

¿Cómo explicaremos a nuestros hijos adolescentes que está mal usar la IA y las redes sociales para crear y difundir contenidos insultantes para compañeros y profesores, como esos “curis” que están alterando la convivencia en los institutos? ¿Perseguiremos a quienes hacen porno fake de personas reales, lo mismo compañeras de clase que actrices famosas, mientras los representantes de la adultez política se dedican a la pornografía política usando las mismas herramientas?

Ah, espera, ya lo pillo: cuando hablaban de “política para adultos”, lo decían en el mismo sentido eufemístico que decimos “cine para adultos” para hablar del cine porno. Guiño-guiño, codazo-codazo. En los antiguos videoclubes había una zona apartada tras cortinas que prometía “cine para adultos”, prohibida la entrada a menores, y así se llamaba a las salas X que había años atrás en las ciudades, “cines para adultos”, etiqueta que todavía se usa en las plataformas que ofrecen porno online.

No quiero abusar del paralelismo juguetón, pero esta “política para adultos” comparte con cierto “cine para adultos” su condición obscena, su intención excitante, su capacidad de escandalizar, sus formas a veces humillantes y hasta violentas, y su fuerza adictiva: dame más, quiero más. Y como aquel, también la derecha se defiende diciendo que su porno político es ficción, todos sabemos que no se corresponde con la realidad; pero es una ficción que tiene consecuencias. Igual que el porno nos educa sexualmente (que cada cual juzgue el alcance y contenido de esa “educación”), nos propone posturas a imitar y nos genera expectativas irreales, también estos vídeos pueden estar educando políticamente a los ciudadanos, sobre todo a los más jóvenes, que luego pueden ir a votar tan confundidos como van al sexo. Por si acaso, mantenlos fuera del alcance de tus hijos.

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