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Pradales cuestiona los “valores” que dan las “familias” y “algunas aulas” a los jóvenes tras los disturbios de Bilbao

Pradales, este miércoles, con el consejero Zupiria, el viceconsejero Ituarte y otros asesores

Iker Rioja Andueza

Vitoria —

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Los incidentes ocurridos este lunes en Bilbao tras la fallida visita de Vito Quiles se han comido el debate monográfico sobre seguridad que el Parlamento Vasco tenía agendado ya de antemano pero que ha llegado en plena resaca por lo sucedido. En su intervención, el lehendakari, Imanol Pradales, no ha entrado a analizar en ningún momento la respuesta ofrecida por la Ertzaintza —a las voces críticas por su tardía reacción se ha sumado ahora también la del PSE-EE, socio del PNV en el Gobierno— y ha optado por preguntarse “qué valores están transmitiéndose en algunas familias” y “qué educación está trasladándose en algunas aulas o entornos para que personas jóvenes y menores de edad abracen la cultura de la violencia y la agitación social”.

Y también ha mirado a EH Bildu, la principal fuerza de la oposición, sin mencionarlos directamente: “Es cierto que la transición del franquismo a la democracia trajo nuevas amenazas a la seguridad de nuestro pueblo. Hablo del terrorismo de ETA y de una cultura de la violencia que fue forjándose a su alrededor. Una cultura que puso en la diana a personas e instituciones de este país. Que legitimó la violencia para lograr fines políticos. Toda valía por un objetivo superior: señalar, pasar información, amenazar, recibir a pedradas a la Policía, quemar autobuses o contenedores y, en los casos más graves, secuestrar o asesinar. Esta cultura de la violencia fue impregnándose en una parte de nuestro país. Y aún quedan rescoldos que podrían volver a prender. Por eso, es necesario aceptar un mínimo suelo común en Euskadi por parte de todos, sin excepción: deslegitimar y condenar el terrorismo y todo tipo de violencia. Éste es el punto cero. La base sobre la que construir nuestro futuro. Acontecimientos como los de Eskoriatza [los arrestos por terrorismo de dos miembros de Jarki, ahora encarcelados] y Bilbao deben servir para que todos los demócratas demos un paso al frente. Y lo hagamos de manera inmediata y simultánea. Rechacemos sin condiciones y sin excusas lo ocurrido. Digamos alto y claro que los violentos no tienen cabida en nuestro pueblo. Y hagámoslo de manera contundente y rápida, sin dejar lugar a dudas”.

Pradales se ha preguntado, asimismo, por la “responsabilidad” que tienen “determinados medios de comunicación o creadores de contenidos cuando justifican y ensalzan actos vandálicos por un objetivo político”. El lehendakari se dice también “preocupado” —“y mucho”— porque cada vez se extiendan más las denuncias de supuestos “montajes policiales”. “En Euskadi tenemos una historia negra de violencia y terrorismo que en ningún caso podemos permitir que se repita. Nuestro deber común es defender los valores éticos y democráticos. Y transmitirlos empezando por casa. También en todos los ámbitos y entornos sociales, laborales, digitales, políticos o culturales de este país. Esto nos interpela a todas y a todos; al conjunto de la sociedad. Por eso, hoy hago un llamamiento a las familias, profesores, educadores, actores políticos y sociales, al mundo del ocio, del fútbol o de los medios de comunicación de Euskadi, para que nos miremos en el espejo, y nos preguntemos si estamos haciendo todo lo que debemos. Animo a todos a asumir nuestra parte de responsabilidad: hablar y educar; poner límites; fomentar el espíritu crítico y la libertad responsable; hacer frente a la desinformación. Todo lo que podamos y debamos hacer para rechazar siempre la violencia. Sin excusas. Sin medias tintas. Sin equidistancias. Sin relativismos”, ha agregado el lehendakari.

Pradales ha agregado que “estos comportamientos se ensalzan a través de redes sociales”, que “se promueve un determinado clima de agitación social”. “Pongo algunos ejemplos recientes: banderas de España y Francia quemadas por encapuchados en plenas fiestas de Bilbao; pintadas y destrozos de sucursales bancarias; mensajes amenazantes contra personas que celebran un éxito deportivo”, ha enumerado.

El debate monográfico sobre seguridad fue propuesto por PNV y PSE-EE hace unas semanas como continuidad al foro que se ha ido reuniendo en los últimos meses al estilo de las mesas creadas para mejorar Osakidetza o el sistema educativo. El Gobierno le ha dado máxima prioridad. Tan es así que, simbólicamente, el Parlamento Vasco ha abierto uno de sus portones principales para que entrara Pradales, acompañado por el consejero del ramo, Bingen Zupiria, que ha seguido el debate tomando notas manuscritas en una libreta, y por el viceconsejero Ricardo Ituarte, pendiente con otros asesores desde uno de los palcos. También han acudido representantes de los sindicatos policiales.

Los socialistas, los primeros intervenir, han aprovechado para formular sus primeras críticas al PNV por la gestión de esta crisis. “El dispositivo policial no fue suficiente para evitar lo que vimos. Lo han dicho los sindicatos de la Ertzaintza y lo ha reconocido el propio consejero. Muchas personas se preguntaron aquella tarde dónde estaba la Policía. Esto no puede quedarse en una constatación: necesita una respuesta, necesita de decisiones para que no vuelva a ocurrir”, ha manifestado Ekain Rico.

Antes del discurso del lehendakari, la sesión se ha detenido para guardar un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el accidente ferroviario ocurrido en Toledo. Pradales, de hecho, se ha ausentado también del salón de plenos en un momento y ha colgado un mensaje de solidaridad con las víctimas en sus redes sociales.

Completar la Ertzaintza en 2030

Pradales, así como el portavoz del PNV, Joseba Díez Antxustegi, han incidido en la crisis de autoridad como uno de los factores sociales que explican las actuales dinámicas sociales. “Debemos combatir una cultura contraria a su autoridad que se ha abonado durante décadas y aún pervive en parte de nuestra comunidad. La agresión, la amenaza y la intimidación no son aceptables bajo ningún concepto. Proteger a quien presta un servicio público significa proteger el servicio que recibe la ciudadanía. Cuando se intimida a un profesor, se deteriora la autoridad educativa. Cuando se amenaza a un profesional sanitario, se deteriora la atención sanitaria. Y cuando se pretende intimidar a un agente de la Ertzaintza o la Policía local se cuestiona la capacidad de la sociedad para hacer cumplir democráticamente sus propias reglas”, ha planteado.

En todo caso, ha querido ofrecer también un diagnóstico con puntos optimistas. “En 2010 el total de infracciones presenciales conocidas por la Ertzaintza fue de 88.278. El pasado año 81.189. Han disminuido en 7.000. Y ello pese a que han aparecido nuevos delitos que antes no existían. Me refiero a la ciberdelincuencia que, el pasado año, registró 25.500 infracciones adicionales. Hace quince años eran cero”, ha señalado. “En todo caso, es cierto que la sensación de inseguridad ha aumentado en determinados núcleos urbanos y lo afirmo con rotundidad: no vamos a permitir que los vascos se sientan inseguros al pasear por las calles en Euskadi”, ha clamado el lehendakari.

¿Y propuestas? Será en la sesión vespertina cuando se voten las resoluciones tanto del Gobierno como de la oposición, pero Pradales ya ha adelantado que mantiene en 2030 el momento para completar la plantilla de la Ertzaintza, fijada desde hace lustros en 8.000 efectivos y que ahora mismo tiene unos 7.100.

El lehendakari ha admitido la necesidad de “incrementar” la “presencia” policial en la calle desde la coordinación del cuerpo autonómico y los locales. “No podemos caer en el cinismo. Cuando pasa algo, todos queremos tener a la Policía cerca. Cuando vamos por la calle, nos da tranquilidad su presencia y saber que están listos [para actuar]. Porque nunca pasa nada... hasta que pasa. Por desgracia, podríamos hablar de una Arcadia feliz. Pero eso no existe”, ha manifestado Pradales.

También ha ofrecido un “salto” en materia de emergencias. Se creará BABES (a la vez 'protección' en euskera y siglas de 'Berehalako Arreta Bermatzeko Euskal Sistema'). “Será el lugar en el que convergerán, por primera vez bajo un mismo techo operativo y tecnológico, todas las capacidades de seguridad y emergencias de Euskadi, protección civil, salvamento marítimo, Bomberos, Euskal Polizia [la suma de Ertzaintza y cuerpos municipales], emergencias, servicios sanitarios, ayuntamientos, diputaciones forales, Gobierno vasco, voluntariado y organizaciones de apoyo”, ha expuesto. Lo ha llamado “mando único”.

Dos enfoques de la oposición

La oposición se ha escindido en dos bloques con dos enfoques muy diferentes sobre la materia. Por un lado, la izquierda; por otro, la derecha. EH Bildu ha puesto mucho énfasis en la “seguridad vital”. “La imposibilidad de acceder a un derecho básico como la vivienda preocupa. Como también un salario mínimo. La seguridad vital no es una alternativa retórica. Las condiciones materiales deben evidentemente formar parte del debate. Y las feministas cómo no vamos a hablar de seguridad si la violencia es estructural. Es de vida o muerte. La seguridad no es neutra. ¿La viven igual mujeres y hombres? ¿La seguridad ciudadana a qué ciudadanos interpela? 'La falda corta no es buena idea'. 'No vuelvas sola'. Estas frases son una constante desde que somos adolescentes. Incluso de adultas hay un punto de miedo. Se pone la responsabilidad es las mujeres”, ha señalado Eraitz Sáez de Egilaz. También ha exhibido su preocupación por la “seguridad climática”.

En materia policial, EH Bildu ha dicho asistir “con perplejidad” y “preocupación” a “determinadas actuaciones”. “En determinados contextos la misma Policía se está convirtiendo en un factor de inseguridad. En los últimos años tenemos decenas de casos, con nefastos desenlaces”, ha asegurado su portavoz. Y Sáez de Egilaz ha añadido que es necesario potenciar la labor de la comisión de control, porque “sin control democrático, se abre la puerta al autoritarismo y la impunidad”.

Sumar, igualmente, ha lamentado que se haya celebrado un debate monográfico sobre seguridad antes que sobre las políticas de vivienda, la principal preocupación ciudadana. En todo caso, ha pedido una visión integral de la seguridad, que abarque también la siniestralidad laboral, la especulación de la vivienda o los “chorizos de cuello blanco”.

Vox, de su lado, ha hecho girar su análisis en que el incremento de la inseguridad se explica por la inmigración. Y el PP ha comprado el marco, añadiendo que son los delincuentes procedentes “del Magreb” los que causan el alza en las estadísticas. “Claramente hay una incidencia muy elevada de la población extranjera, particularmente de la magrebí”, ha señalado Javier de Andrés.

Javier de Andrés

El líder de los 'populares' vascos también ha hablado de la situación de la Ertzaintza. Ha indicado que “siete de cada diez” agentes tienen que meter horas extraordinarias, llegando a casos de hasta 1.056 en un año. “Hay un déficit de plantilla”, ha señalado. También ha denunciado que en los cambios en la cúpula policial haya primado el “criterio político”. “Ha recurrido a uno del 'batzoki'”, ha afeado sobre el nombramiento como director de Aitor Landa en sustitución de la agente Victoria Landa y sobre el de Jon Goikolea para dirigir la academia de Arkaute.

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